Textos extraídos del Misalito “Sobre tu Palabra” mayo-junio de 2024
12.º domingo del Tiempo Ordinario (B)
4.ª sem. salterio
PRIMERA LECTURA
Del libro de Job (Job 38,1.8-11)
El Señor habló a Job desde la tempestad: «¿Quién encerró el mar entre dos puertas, cuando salía impetuoso del seno materno, cuando yo lo cubría de nubes y lo envolvía en una nube oscura, cuando le tracé un límite, le puse cerrojos y puertas diciendo: “Hasta aquí llegarás y no más allá; aquí se romperá el orgullo de tus olas”?». - Palabra de Dios.
Comentario a la primera lectura
En el libro del Eclesiastés se dice que «todo es vanidad», todo es vapor. Entonces surge la pregunta: ¿qué es verdaderamente importante en la vida? Si todo es vanidad, como la flor del campo, y puede sernos arrebatado en un instante, entonces ¿qué queda de mí? El libro de Job nos ayuda a plantearnos seriamente esta pregunta. Al final, después de un largo sufrimiento, Job llega a decir: «Te conocía solo de oídas, pero ahora te conozco personalmente». Job rechaza todas las hipótesis de sus “amigos” y toma la iniciativa de dirigir, desde el mismo centro de su tempestad existencial, palabras de acusación a Dios, que sin embargo resultan ser una manera de buscarlo. Lo extraordinario es la reacción de Dios. Él responde a Job y comienza a hacerle una serie de preguntas, entre ellas la de hoy. En esencia, Dios le pregunta: Job, ¿eres tan sabio como para haber comprendido todo sobre la vida? Job vive con gran alegría esta reacción de Dios a su clamor, porque lo ayuda a situar su indecible dolor en un escenario infinitamente más grande. Al final, Dios dirá: mi siervo Job ha hablado bien de mí. Job es cada uno de nosotros. Cada uno de nosotros tiene un absurdo que no sabe explicarse y que debe integrar en su vida.
SEGUNDA LECTURA
De la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios (2 Cor 5,14-17)
Hermanos, el amor de Cristo nos posee; y nosotros sabemos bien que uno murió por todos, por tanto todos murieron. Y Cristo murió por todos, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos. De modo que ya no juzgamos a nadie según criterios humanos; y aunque conocimos a Cristo según criterios humanos, ahora ya no lo conocemos así. Por tanto, si alguno está en Cristo, es una criatura nueva; lo viejo ha pasado; ha comenzado lo nuevo. - Palabra de Dios.
Comentario a la segunda lectura
«El amor de Cristo nos posee». Es bellísima esta expresión. Contiene todo un programa de vida. En la versión latina, esta expresión paulina se traduce como «caritas Christi urget nos». Nosotros traducimos «el amor de Cristo nos mueve, nos impulsa, nos posee», pero casi no logramos expresar la intensidad de ese “urget”, que es la fuerza del huracán, del torrente desbordado, de la ola que nos domina. Con estas palabras, san Pablo quiere decirnos que el amor de Cristo nos mantiene unidos, nos impide caer en la desesperación, nos sostiene, nos guía, nos impulsa, nos abraza, nos arrastra, nos reclama y, a veces, también nos atormenta con la inquietud, especialmente cuando nos alejamos de él. Si nuestra relación con Cristo se fundara en nuestro amor por él, sería demasiado inestable e inadecuada; por eso, el origen de todo es el amor de Cristo por nosotros. Esta es una realidad que nos envuelve y nos comprende: es imposible definirla verdaderamente, sobre todo porque captamos su significado pleno en su realización, en su despliegue, en la manera en que nos lleva a acciones que nos superan.
EVANGELIO DEL DÍA
Del Evangelio según san Marcos (Mc 4,35-41)
Aquel día, al atardecer, Jesús dijo a sus discípulos: «Pasemos a la otra orilla». Y, despidiendo a la gente, se lo llevaron en la barca, tal como estaba. Otras barcas lo acompañaban. Se levantó una fuerte tempestad y las olas rompían contra la barca hasta casi llenarla de agua. Él estaba en la popa, dormido sobre el cabezal. Lo despertaron y le dijeron: «Maestro, ¿no te importa que perezcamos?». Se despertó, increpó al viento y dijo al mar: «¡Silencio, cállate!». El viento cesó y sobrevino una gran calma. Después les dijo: «¿Por qué tienen miedo? ¿Aún no tienen fe?». Ellos se llenaron de gran temor y se decían unos a otros: «¿Quién es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?». - Palabra del Señor.
Comentario al Evangelio del día
Hay aspectos interesantes en la reacción de los discípulos y de Jesús. Hay una palabra de Jesús que lo precede todo: «Pasemos a la otra orilla». Significa atravesar el mar. Cada vez que en la Biblia se recuerda que hay que atravesar el mar, la referencia es siempre a la Pascua. Hay un Egipto que debemos dejar, con sus cargas y su cómoda esclavitud: es la invitación de Jesús, que nos lleva hacia la Pascua. ¡La libertad es exigente y, en cierto sentido, cuesta más que la esclavitud! El Evangelio dice que los discípulos se lo llevaron tal como estaba. Cuando rezas: ¿a quién o a qué estás rezando? ¿Te estás poniendo delante del Señor o delante de ti mismo? ¿Subes a tu barca, más o menos destartalada, al Señor tal como es y no como lo imaginas? Cuando llevamos a Jesús a la barca tal como es, también podemos afrontar las tempestades. ¡Con demasiada frecuencia confundimos al Señor con nuestros pensamientos! Dios nos llama hacia cosas imposibles, porque las posibles ya podemos hacerlas nosotros. Él nos promete una vida abundante, la vida eterna, llegar a ser como él, hijos en el Hijo. Nos promete lo imposible. Dios actúa así por amor. Esta es su lógica. El Señor nos llama a algo que por nosotros mismos no somos capaces de conquistar, sino que solo podemos acoger: quiere hacernos como él, finalmente capaces de amar.


