En el tercer encuentro de preparación para el Domingo de la Palabra, el próximo 22 de enero, el subsidio litúrgico-pastoral nos invita a vivir con valentía la Palabra de Dios en nuestra vida cotidiana y recuerda la «relación íntima y necesaria que existe entre fe y vida: la fe exige un estilo de ser, particularmente en la caridad».
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La «voz guía» del capítulo dedicado a este tema es la de san Pablo, que nos recuerda en sus cartas que «con la ayuda divina, ofrecida a la humanidad, se hace posible una determinada forma de vivir: “Somos obra suya, creados en Cristo Jesús para las buenas obras, que Dios preparó de antemano para que las practicáramos”» (Ef 2,10). El Apóstol de las gentes llama con fuerza a seguir a Cristo, Verbo de vida eterna, en el Espíritu: «Os digo, pues: caminad según el Espíritu y no seréis llevados a satisfacer los deseos de la carne. Pues la carne desea contra el Espíritu y el Espíritu contra la carne; ambos se oponen entre sí, de modo que no hacéis lo que querríais» (Gál 5,16s). Los frutos del Espíritu son: «amor, alegría, paz, magnanimidad, benevolencia, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de sí» (Gál 5,22s; cf. 2Cor 6,6)».

San Pablo nos revela, por tanto, una verdad grande y alentadora: en este camino cotidiano siguiendo la Palabra de Jesús no estamos solos en absoluto: el Espíritu Santo es nuestro maestro interior y nos guía por las huellas de Cristo.
Contando con esto, san Pablo puede decir: «Vivir en Cristo, existir en Cristo»; esto significa vivir completamente unidos a Jesús, que es fuente y ejemplo de nuestra propia vida.
Dejemos entonces que cada día esté verdaderamente iluminado por la luz de la Palabra; sentiremos florecer en nosotros un corazón nuevo, cada vez más capaz de amor, alegría, paz y bondad.
Al hacer clic aquí puedes descargar un PDF con las propuestas pastorales, extraídas del folleto litúrgico-pastoral, para vivir la Palabra de Dios en la vida cotidiana.
