En este período de Cuaresma, seguramente hemos propuesto a nuestros niños y chicos alguna pequeña renuncia. Normalmente pensamos en algún sacrificio relacionado con las golosinas, el chocolate, en fin, algún pequeño esfuerzo… Pero hay algo más que podríamos proponer a nuestros chicos, relacionado con una pasión que a veces es irrefrenable: los videojuegos.
Carlo Acutis, un ejemplo a seguir
«Carlo era, como sus coetáneos, un apasionado de los deportes y los juegos, pero también estaba muy familiarizado con la informática, hasta el punto de desarrollar una habilidad tecnoartística que le permitió producir vídeos sobre diversos milagros eucarísticos para sus clases de catequesis» (Del epílogo del libro Via Caritatis. Via Crucis con el beato Carlo Acutis).
Carlo era un genio de la informática y, seguramente, le apasionaban los videojuegos. Pero un día, un hecho ocurrido mientras jugaba con sus amigos lo llevó a tomar una decisión a contracorriente. En efecto, vio cómo sus amigos reaccionaban agresivamente después de jugar a los videojuegos durante varias horas: ¡volvían a casa llorando! Al día siguiente, Carlo decidió limitar a una hora semanal el tiempo que pasaba frente a los videojuegos.

Proponer el ayuno de los videojuegos
La reacción de los amigos de Carlo es la que también podemos observar en nuestros chicos. Cuántas veces los vemos enfadarse o reaccionar con un llanto inconsolable cuando les decimos que dejen de jugar a los videojuegos…
Precisamente por eso es importante hablar mucho con ellos y contarles, por ejemplo, la historia del beato Carlo Acutis y su decisión respecto a los videojuegos.
Hay que proponer a los chicos ejemplos elevados y, al mismo tiempo, ejemplos de beatos como Carlo, que puedan sentir cercanos a su experiencia, cercanos a su vida.
¿Por qué, entonces, no proponer a nuestros chicos -en esta última parte de la Cuaresma- ayunar de los videojuegos, limitando quizá su uso a una hora a la semana, como hacía el beato Carlo Acutis?


