Textos extraídos del Misalito “Sobre tu Palabra” enero-febrero de 2024
María santísima Madre de Dios (s)
propia
PRIMERA LECTURA
Del libro de los Números (Nm 6,22-27)
El Señor habló a Moisés y le dijo: «Habla a Aarón y a sus hijos diciendo: “Así bendecirán a los israelitas: les dirán: Que el Señor te bendiga y te proteja. Que el Señor haga brillar su rostro sobre ti y te conceda su gracia. Que el Señor vuelva su rostro hacia ti y te conceda la paz”. Así pondrán mi nombre sobre los israelitas y yo los bendeciré». – Palabra de Dios.
Comentario a la primera lectura
El año comienza con la bendición mosaica. Puesto que esta bendición sale de los labios de Dios, debemos considerar que es la mejor de todas, la más inspirada y eficaz. Pero ¿qué significa bendecir? Es el acto mediante el cual la benevolencia del Señor se derrama sobre nosotros, que siempre estamos tan asustados e inseguros ante las diversas situaciones de la vida. Necesitamos que nos tranquilicen y nos fortalezcan, porque cuando una persona nos bendice (habla bien de nosotros) nos sentimos queridos, amados… y el amor es siempre un alimento necesario en nuestra vida. Mucho más si quien nos bendice es Dios mismo. Es el demonio quien maldice; Dios bendice y consuela. Con la bendición de Dios podemos caminar sobre escorpiones y beber venenos, sentirnos confortados aunque recibamos de los hombres humillaciones y palabras hirientes. Vayamos, pues, a menudo a los lugares donde se conserva esta bendición, lugares donde se reza, donde los sacerdotes imponen las manos en nombre de Dios sobre nuestras vidas y nuestras cosas; recibamos a menudo y con fe la bendición de Dios para ser fortalecidos a lo largo de los caminos de la vida.
SEGUNDA LECTURA
De la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas (Ga 4,4-7)
Hermanos, cuando llegó la plenitud del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que estaban bajo la Ley, a fin de que recibiéramos la adopción filial. Y que ustedes son hijos lo demuestra el hecho de que Dios envió a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: «¡Abbá! ¡Padre!». Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si eres hijo, también eres heredero por gracia de Dios. – Palabra de Dios.
Comentario a la segunda lectura
Ya no ser esclavos, sino hijos, es la gran noticia del cristianismo. Somos esclavos cuando preferimos las cosas seguras que nos dan satisfacción inmediata, pero pagando el precio de renunciar a nuestro libre pensamiento, inclinando la cabeza ante quien quiere ser adorado en lugar de Dios. Los hebreos en Egipto comían cebollas y pepinos, tenían su casa, pero debían trabajar duramente a las órdenes de los egipcios y no tenían ningún derecho, ni siquiera el de poder vivir tranquilamente su culto religioso. Cuando Dios los saca al desierto hacia la libertad, añoran Egipto, donde “al menos” comían y bebían. ¡Es difícil ser libres! Todos lo quieren, pero la verdadera libertad es la de los hijos de Dios, que reconocen en Dios el Bien de su vida y, al amarlo, se liberan de todas las demás esclavitudes. En Dios somos libres de los condicionamientos de la sociedad, independientes del consenso ajeno, soberanamente superiores a la opinión común y a los compromisos. Jesús nos lo dijo: la verdad los hará libres. Al amar a Cristo con fervor conoceremos la verdadera embriaguez, la de la libertad.
EVANGELIO DEL DÍA
Del Evangelio según san Lucas (Lc 2,16-21)
En aquel tiempo, [los pastores] fueron sin demora y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Después de verlo, contaron lo que se les había dicho acerca del niño. Todos los que escuchaban se admiraban de lo que les decían los pastores. María, por su parte, conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Los pastores regresaron glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto, tal como se les había dicho. Cuando se cumplieron los ocho días prescritos para la circuncisión, le pusieron el nombre de Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción en el seno materno. – Palabra del Señor.
Comentario al Evangelio del día
Es la primera vez que María se muestra a todos como madre. Los primeros que vieron a Jesús en brazos de la Virgen fueron unos sencillos pastores. La relación entre María y Jesús es fundamental para comprender el misterio de la encarnación divina. Observemos un dato interesante: en el mundo de la teología oficial, del pensamiento y de la filosofía, en los cursos académicos de las facultades de teología, la Virgen está prácticamente ausente. En el mundo de las imágenes sagradas, en cambio, abundan las pinturas de María santísima con el Niño Jesús en brazos; desde los primeros siglos, el pueblo de Dios ha venerado las imágenes de la Virgen Madre de Dios y no hay pueblo ni ciudad italiana donde no haya capiteles con pinturas de la Virgen María con el Niño Jesús en brazos. Lo que se sustrae a la inteligencia de los sabios se muestra continuamente ante nuestros ojos. El corazón tiene razones que la mente no puede comprender. En el fondo, es la continuación de la primera visión de los pastores: ellos “llenan” su corazón a través de la visión y, de hecho, regresan “glorificando y alabando a Dios”. El nuevo año comienza, para nosotros, con la misma visión: María que abraza a Jesús, lo ama, lo acoge, lo adora y nos invita a hacer lo mismo.


