Textos extraídos del Misal “Sobre Tu Palabra” julio-agosto de 2021
16.º domingo del Tiempo Ordinario (B)
4.ª sem. salterio
PRIMERA LECTURA
Del libro del profeta Jeremías (Jr 23,1-6)
Esto dice el Señor: «¡Ay de los pastores que hacen perecer y dispersan el rebaño de mi pasto! -oráculo del Señor-. Por eso, esto dice el Señor, Dios de Israel, contra los pastores que apacientan a mi pueblo: Vosotros habéis dispersado mis ovejas, las habéis expulsado y no os habéis preocupado por ellas; pues bien, yo os pediré cuentas por la maldad de vuestras obras -oráculo del Señor-. Yo mismo reuniré el resto de mis ovejas de todas las regiones adonde las expulsé y las haré volver a sus praderas, donde crecerán y se multiplicarán. Les pondré pastores que las apacienten, y ya no temerán ni se espantarán; no faltará ninguna -oráculo del Señor-. Mirad que llegan días -oráculo del Señor- en que suscitaré a David un vástago legítimo: reinará como rey prudente, con justicia y derecho en la tierra. En sus días Judá será salvado, Israel habitará seguro, y lo llamarán con este nombre: Señor-nuestra-justicia». Palabra de Dios.
Comentario a la primera lectura
Toda la historia bíblica está atravesada, junto con muchas otras, por una valiosa línea temática. Esta nos ayuda a interpretar muchas acciones que suceden a lo largo de la historia sagrada, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. Se trata de la diferencia abismal entre los verdaderos y los falsos profetas; entre pastores auténticos o no; entre apóstoles y quienes presumen de ser «superapóstoles» basándose únicamente en sus cualidades humanas. Los falsos profetas se venden al poder constituido ilegítimamente y conspiran contra, por ejemplo, Jeremías, auténtico enviado del Señor. Los malos pastores «hacen perecer y dispersan el rebaño de mi pasto», pero se enfrentarán a la justicia de Dios. Pero hay más: encontramos una promesa del Señor que hallará su pleno cumplimiento en Cristo: «Mirad que llegan días -oráculo del Señor- en que suscitaré a David un vástago legítimo: reinará como rey prudente, con justicia y derecho en la tierra». Encontramos por fin un rey digno de este nombre: solo Dios lo merece verdaderamente. Los demás «reyes» habían sido invocados por el pueblo únicamente con el fin de escapar del Dios verdadero.
SEGUNDA LECTURA
De la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (Ef 2,13-18)
Hermanos: Ahora, en Cristo Jesús, vosotros, que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido acercados por la sangre de Cristo. Él es nuestra paz: el que de los dos pueblos ha hecho uno, derribando en su cuerpo de carne el muro que los separaba: la enemistad. Él ha abolido la ley con sus mandamientos y decretos, para crear en sí mismo, de los dos, un solo hombre nuevo, haciendo las paces. También reconcilió con Dios a ambos en un solo cuerpo mediante la cruz, dando muerte, en él, a la hostilidad. Vino a anunciar la paz: paz a vosotros, los de lejos; paz también a los de cerca. Así, unos y otros, podemos acercarnos al Padre por medio de él en un mismo Espíritu. Palabra de Dios.
Comentario a la segunda lectura
Pablo recuerda a la comunidad de Éfeso los tiempos en que todavía era pagana, estaba lejos y también físicamente separada de los judíos por aquel muro divisorio que dividía la explanada del templo de Jerusalén en partes distintas. Ahora, la paz de Cristo ha puesto fin a la división y ha constituido un solo pueblo. Cristo ha abolido la ley hecha de prohibiciones, reglas y prescripciones para dar cumplimiento a la verdadera Ley del Padre, que une a todos los hombres en un solo pueblo, más aún, en un solo cuerpo, sin enemistad, distinciones ni privilegios. Jesús es el camino que hace que toda la humanidad se encuentre con el Padre por medio del Espíritu Santo. Palabras bellísimas, pero exigentes de actualizar en la vida, que nos interpelan sobre cuándo nos hemos sentido separados de los hombres y sobre los motivos que habían causado esa separación; pero también nos interpelan sobre cuándo nos hemos sentido lejos de Dios, cuándo lo hemos sentido sordo e indiferente. Seguiremos viviendo momentos de desgarramiento, pero la Sagrada Escritura continuará iluminándonos, consolándonos y guiándonos por el camino de la vida.
EVANGELIO DEL DÍA
Del Evangelio según san Marcos (Mc 6,30-34)
En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo: «Venid vosotros solos a un lugar apartado y descansad un poco». Porque eran tantos los que iban y venían que no encontraban tiempo ni para comer. Se fueron en barca a un lugar apartado y tranquilo. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces acudieron allá, a pie, desde los pueblos, y llegaron antes que ellos. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y se compadeció de ella, porque andaban como ovejas que no tienen pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas. Palabra del Señor.
Comentario al Evangelio del día
La actividad misionera exige momentos de reflexión, contemplación y oración que le den intensidad y fuerza. Por eso Jesús invita a los apóstoles a retirarse a un lugar apartado y solitario, y a descansar un poco. Lejos de la multitud que, con sus peticiones, no da tregua, podrán evaluar su trabajo misionero y, especialmente, estar en paz y tranquilidad con Jesús. La invitación de Jesús a detenerse para estar con él, aunque sea por poco tiempo, contrasta con la vida frenética de hoy; choca con las reglas de una civilización de usar y tirar, donde parece que la consigna es ir deprisa. Hasta llegar a la inevitable pregunta: ¿para qué sirve todo esto? Por eso necesitamos detenernos para reconocer su presencia. Retirarnos nos sirve para fortalecernos en él, para que nos colme de nuevas energías que proceden de su Palabra. Esta nos da una vida nueva. Así podemos comunicar todo lo que hemos recibido del Señor: su amor, su energía, su Palabra, que nos convierte en criaturas nuevas. Señor Jesús, ayúdanos a permanecer en silenciosa compañía contigo.

