liturgia del giorno 19 marzo 2022

Editrice Shalom

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Autore: Editrice Shalom

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Liturgia del día: 19 de marzo de 2022

sagrada familia

Textos extraídos del Misalito “Sobre tu Palabra” marzo-abril de 2022

San José, esposo de la bienaventurada Virgen María (s)
propio


PRIMERA LECTURA

Del segundo libro de Samuel (2Sam 7,4-5a.12-14a.16)
En aquellos días, el Señor dirigió esta palabra a Natán: «Ve y di a mi siervo David: Así dice el Señor: “Cuando se cumplan tus días y descanses con tus padres, suscitaré después de ti un descendiente salido de tus entrañas y consolidaré su reino. Él edificará una casa a mi nombre y yo consolidaré el trono de su reino para siempre. Yo seré para él padre y él será para mí hijo. Tu casa y tu reino permanecerán firmes para siempre ante mí, y tu trono será estable para siempre”». - Palabra de Dios.

Comentario a la primera lectura

La palabra «casa» es central en esta profecía de Natán. David quiere construir un templo para el Señor, un lugar donde pueda contenerse el arca de la alianza y donde puedan realizarse los sacrificios rituales y las oraciones. La intención también es justa, pero Dios desconcierta al rey al hacerle saber que será más bien él, Dios, quien edificará una casa para David. El Señor promete que estará siempre presente en la casa del rey y de sus sucesores, que continuarán en el tiempo hasta José. En tiempos de Cristo, la casa de David ha perdido su esplendor, pero la promesa sigue siendo válida: Dios está con José como lo estaba con Salomón y con todos los reyes posteriores, incluso con aquellos que no estuvieron a la altura de su misión. Desde el punto de vista legal, pues, Jesús hereda el papel de «rey», en sentido davídico, precisamente del humilde carpintero de Galilea. Demos gracias, entonces, a este extraordinario servidor del Señor, que lleva con dignidad su título, en la pobreza y el ocultamiento. Él es el descendiente davídico que «lleva» el sello de Dios con humilde candor.


SEGUNDA LECTURA

De la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (Rm 4,13.16-18.22)
Hermanos, no por medio de la Ley se dio a Abrahán, o a su descendencia, la promesa de ser heredero del mundo, sino por medio de la justicia que viene de la fe. Por tanto, se llega a ser heredero por la fe, para que sea según la gracia, y así la promesa quede asegurada para toda la descendencia: no solo para la que procede de la Ley, sino también para la que procede de la fe de Abrahán, quien es padre de todos nosotros, como está escrito: «Te he constituido padre de muchos pueblos», ante el Dios en quien creyó, que da vida a los muertos y llama a la existencia a las cosas que no existen. Él creyó, firme en la esperanza contra toda esperanza, y así llegó a ser padre de muchos pueblos, conforme a lo que se le había dicho: «Así será tu descendencia». Por eso le fue contado como justicia. - Palabra de Dios.

Comentario a la segunda lectura

En la primera lectura hemos visto cómo el título real llega al Señor Jesús por medio de José, quien, a pesar de su modesta condición social, pertenece a la casa real de David. Esto se refiere a la Ley. Junto a ella está la fe; el Apóstol nos dice que se llega a ser heredero por la fe y no tanto por la descendencia legal. El patriarca de la fe es Abrahán, quien, al haber creído de manera absoluta, se convierte en padre de todos los que descienden de él. Contemplemos, pues, en el texto la fe de José, quien, como Abrahán, cree todo lo que Dios le pide. Y le pide mucho: ser custodio de la sagrada familia, sostener en todo a la santa Virgen María, garantizar a Jesús un crecimiento sano durante su infancia y juventud. Toda la vida de José está tejida de fe: no tiene una voluntad propia que no sea, día tras día, la voluntad de Dios. Contemplemos y aprendamos del santo patriarca a ser obedientes a Dios en todo y, como él, alcanzaremos la herencia, es decir, el premio de la vida eterna. José es verdadero hijo de Abrahán, José es campeón de la fe.


EVANGELIO DEL DÍA

Del Evangelio según san Mateo (Mt 1,16.18-21.24a)
Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo. Así fue engendrado Jesucristo: su madre María, desposada con José, antes de que vivieran juntos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, como era justo y no quería denunciarla públicamente, decidió repudiarla en secreto. Pero, mientras estaba pensando en estas cosas, se le apareció en sueños un ángel del Señor y le dijo: «José, hijo de David, no temas recibir contigo a María, tu esposa. Porque el niño que ha sido engendrado en ella viene del Espíritu Santo; dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados». Cuando José despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor. - Palabra del Señor.

O bien
Del Evangelio según san Lucas (Lc 2,41-51a)
Los padres de Jesús iban cada año a Jerusalén para la fiesta de Pascua. Cuando él cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre. Pero, pasados los días, mientras regresaban, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que sus padres lo supieran. Creyendo que estaba en la caravana, hicieron una jornada de camino y luego se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, volvieron a Jerusalén en su busca. Después de tres días lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que lo oían quedaban asombrados de su inteligencia y de sus respuestas. Al verlo, se quedaron sorprendidos, y su madre le dijo: «Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira, tu padre y yo, angustiados, te buscábamos». Él les respondió: «¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en las cosas de mi Padre?». Pero ellos no comprendieron lo que les dijo. Él bajó con ellos y fue a Nazaret y estaba sujeto a ellos. - Palabra del Señor.

Comentario al Evangelio del día

Los días que transcurren entre la constatación del embarazo de María y la noticia del ángel de que se trata de un embarazo por gracia son para José días de prueba y sufrimiento. Él no duda en absoluto de la santidad de la Virgen, pero al mismo tiempo se encuentra ante la evidencia de los hechos y no sabe cómo comportarse. «Repudiarla en secreto» significa renunciar definitivamente al proyecto del matrimonio, pero también no exponer a la Virgen al escarnio público, que podría llegar incluso a la lapidación de la mujer. Dios permite que esta duda dure algún tiempo; esto significa que la fe, incluso la de un gigante como José, debe ponerse a prueba para crecer aún más, hasta convertirse en absoluta y resplandeciente. Cuando este sufrimiento llega al máximo, el ángel revela la verdad, que hace feliz a José. Él supera la prueba, no comete ningún acto injusto y entra así definitivamente en el proyecto de Dios. Toda vida especial debe conocer este abandono total, que se produce precisamente en la prueba. El sí de José a Dios se convierte así en el sí de la Iglesia a Dios, en nuestro sí individual en el momento de las pruebas.


Suscripción al Misalito
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Liturgia del día: 19 de marzo de 2022

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