liturgia della domenica 20 ottobre 2024

Editrice Shalom

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Autore: Editrice Shalom

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Liturgia del domingo: 20 de octubre de 2024

Jesús predica a los discípulos

Textos tomados del Misalito “Sobre tu Palabra” septiembre-octubre de 2024

29.º domingo del Tiempo Ordinario (B)
1.ª semana del salterio.


PRIMERA LECTURA

Del libro del profeta Isaías (Is 53,10-11)
Al Señor le agradó quebrantarlo con sufrimientos. Cuando entregue su vida como expiación, verá descendencia, prolongará sus días y por medio de él se cumplirá la voluntad del Señor. Después de su íntimo tormento verá la luz y se saciará de conocimiento; mi siervo justo justificará a muchos, y cargará con sus culpas. – Palabra de Dios. 

Comentario a la primera lectura

Que una persona pague por otra es una experiencia humana que podemos encontrar: alguien va al bar y te invita a un café, o un amigo generoso salda por ti, que te has quedado sin dinero, una deuda. Pero que alguien se haga culpable en lugar de otro es algo completamente nuevo. Esta será la inaudita novedad del hombre-Dios, quien en Getsemaní cargó con el pecado de todos los hombres; sin embargo, ya en el Antiguo Testamento se anuncia y se vislumbra esta función. El Siervo de Dios, en el libro del profeta Isaías, sufre muchos dolores: estos se definen como el medio por el cual se justifica a muchas personas. Cómo se relacionan el sufrimiento y el pecado será más claro cuando se cumpla, en la plenitud de los tiempos, la encarnación del Verbo; mientras tanto, el Antiguo Testamento nos ilumina sobre el hecho de que este vínculo está presente desde los tiempos de Adán y Eva y de que hoy el hombre redimido puede participar con Cristo en esta misión; en Fátima, en efecto, la Virgen pregunta a los niños si quieren sufrir para reparar los pecados del mundo. A decir verdad, también nos lo pregunta a cada uno de nosotros.


SEGUNDA LECTURA

De la carta a los Hebreos (Heb 4,14-16)
Hermanos, puesto que tenemos un gran sumo sacerdote que ha atravesado los cielos, Jesús, el Hijo de Dios, mantengamos firme la profesión de fe. No tenemos, en efecto, un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que ha sido probado en todo como nosotros, excepto en el pecado. Acerquémonos, pues, con plena confianza al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y encontrar gracia, a fin de recibir ayuda en el momento oportuno. – Palabra de Dios.

Comentario a la segunda lectura

Nos sorprende oír hablar de un sumo sacerdote que ha sido probado en todo. Por lo general, cuando pensamos en hombres tan entregados a su excelsa misión -pensemos hoy en lo que podría ser un papa o un cardenal-, consideramos el aspecto de su ministerio, dedicado por completo a la gloria de Dios en el servicio del altar y del sacerdocio. Aquí, en cambio, se nos presenta al verdadero sumo sacerdote, Jesucristo, que atraviesa los cielos después de haber compartido nuestras pruebas y debilidades. El Señor quiso conocer el cansancio y el sufrimiento; es más, sufrió estas cosas más que todos nosotros, para llevarnos al Padre purificados y justificados. En las demás experiencias religiosas nunca hay un Dios que se haga hombre permaneciendo Dios, y, sin embargo, esto es lo que realmente sucedió en Cristo. Por eso se nos pide que tengamos plena confianza: nuestras debilidades están en él y dentro de él; él las asume y, purificándonos, nos presenta al Padre como hijos pródigos que han vuelto a casa. El pecado es vencido en el altar de Cristo, la cruz, y ahora participamos de la vida divina del Resucitado.


EVANGELIO DEL DÍA

Del Evangelio según san Marcos (Mc 10,35-45)
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, y le dijeron: «Maestro, queremos que nos concedas lo que te pidamos». Él les preguntó: «¿Qué quieren que haga por ustedes?». Le respondieron: «Concédenos sentarnos en tu gloria, uno a tu derecha y otro a tu izquierda». Jesús les dijo: «No saben lo que piden. ¿Pueden beber el cáliz que yo voy a beber, o ser bautizados con el bautismo con que yo voy a ser bautizado?». Ellos contestaron: «Podemos». Jesús les dijo: «El cáliz que yo voy a beber también lo beberán ustedes, y con el bautismo con que yo voy a ser bautizado serán bautizados ustedes. Pero sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; es para quienes está preparado». Los otros diez, al oír aquello, comenzaron a indignarse contra Santiago y Juan. Jesús los llamó y les dijo: «Ustedes saben que los que son reconocidos como gobernantes de las naciones las dominan, y sus grandes las oprimen. Pero entre ustedes no debe ser así: quien quiera ser grande entre ustedes, que sea su servidor; y quien quiera ser el primero, que sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos». – Palabra del Señor.

Comentario al Evangelio del día

Decir que Dios vino al mundo para servir y no para ser servido es algo inaudito. Después de dos mil años nos hemos acostumbrado, pero intentemos ponernos en el lugar de quienes lo escucharon por primera vez. Nos parece que la dignidad de Dios queda disminuida si lo pensamos sirviendo como una ama de casa o una cuidadora; pero, en su esencia, Dios es precisamente amor que sirve, que se olvida de sí mismo para elevar a su criatura -nosotros, los hombres- a su nivel. Este amor es increíble. Es nuestra dignidad la que debe asustarnos y, al mismo tiempo, hacernos hundir en la más profunda humildad. San Francisco de Asís comprendió esto y repetía a menudo: «¿Quién eres tú, Dios, y quién soy yo?». No podía comprender que Dios se hubiera humillado tanto. Y, sin embargo, debemos creer que Dios encuentra su alegría en hacerme partícipe de su vida divina y me concede amarlo con su poder. No se conforma con que yo sea bueno, con que sea una persona “de bien”, sino que quiere que esté completamente lleno de fuego, como él. Dios arde y no soporta la tibieza ni la indiferencia. Entrar en el misterio divino significa, ante todo, creer en su amor infinito por nosotros. Y creer esto es verdaderamente heroico.


Suscripción al Misalito
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Liturgia del domingo: 20 de octubre de 2024

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