Las Letanías en honor de san José, aprobadas por Pío X en 1909, se han integrado con siete invocaciones tomadas de las intervenciones de los Papas sobre la figura del patrono de la Iglesia universal.
La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos envió el pasado 1 de mayo, festividad de san José obrero y durante el Año dedicado a San José, una “Carta a los presidentes de las Conferencias Episcopales sobre nuevas invocaciones en las Letanías en honor de san José”. En el documento, firmado por el secretario del dicasterio vaticano, el arzobispo Arthur Roche, y por el subsecretario, el padre Corrado Maggioni, se lee que «en el centésimo quincuagésimo aniversario de la declaración de san José como patrono de la Iglesia universal, el Santo Padre Francisco dio a conocer la Carta Apostólica Patris Corde, con la intención de “acrecentar el amor hacia este gran Santo, para sentirnos impulsados a implorar su intercesión e imitar sus virtudes y su entrega”. Por ello -continúa el documento-, pareció oportuno actualizar las Letanías en honor de san José, aprobadas en 1909 por la Sede Apostólica, integrándolas con siete invocaciones tomadas de las intervenciones de los Papas que han reflexionado sobre aspectos de la figura del Patrono de la Iglesia universal».
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Las siete invocaciones
La Congregación tomó las nuevas invocaciones de las intervenciones de Pablo VI, Juan Pablo II y Francisco.
Las nuevas invocaciones son: Custodio del Redentor (Custos Redemptoris), tomada de la exhortación apostólica Redemptoris custos de san Juan Pablo II; Siervo de Cristo (Serve Christi), pronunciada por san Pablo VI en la homilía de la festividad de san José de 1966 y citada tanto por Juan Pablo II en Redemptoris custos, n. 8 como por el papa Francisco en Patris corde, n. 1; Ministro de la Salvación (Minister salutis) de san Juan Crisóstomo, citado por Juan Pablo II en Redemptoris custos, n. 8; Apoyo en las dificultades (Fulcimen in difficultatibus), utilizada por el papa Francisco en el prólogo de la carta apostólica Patris corde; por último, Patrono de los exiliados, de los afligidos y de los pobres (Patrone exsulum, afflictorum, pauperum), también en Patris corde, n. 5.

Las Conferencias Episcopales podrán añadir invocaciones locales
Estas nuevas invocaciones fueron presentadas al Papa, quien aprobó su integración en las Letanías de san José, como en el texto completo adjunto a la carta del dicasterio.
Además, «corresponderá a las Conferencias Episcopales disponer la traducción de las Letanías a las lenguas de su competencia y publicarlas». Las traducciones no necesitarán la confirmación de la Sede Apostólica. La Congregación autoriza finalmente a las Conferencias Episcopales a introducir, «según su prudente juicio, en el lugar oportuno y conservando el género literario, otras invocaciones con las que san José sea particularmente honrado en sus países».
Letanías en honor de san José
Recemos devotamente estas Letanías teniendo en la mente y en el corazón las palabras de santa Teresa de Ávila: «Tomé por abogado y patrón al glorioso san José, encomendándome mucho a él. Vi claramente que este padre y patrón mío me libró tanto de aquella situación como de otras más graves en las que estaban en juego mi honor y la salvación de mi alma, mejor de lo que yo misma habría sabido pedírselo. Hasta ahora no recuerdo haberle pedido jamás un favor que no me haya concedido. Es algo que llena de asombro pensar en las extraordinarias gracias que Dios me ha concedido y en los peligros de los que me ha librado, tanto materiales como espirituales, por la intercesión de este santo bendito. Mientras que a otros santos parece que el Señor les concedió socorrernos en una sola necesidad, he experimentado que el glorioso san José nos socorre en todas. Por tanto, el Señor quiere hacernos comprender que, del mismo modo que estuvo sujeto a él en la tierra -donde san José, que hacía las veces de padre y tenía su custodia, podía darle órdenes-, también en el cielo hace cuanto le pide. También lo han comprobado en la práctica otras personas a quienes yo decía que se encomendaran a él, y ahora son muchas las que se han hecho devotas suyas por haber experimentado esta verdad.

Quisiera persuadir a todos de que sean devotos de este glorioso santo, por la gran experiencia de los bienes que él obtiene de Dios. No he conocido a ninguna persona que le sea sinceramente devota y le preste servicios particulares sin verla más favorecida en la virtud, porque él ayuda mucho a las almas que se encomiendan a él. Desde hace algunos años, me parece, el día de su fiesta siempre le pido algo y siempre me veo escuchada.
Solo pido, por amor de Dios, que lo pruebe quien no me creyera, y verá por experiencia cuán provechoso es encomendarse a este glorioso patriarca y serle devoto» (Del Libro de la Vida, cap. 6).
Letanías en honor de san José con las nuevas invocaciones
Señor, ten piedad Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad Señor, ten piedad
Cristo, escúchanos Cristo, escúchanos
Cristo, óyenos Cristo, óyenos
Padre del cielo, que eres Dios ten piedad de nosotros
Hijo, Redentor del mundo, que eres Dios ten piedad de nosotros
Espíritu Santo, que eres Dios ten piedad de nosotros
Santa Trinidad, un solo Dios ten piedad de nosotros
Santa María ruega por nosotros
San José ruega por nosotros
Gloriosa descendencia de David ruega por nosotros
Esplendor de los Patriarcas ruega por nosotros
Esposo de la Madre de Dios ruega por nosotros
Custodio del Redentor ruega por nosotros
Custodio purísimo de la Virgen ruega por nosotros
Tú que alimentaste al Hijo de Dios ruega por nosotros
Solícito defensor de Cristo ruega por nosotros
Siervo de Cristo ruega por nosotros
Ministro de la salvación ruega por nosotros
Cabeza de la santa Familia ruega por nosotros
José justísimo ruega por nosotros
José castísimo ruega por nosotros
José prudentísimo ruega por nosotros
José fortísimo ruega por nosotros
José obedientísimo ruega por nosotros
José fidelísimo ruega por nosotros
Espejo de paciencia ruega por nosotros
Amante de la pobreza ruega por nosotros
Modelo de los trabajadores ruega por nosotros
Decoro de la vida doméstica ruega por nosotros
Custodio de las vírgenes ruega por nosotros
Apoyo de las familias ruega por nosotros
Apoyo en las dificultades ruega por nosotros
Consuelo de los desdichados ruega por nosotros
Esperanza de los enfermos ruega por nosotros
Patrono de los exiliados ruega por nosotros
Patrono de los afligidos ruega por nosotros
Patrono de los pobres ruega por nosotros
Patrono de los moribundos ruega por nosotros
Terror de los demonios ruega por nosotros
Protector de la santa Iglesia ruega por nosotros
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros.
V. Lo constituyó señor de su casa.
R. Y príncipe sobre todos sus bienes.
Oremos
Oh Dios, que por tu inefable providencia te dignaste elegir al bienaventurado José como esposo de tu santísima Madre, concédenos que, venerándolo como protector en la tierra, merezcamos tenerlo como intercesor en el cielo. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
