El mes de noviembre adquiere su peculiar tonalidad espiritual de las dos jornadas con las que comienza: la solemnidad de Todos los Santos y la Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos. Desde el mediodía del 1o Desde el mediodía del 1 de noviembre hasta todo el día 2 podemos obtener la indulgencia plenaria por los difuntos si, después de confesarnos y comulgar, visitamos en sufragio suyo una iglesia o un oratorio y, durante la visita, rezamos el Credo, el padrenuestro y oramos por las intenciones del Papa.
La misma indulgencia puede aplicarse a un difunto una sola vez al día, también visitando el cementerio del 1 al 8 de noviembre y, durante la visita, rezando, aunque solo sea mentalmente, por los difuntos.
El 5 de noviembre recordamos al venerable Giorgio La Pira, el «alcalde santo». Que su lema «Spes contra spem» (Esperar contra toda esperanza, cf. Rm 4,18) pueda convertirse, en los tiempos difíciles que estamos viviendo, también en nuestro lema. El 16 de noviembre celebramos a un santo médico, san José Moscati, quien, cuando curaba los cuerpos, al mismo tiempo curaba con amor también las almas. El 26 de noviembre celebramos al beato Santiago Alberione, fundador de la Familia Paulina. Fue un gran hombre de acción, pero fue mucho más grande desde el punto de vista espiritual. Antes de cada decisión importante pasaba la noche en adoración. Es hermoso redescubrir su figura.
El 27 de noviembre celebramos a la beata Virgen de la Medalla Milagrosa. Entre los grandes apóstoles de la Medalla Milagrosa recordamos a san Maximiliano Kolbe y a santa Teresa de Calcuta. El 28 de noviembre celebramos a san Jaime de la Marca, famoso por la predicación, por los milagros y las curaciones que realizaba invocando el Nombre de Jesús y que continúa realizando hoy en día a tantas personas que recurren a Dios por su intercesión.
