liturgia della domenica 25 aprile 2021

Editrice Shalom

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Autore: Editrice Shalom

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Liturgia del domingo – 25 de abril de 2021

Buen Pastor

4.º domingo de Pascua (A)
4.ª sem. salterio

Textos tomados del Misalito «Sobre tu Palabra» marzo-abril de 2021

Tradicionalmente, el cuarto domingo de Pascua se llama domingo del Buen Pastor, ya que se medita el capítulo 10 del evangelio según san Juan, donde Jesús habla de sí mismo como el «buen pastor». Su amor es ternísimo y fuerte, porque nos conoce uno a uno, conoce el timbre de nuestra voz, el color y el número de nuestros cabellos, conoce nuestros pecados y nuestros talentos, sabe nuestro nombre. Al mismo tiempo, sin embargo, debemos preguntarnos si de verdad somos ovejitas de su rebaño, si nosotros escuchamos su voz y lo seguimos cada día.
Hoy celebramos también la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones. Oremos de manera especial para que muchos chicos y chicas se sientan atraídos por Cristo, el único capaz de salvar al mundo.


PRIMERA LECTURA

De los Hechos de los Apóstoles (Hch 4,8-12)
En aquellos días, Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: «Jefes del pueblo y ancianos: puesto que hoy se nos interroga acerca del beneficio hecho a un hombre enfermo, y de qué manera ha sido salvado, quede bien claro a todos ustedes y a todo el pueblo de Israel que ha sido por el nombre de Jesucristo el Nazareno, a quien ustedes crucificaron y a quien Dios resucitó de entre los muertos; por este nombre se presenta este hombre ante ustedes sano. Él es la piedra que desecharon ustedes, los constructores, y que se ha convertido en piedra angular. En ningún otro hay salvación, pues no existe bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos».

Comentario a la primera lectura

«Él es la piedra que desecharon ustedes, los constructores, y que se ha convertido en piedra angular. En ningún otro hay salvación». Si hubo alguien a quien se declaró piedra, ese fue precisamente Pedro, y quien se lo dijo fue el mismo Señor: «Tú eres Cefas y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia». Parece que ahora, con estas palabras tomadas de los Hechos de los Apóstoles, Pedro quiere devolver el don de Jesús, declarándolo «piedra angular», indispensable para la salvación del edificio-comunidad y de todos nosotros. Pero también se corren riesgos cuando las piedras fundamentales son rechazadas, consideradas inútiles, conducidas al martirio, exiliadas o encarceladas; se corre el riesgo de ser una comunidad insignificante, no habitada por el Espíritu Santo sino por la vanagloria; no construida sobre Dios sino sobre el «yo». Y cuántos grupos autoproclamados «la verdadera Iglesia» han desaparecido del horizonte de la historia por estar aferrados a su propio yo y relegar a Dios... al sótano: el Salvador marginado por sus «salvados». Afortunadamente, Jesús, tú nunca te echas atrás y permaneces siempre como nuestra roca de salvación.


SEGUNDA LECTURA

De la primera carta del apóstol san Juan (1 Jn 3,1-2)
Queridos hermanos, vean qué gran amor nos ha dado el Padre para llamarnos hijos de Dios, ¡y realmente lo somos! Por eso el mundo no nos conoce, porque no lo conoció a él. Queridos hermanos, ya somos hijos de Dios, pero todavía no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos, sin embargo, que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal como es.

Comentario a la segunda lectura

«Queridos hermanos, vean qué gran amor nos ha dado el Padre para llamarnos hijos de Dios, ¡y realmente lo somos!». Menos mal que en Jesús somos hijos para siempre. No hay riesgo de quedar huérfanos. El Señor nos ofrece la garantía de que está con nosotros hasta el fin de los tiempos: ¡una filiación eterna! Solo un amor eterno puede engendrar hijos para la eternidad. La imaginación de Dios es maravillosa y no conoce límites de tiempo, porque es una imaginación fundada en el amor único de Dios por cada uno de nosotros, por mí y por ti que lees. Dios nos ama como un padre ama a sus hijos. Entonces, Papá, sigue mirándonos con afecto, haznos crecer a la luz de tu palabra amorosa, abre nuestra mente y nuestro corazón para comprender a los demás. Sigue haciéndonos comprender que cada persona es hija tuya y, por tanto, aceptada y no rechazada, acogida y no devuelta a su país... de muerte, cuidada y no abandonada, alimentada y no utilizada como instrumento para enriquecerme, amiga y no asesinada por ser enemiga, pobre y, por tanto, no explotada, necesitada pero no para satisfacer nuestras necesidades infames y egoístas. ¡Padre bueno, ayúdanos tú!


EVANGELIO DEL DÍA

Del Evangelio según san Juan (Jn 10,11-18)
En aquel tiempo, Jesús dijo: «Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas. El asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye, y el lobo las arrebata y las dispersa; porque es asalariado y no le importan las ovejas. Yo soy el buen pastor: conozco a mis ovejas y mis ovejas me conocen a mí, así como el Padre me conoce y yo conozco al Padre, y doy mi vida por las ovejas. Tengo además otras ovejas que no son de este redil; también a esas las tengo que guiar. Escucharán mi voz y habrá un solo rebaño y un solo pastor. Por eso me ama el Padre: porque doy mi vida para recobrarla después. Nadie me la quita: yo la doy por mi propia voluntad. Tengo poder para darla y tengo poder para recobrarla de nuevo. Este es el mandato que he recibido de mi Padre».

Comentario al Evangelio del día

«Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas». Entonces no soy la única ovejita en el desierto, a merced de la fiera hambrienta. Hay un pastor que me quiere. ¿Será acaso aquel que la semana pasada, en plena noche, guiado por mi desesperado balido, apareció ante mí? Y no me golpeó porque me había escapado, sino que -escuchen- me levantó con delicadeza y me acomodó sobre sus hombros, lejos de las mordeduras de los malvados. Comprendí que podía confiar totalmente en él porque expuso su vida a los peligros nocturnos por amor. Si no fuera así, todavía estaría allí balando desesperada y, quizá, devorada por el mal, por el demonio, los enemigos declarados del Buen Pastor. Y a la mañana siguiente de la salvación, nos condujo a todas a unos pastos realmente apetitosos, dignos de ovejitas amadas. No por nuestro mérito, sino por el Pastor que nos guía, una persona dispuesta incluso a morir por nosotras. Escuchamos a escondidas un jueves por la noche, mientras estábamos en el redil, cerca de donde cenaba con sus amigos íntimos: «Doy mi vida por ustedes, por mis ovejas. Tomen y coman»: ¡qué Pastor tan maravilloso!


Suscripción al Misalito
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Liturgia del domingo – 25 de abril de 2021

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