liturgia del giorno 6 gennaio 2022

Editrice Shalom

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Autore: Editrice Shalom

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Liturgia del día: 6 de enero de 2022

Adoración de Jesús

Textos tomados del Misalito “Sobre tu Palabra” enero-febrero de 2022

Epifanía del Señor (s)
propia


PRIMERA LECTURA

Del libro del profeta Isaías (Is 60,1-6)
Levántate, revístete de luz, porque llega tu luz, la gloria del Señor brilla sobre ti. Pues mira, las tinieblas cubren la tierra, la niebla espesa envuelve a los pueblos; pero sobre ti resplandece el Señor, su gloria aparece sobre ti. Caminarán las naciones a tu luz, los reyes al resplandor de tu amanecer. Alza los ojos alrededor y mira: todos estos se han reunido, vienen hacia ti. Tus hijos llegan desde lejos, tus hijas son llevadas en brazos. Entonces mirarás y estarás radiante, palpitará y se ensanchará tu corazón, porque la abundancia del mar se volcará sobre ti, vendrá hacia ti la riqueza de las naciones. Te cubrirá una multitud de camellos, dromedarios de Madián y de Efá, todos vendrán de Sabá, trayendo oro e incienso y proclamando las glorias del Señor. – Palabra de Dios.

Comentario a la primera lectura

Isaías tiene una mirada abierta al mundo, tan amplia y universal que, en este aspecto, supera a todos los demás profetas del Antiguo Testamento. La idea de todos era que Israel fuera grande porque había sido elegido por Dios para que nacieran allí el Mesías y el Rey, el dominador del mundo. Se detenían ahí, cayendo a veces incluso en un sentido de autoexaltación narcisista: si el Mesías nacerá del pueblo de Israel, significa sin duda que somos mejores que los demás pueblos. No es así. Los pueblos se dirigen sí hacia Jerusalén, donde se adora al único Dios verdadero, pero este esplendor es solo una llamada, un anuncio, una referencia a la verdadera luz, que no es una ciudad, sino aquel que vendrá: Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre. Tanto es así que la ciudad de ladrillos será destruida por los ejércitos romanos, pero el cuerpo de Cristo, que es la Iglesia, jamás será destruido. Este pasaje se elige para la Epifanía porque los grandes que vienen de lejos traen consigo como regalo oro e incienso. Un día sucederá realmente que tales dones serán llevados, no para depositarlos en el esplendor de un palacio, sino a los pies de un niño.


SEGUNDA LECTURA

De la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (Ef 3,2-3a.5-6)
Hermanos, creo que han oído hablar del ministerio de la gracia de Dios que me fue confiado en favor de ustedes: por revelación se me dio a conocer el misterio. Este no se manifestó a los hombres de las generaciones anteriores como ahora ha sido revelado a sus santos apóstoles y profetas por medio del Espíritu: que los gentiles están llamados, en Cristo Jesús, a compartir la misma herencia, a formar el mismo cuerpo y a participar de la misma promesa por medio del Evangelio. – Palabra de Dios.

Comentario a la segunda lectura

San Pablo es el apóstol que Jesús envía a los paganos para decir que en el reino de Dios no hay privilegios de raza o cultura, como si una tradición fuera mejor que otra: todos son iguales y todos están llamados a formar parte del único pueblo de Dios en la Iglesia (que es una, y una sola), tanto si proceden del paganismo como del judaísmo, tanto si tienen abuelos dedicados a cultos tribales como si son hijos de rabinos. No nos parezca un anuncio fácil o evidente: en la Iglesia primitiva, el mayor esfuerzo fue precisamente derribar la muralla que separaba a los israelitas de los paganos. Los paganos, gracias a Pablo, respondieron maravillosamente y se hicieron cristianos por miles, entusiasmados de poder ser amados por Dios y conocer al Salvador del mundo, hasta el punto de dar la vida por él (pensemos en la extraordinaria epopeya de los mártires romanos). Este impulso también nos haría falta hoy: desear que todos, cualquiera que sea su raza o cultura, reciban el bautismo, se entreguen totalmente a Jesús, el Rey de todos los reyes, el Señor y Salvador.


EVANGELIO DEL DÍA

Del Evangelio según san Mateo (Mt 2,1-12)
Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempos del rey Herodes, unos Magos llegaron de Oriente a Jerusalén y preguntaban: «¿Dónde está el que ha nacido, el rey de los judíos? Porque hemos visto salir su estrella y hemos venido a adorarlo». Al enterarse, el rey Herodes se sobresaltó y toda Jerusalén con él. Reunió a todos los sumos sacerdotes y escribas del pueblo, y les preguntó dónde tenía que nacer el Cristo. Ellos le respondieron: «En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta: “Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres ni mucho menos la última de las principales ciudades de Judá: pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo, Israel”». Entonces Herodes llamó en secreto a los Magos y se hizo precisar el tiempo exacto en que había aparecido la estrella. Luego los envió a Belén y les dijo: «Vayan y averigüen cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encuentren, avísenme, para que yo también vaya a adorarlo». Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino. Y de pronto, la estrella que habían visto salir iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el niño. Al ver la estrella, se llenaron de una alegría enorme. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron. Después abrieron sus cofres y le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Y habiendo recibido en sueños la advertencia de no volver a Herodes, se marcharon a su tierra por otro camino. – Palabra del Señor.

Comentario al Evangelio del día

Tres hombres, ricos, poderosos, sabios y buscadores de la verdad, estudiando y observando los signos de la naturaleza y del cielo, intuyen que algo grande está ocurriendo en la tierra. Las profecías y los anuncios llevan a creer que en algún lugar ha surgido un rey fuera de lo común, no como todos los demás. Parten de lugares distantes entre sí, sin conocer bien el camino, siguiendo los signos del cielo y de las estrellas. En el camino se encuentran, comprenden que tienen los mismos objetivos y se unen. Observemos la gran humildad de estos hombres sabios: escuchan la voz del corazón que les habla de la llegada de uno más grande que ellos y van. Observemos el valor: no saben cómo será el viaje ni cuál será el destino, pero afrontan todos los peligros por amor a la verdad. Observemos la fe: encuentran a un niño en brazos de su madre, muy sencillo y sin ninguna señal particular, e inmediatamente creen, porque la estrella no puede mentir: él es el rey. Y se arrodillan para adorarlo. Observemos la generosidad: sin pedir nada a cambio, entregan lo que han traído, todo ello precioso y raro. Observemos, finalmente, el camino de regreso: es otro camino. Han encontrado a Jesús y todo, absolutamente todo, ha cambiado.


Suscripción al Misalito
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Liturgia del día: 6 de enero de 2022

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