liturgia della domenica 12 gennaio 2025

Editrice Shalom

Tempo di lettura: 4 min
Autore: Editrice Shalom

Cosa troverai in questo articolo?

Liturgia del domingo: 12 de enero de 2025

Bautismo de Jesucristo

Textos extraídos del Misal “Sobre tu Palabra” enero-febrero de 2025

Bautismo del Señor (f) (C)
propio


PRIMERA LECTURA

Del libro del profeta Isaías (Is 40,1-5.9-11)
«Consolad, consolad a mi pueblo - dice vuestro Dios. Hablad al corazón de Jerusalén y gritadle que se ha cumplido su condena, que ha sido pagada su culpa, porque ha recibido de mano del Señor el doble por todos sus pecados». Una voz grita: «En el desierto preparad el camino del Señor, allanad en la estepa la calzada para nuestro Dios. Todo valle sea elevado, todo monte y collado sea rebajado; lo escabroso se convierta en llano y lo abrupto en valle. Entonces se revelará la gloria del Señor y toda la humanidad la verá junta, porque ha hablado la boca del Señor». Súbete a un monte elevado, tú que anuncias buenas noticias a Sion. Alza con fuerza tu voz, tú que anuncias buenas noticias a Jerusalén. Alza la voz, no temas; anuncia a las ciudades de Judá: «Aquí está vuestro Dios. Aquí está el Señor Dios, que viene con poder, su brazo ejerce el dominio. Aquí está, viene con él su salario y su recompensa lo precede. Como un pastor apacienta el rebaño y con su brazo lo reúne; lleva en brazos los corderos y conduce con delicadeza a las madres». - Palabra de Dios.

Comentario a la primera lectura

«Consolad, consolad a mi pueblo». Dios, por medio del profeta Isaías, invita a consolar a su pueblo, a animarlo, porque el Señor no ha venido a condenar, sino a salvar. Es tiempo de prepararnos para el encuentro con él, de rebajar las colinas del orgullo y la soberbia, de llenar los fosos del miedo y la vergüenza. Es tiempo de preparar el camino para encontrarnos con el Señor, que viene a llevarnos en brazos, como hace un pastor con su rebaño. Es tiempo de bondad y ternura, de ánimo y confianza.


SEGUNDA LECTURA

De la carta del apóstol san Pablo a Tito  (Tit 2,11-14;3,4-7)
Hijo mío, se ha manifestado la gracia de Dios, que trae la salvación a todos los hombres y nos enseña a renunciar a la impiedad y a los deseos mundanos y a vivir en este mundo con sobriedad, justicia y piedad, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo. Él se entregó por nosotros para rescatarnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo de su propiedad, lleno de celo por las buenas obras. Pero cuando se manifestaron la bondad de Dios, nuestro Salvador, y su amor por la humanidad, él nos salvó, no por las obras justas que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, con un agua que regenera y renueva en el Espíritu Santo, que Dios derramó abundantemente sobre nosotros por medio de Jesucristo, nuestro Salvador, para que, justificados por su gracia, nos convirtiéramos, en la esperanza, en herederos de la vida eterna. - Palabra de Dios.

Comentario a la segunda lectura

Si en la primera lectura hemos sido animados a mirar la vida con confianza y esperanza, san Pablo nos recuerda que la ternura de Dios tiene un rostro y un nombre: Jesucristo. De Jesús brota ese «baño de regeneración» que es el Bautismo. Un don que no nos llega por nuestros méritos, sino únicamente por la misericordia de Dios, con un agua que regenera y renueva en el Espíritu Santo. Este es el don que el Padre nos ha hecho por medio de su Hijo Jesús: hacernos partícipes de la salvación. Ahora nos corresponde mantener la mirada fija en Jesús para aprender de él a vivir según el Evangelio, para vivir como hijos de Dios


EVANGELIO DEL DÍA

Del Evangelio según san Lucas (Lc 3,15-16.21-22)
En aquel tiempo, como el pueblo estaba expectante y todos se preguntaban interiormente si no sería Juan el Cristo, Juan respondió a todos diciendo: «Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que yo, al que no soy digno de desatar la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego». Y sucedió que, cuando todo el pueblo era bautizado y Jesús, después de ser bautizado también él, estaba en oración, se abrió el cielo, y el Espíritu Santo bajó sobre él en forma corporal, como una paloma, y se oyó una voz del cielo: «Tú eres mi Hijo, el amado; en ti me complazco». - Palabra del Señor.

Comentario al Evangelio del día

Juan Bautista, junto al río Jordán, administraba un bautismo de penitencia, un gesto de humildad ante Dios. Cuando llega Jesús, insiste en ser bautizado también él, y de este modo demuestra una vez más que quiere “rebajarse” para llegar a todo hombre y a toda mujer, comenzando por los últimos y los pecadores. En este nuevo abajamiento suyo, Jesús recibe el don del Espíritu, mientras una voz del cielo dice: «Tú eres mi Hijo, el amado; en ti me complazco». Si Juan Bautista bautizaba con agua, ahora Jesús bautiza en el Espíritu Santo, haciéndonos partícipes de la misma misión recibida del Padre celestial. Con el Bautismo, todos nos hemos convertido en morada del Espíritu Santo; en Jesús, Dios dice ahora a cada uno: «Tú eres mi hijo, el amado». Cada uno puede sentir dirigidas a sí estas palabras y quedar así confirmado en el amor de Dios. ¡Todo pensamiento contrario a esto no viene de Dios! Que el Señor nos ayude a saborear la belleza de esta alegría: sentirnos amados por él y colmados de toda ternura. 


Suscripción al Misal
Suscripción al Misal
Liturgia del domingo: 12 de enero de 2025

Cosa troverai in questo articolo?