la via crucis scuola di vita

Editrice Shalom

Tempo di lettura: 3 min
Autore: Editrice Shalom

Cosa troverai in questo articolo?

El Viacrucis: escuela de vida

Vía Crucis

El vía crucis es una escuela de vida: aquí se encuentran las pruebas, los problemas, el cansancio, las dudas, los miedos, las caídas, los sufrimientos, el abandono, la traición…
Aquí se aprende el amor paciente, silencioso y concreto, la obediencia, la lealtad, la solidaridad, la entrega de uno mismo y la esperanza. 
En el vía crucis se experimenta lo que es el Amor, el Amor más grande y definitivo, el Amor más fuerte que la muerte.


¿Sigue siendo una práctica actual?

Es una de las oraciones más hermosas que han nacido del corazón de los fieles y una de las devociones más extraordinarias y fecundas. 
El vía crucis es memoria de la pasión y muerte de Jesús, y nos hace recorrer de nuevo el último tramo de su camino en la vida terrena. 
Mediante esta forma de oración, junto con los fieles de todo el mundo, somos conducidos virtualmente a Jerusalén, por la Vía Dolorosa, para seguir paso a paso el camino que Jesús recorrió hace más de dos mil años hasta el Gólgota. 
El camino está marcado por 14 estaciones y, para recordar aquellos momentos, se utilizan pasajes de la Sagrada Escritura que profetizan o narran la pasión; comentarios y meditaciones de los santos, de los sumos pontífices y de autores espirituales; oraciones y cantos.
El vía crucis es la oración propia del Viernes Santo, del tiempo de Cuaresma y, más en general, de todos los viernes (excepto los del tiempo de Pascua), ya que es el día en que se recuerda de manera especial la pasión y muerte de Cristo.

Lee también: Por qué Jesús carga con la cruz

¿Es una devoción triste?

El vía crucis no es una devoción triste, sino sobre todo un camino de amor, esperanza y victoria. Este es el significado del vía crucis: recorrer junto a Cristo un camino que, aunque pasa por el sufrimiento, conduce a la resurrección. 
Es un camino que cada uno de nosotros está llamado a recorrer, acompañados por la certeza de que al final de la subida nos espera el abrazo misericordioso del Padre. 
En cada paso, en cada respiración, en cada gesto que hacemos ya no estamos solos. Cada dolor nuestro es una puerta abierta en la que vivir la entrega al Padre y en la que poder escuchar su voz, que dice: «No temas, yo estoy contigo, hasta el fin del mundo».


¿Estamos dispuestos a dejarnos contagiar por este amor?

La cruz de Cristo también nos invita a dejarnos contagiar por este amor, nos enseña a mirar al otro con misericordia y amor, especialmente a quien sufre, a quien necesita ayuda, a quien espera una palabra, un gesto, a quien es perseguido e indefenso, a quien está en dificultades, a quien está agobiado por cargas y situaciones insostenibles… La cruz nos invita a salir de nosotros mismos para ir al encuentro de nuestros hermanos y tenderles la mano.

¿Quieres ser como el Cirineo?

Jesús recibe ayuda del Cirineo durante el camino, un desconocido que pasaba por allí por casualidad. Él no eligió voluntariamente llevar la cruz durante un tramo, pero aquel encuentro y aquel caminar junto a Cristo se convierten en un don de conversión.
Desde entonces, el Cirineo es el discípulo que «lleva la cruz detrás de Jesús», siguiendo sus huellas.

¿Quieres ser como el Cirineo? ¿Quieres ayudar a Jesús a llevar la cruz?
Las ocasiones, sobre todo hoy, no faltan; debemos ser cirineos que, sin estar obligados por las circunstancias, nos mostremos como verdaderos compañeros de camino al sostener el fatigoso caminar de nuestros hermanos.
El viacrucis es la ocasión para cada uno de nosotros y para nuestras familias de seguir el ejemplo que nos dio Jesucristo: de él recibimos la fuerza para recorrer nuestro viacrucis cotidiano, crecer en la fe y convertirnos en hombres y mujeres de verdadera caridad y solidaridad.

El Viacrucis: escuela de vida

Cosa troverai in questo articolo?