liturgia della domenica 11 luglio 2021

Editrice Shalom

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Autore: Editrice Shalom

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Liturgia del domingo: 11 de julio de 2021

Jesús con los discípulos

Textos extraídos del Misalito «Sobre tu Palabra» julio-agosto de 2021

15.º domingo del tiempo ordinario (B)
3.ª sem. del salterio


PRIMERA LECTURA

Del libro del profeta Amós (Am 7,12-15)
En aquellos días, Amasías, [sacerdote de Betel,] dijo a Amós: «Vete, vidente, retírate a la tierra de Judá; allí comerás tu pan y allí podrás profetizar, pero en Betel no vuelvas a profetizar, porque este es el santuario del rey y el templo del reino». Amós respondió a Amasías y dijo: «Yo no era profeta ni hijo de profeta; era pastor y cultivaba sicomoros. El Señor me tomó, me llamó mientras seguía al rebaño. El Señor me dijo: Ve, profetiza a mi pueblo Israel». – Palabra de Dios. 

Comentario a la primera lectura

Amós no es un literato, es un pobre campesino y ganadero. El Señor lo llama desde su humilde trabajo y, con una iniciativa sorprendente y poderosa, lo envía a profetizar a su pueblo. Amós no puede sino obedecer esta invitación; la vocación profética es irresistible y se hace voz: «El Señor ruge desde Sion y desde Jerusalén hace oír su voz… el Señor Dios ha hablado», y denuncia todas las maldades, ganándose muchos enemigos poderosos dentro y fuera de la corte del rey. Amós no tiene miedo, sabe que arriesga la vida, sabe que puede ser acusado y expulsado. Al leer el libro de Amós no se encuentran diferencias sustanciales entre lo que él vivía y denunciaba y lo que vivimos nosotros hoy: los mismos abusos, intereses, riquezas muy mal repartidas, los pobres despreciados, perversiones, lujuria, explotación legalizada. También nosotros olvidamos que no solo fuimos liberados, sino comprados a caro precio… Cada día es el día adecuado para ser verdaderos discípulos de Cristo.


SEGUNDA LECTURA

De la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (Ef 1,3-14)
Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda bendición espiritual en los cielos. En él nos eligió antes de la creación del mundo para que fuésemos santos e intachables ante él por el amor, predestinándonos a ser para él hijos adoptivos por medio de Jesucristo, según el designio amoroso de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, de la que nos ha colmado en el Amado. En él, por su sangre, tenemos la redención, el perdón de los pecados, según la riqueza de su gracia. Él la ha prodigado sobre nosotros con toda sabiduría e inteligencia, dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según la benevolencia que se había propuesto en él para el gobierno de la plenitud de los tiempos: recapitular en Cristo, única cabeza, todas las cosas, las del cielo y las de la tierra. En él también hemos sido hechos herederos, predestinados -según el proyecto de aquel que lo realiza todo conforme a su voluntad- a ser alabanza de su gloria, nosotros, que ya antes habíamos esperado en Cristo. En él también vosotros, después de haber escuchado la palabra de la verdad, el Evangelio de vuestra salvación, y haber creído en él, habéis recibido el sello del Espíritu Santo prometido, que es garantía de nuestra herencia, en espera de la redención completa de aquellos que Dios se ha adquirido para alabanza de su gloria. – Palabra de Dios.

Comentario a la segunda lectura

Este es uno de esos pasajes que simplemente dan alegría, sin explicaciones. Basta observar las palabras: bendecidos, elegidos, amor, designio amoroso, gracia, amado, benevolencia… todas expresiones ricas en amor, esplendor y perdón. También nos dice que somos herederos. El heredero no puede ser el esclavo, pero tampoco el sirviente, el asalariado, el conocido, el amigo o incluso el pariente cercano. En particular, en tiempos de Jesús el heredero era el hijo varón primogénito. Así pues, el heredero no es cualquiera: es aquel a quien se ama, en quien se piensa siempre, por quien se siente un cariño especial. Pero también es aquel que no ha hecho nada para convertirse en ello; no ha estudiado ni trabajado mucho, ni ha hecho esfuerzos y sacrificios para conquistar ese papel. Nosotros somos los herederos de Dios, nos lo dice claramente; también nos dice que el Espíritu Santo, que recibimos con el Bautismo, es «garantía de nuestra herencia, en espera de la redención completa de aquellos que Dios se ha adquirido para alabanza de su gloria».


EVANGELIO DEL DÍA

Del Evangelio según san Marcos (Mc 6,7-13)
En aquel tiempo, Jesús llamó a los Doce y comenzó a enviarlos de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus impuros. Y les ordenó que no llevaran nada para el camino, aparte de un bastón: ni pan, ni alforja, ni dinero en la faja; sino que llevaran sandalias y no una segunda túnica. Y les decía: «Cuando entréis en una casa, quedaos en ella hasta que os marchéis de allí. Y si en algún lugar no os reciben ni os escuchan, al marcharos sacudíos el polvo de los pies como testimonio para ellos». Ellos se fueron y proclamaron que la gente se convirtiera; expulsaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban. –
Palabra del Señor.

Comentario al Evangelio del día

Escribió don Milani: «Y además es soberbia creer en el poder de la propia palabra; con palabras no se consigue nada de la gente. En el plano divino hace falta la gracia y en el plano humano hace falta el ejemplo». Esta es una buena lección para quienes predican el Reino olvidando el poder del Evangelio, reduciéndolo así a una simple palabra humana. Hay dos riesgos: el primero es creer que la promoción humana basta para evangelizar; el segundo, creer que evangelizar significa predicar una doctrina abstracta, alejada de nuestra vida y de nuestro actuar cotidiano. ¡Qué verdaderas son las palabras de don Milani! Cuántas veces, en nuestra soberbia, pretendemos llevar a Jesús al prójimo, cuando quizá conocemos muy poco de él. Más que nada, olvidamos que para hacer que otros encuentren a Cristo, primero debemos haberlo encontrado nosotros. Y qué decir del ejemplo: cristianos que profesan el Evangelio, pero luego, en la vida, su comportamiento es completamente distinto. Así pues, tomemos como modelo a los doce apóstoles, comportémonos como discípulos llamados y enviados por el Señor, proclamando su Palabra, libres de la falsa humildad, que es soberbia disfrazada.


Suscripción al Misalito
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Liturgia del domingo: 11 de julio de 2021

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