El pasado mes de marzo, en la solemnidad de San José y en el quinto aniversario de la exhortación apostólica Amoris Laetitia del papa Francisco, comenzó el Año especial dedicado a la familia.
Las familias necesitan atención pastoral, dedicación y una mayor colaboración con los sacerdotes. Hay que invertir en los formadores y, sobre todo, es necesario cambiar de mentalidad: pensar en la familia no como «objeto», sino como «sujeto» de la pastoral ordinaria. La familia sigue siendo para siempre la «guardiana» de nuestras relaciones más auténticas y originarias.
Es necesario acompañar a las parejas en crisis y apoyar a quienes se han quedado solos, así como a las familias pobres y desintegradas. Hay que pasar de una pastoral de los fracasos a una que sepa revitalizar la belleza del sacramento del matrimonio y de la familia cristiana, haciéndola perceptible y atractiva a los ojos de los jóvenes. Existe un gran deseo de formar una familia, pero también mucho temor ante la decisión de casarse y tener hijos.
En la novedad editorial de Shalom «La sanación de la familia herida», Leonardo y Mariella Trione proponen un método concreto que ha salvado muchos matrimonios en crisis. A través de las páginas del libro, se toma de la mano a las parejas y se las guía para reconocer y sanar sus relaciones dolorosas con ternura y perdón.

