liturgia della domenica 26 novembre 2023

Editrice Shalom

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Autore: Editrice Shalom

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Liturgia del domingo: 26 de noviembre de 2023

Jesús con los niños

Textos extraídos del Misalito «Sobre tu Palabra» noviembre-diciembre de 2023

Jesucristo, Nuestro Señor, Rey del universo (s) (A)
propia


PRIMERA LECTURA

Del libro del profeta Ezequiel (Ez 34,11-12.15-17)
Esto dice el Señor Dios: «Yo mismo buscaré mis ovejas y las apacentaré. Como un pastor apacienta su rebaño cuando está entre sus ovejas dispersas, así apacentaré yo mis ovejas y las reuniré de todos los lugares por donde se dispersaron en los días nublados y oscuros. Yo mismo apacentaré mis ovejas y las haré reposar. Oráculo del Señor Dios. Buscaré la oveja perdida, recogeré a la descarriada, vendaré a la herida y curaré a la enferma; cuidaré de la robusta y de la fuerte; las apacentaré con justicia. Y a vosotras, ovejas mías, esto dice el Señor Dios: «Yo juzgaré entre oveja y oveja, entre carneros y machos cabríos». - Palabra de Dios.

Comentario a la primera lectura

En la Sagrada Escritura es común relacionar la figura del rey con la del pastor. Parecen dos «oficios» totalmente opuestos. El rey gobierna, vive en palacios suntuosos, dispone de ejércitos, ministros, sirvientes, riquezas y poder. El pastor es un trabajador humilde que pasa largos períodos durmiendo al aire libre durante las trashumancias, no vive con lujos y tiene como único bien el rebaño. La relación bíblica nos dice esto: para gobernar bien, el rey debe hacer como el pastor, es decir, vivir para las ovejas (para sus súbditos), cuidar de sus intereses, defenderlas de los animales feroces, curar a las que se hieren e ir a buscar a las que se pierden. El verdadero rey es, pues, un servidor, no un déspota que se hace servir. El salmo 23 comienza con estas palabras: «El Señor es mi pastor», estableciendo precisamente la relación que hemos descrito. Así aparece en el trasfondo la figura del verdadero rey, Jesucristo, que gobierna como un pastor con respecto a su rebaño, viviendo totalmente para él, hasta llegar a dar la vida por sus propias ovejas, muriendo en la cruz por amor a ellas.


SEGUNDA LECTURA

De la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (1 Cor 15,20-26.28)
Hermanos, Cristo ha resucitado de entre los muertos, primicia de los que han muerto. Porque, si por un hombre vino la muerte, por un hombre vendrá también la resurrección de los muertos. Pues lo mismo que en Adán mueren todos, así en Cristo todos recibirán la vida. Pero cada uno en su puesto: primero Cristo, como primicia; después, en su venida, los que son de Cristo. Después llegará el fin, cuando entregue el reino a Dios Padre, después de haber aniquilado todo Principado, Poder y Fuerza. Porque es necesario que él reine hasta que ponga a todos sus enemigos bajo sus pies. El último enemigo en ser destruido será la muerte. Y, cuando todo le haya sido sometido, también el Hijo se someterá a Aquel que le sometió todo, para que Dios sea todo en todos. - Palabra de Dios.

Comentario a la segunda lectura

El papel de Jesús en la vida de la Iglesia y del mundo no consiste simplemente en santificar los corazones y orientarlos hacia el cielo, sino en reinar en sentido propio. Naturalmente, no esperamos que nuestro Señor aparezca y venga a ocupar el lugar del rey de España o que vaya a sentarse en el parlamento de Montecitorio… Ese no es el poder divino. La realeza del Señor consiste en inspirar en el corazón de los hombres los sentimientos que derivan de su bondad divina: la piedad, la caridad, el altruismo, el espíritu de sacrificio, la observancia de los preceptos de la Iglesia, etcétera. De este modo, reinando en nuestros corazones, después todo se convertirá en signo y presencia de Jesús, todo se convertirá en orden. Su tarea es abatir el mal en todas sus formas y, al final, también la muerte misma, y puede hacerlo si le dejamos el mando, es decir, si nos reconocemos primero como humildes súbditos, después también como amigos y, finalmente, como almas esposas del Verbo. En el mundo seremos siempre perseguidos, más o menos, pero no vencidos, porque en nosotros está la dignidad absoluta de pertenecer a un linaje real, por estar bautizados.


EVANGELIO DEL DÍA

Del Evangelio según san Mateo (Mt 25,31-46)
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Cuando venga el Hijo del hombre en su gloria, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria. Serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras, y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces el rey dirá a los de su derecha: “Venid, benditos de mi Padre; recibid en herencia el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo, porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme”. Entonces los justos le responderán: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, o sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?”. Y el rey les responderá: “En verdad os digo que cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis”. Entonces dirá a los de su izquierda: “Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles, porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis”. También estos contestarán: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento o forastero o desnudo o enfermo o en la cárcel, y no te servimos?”. Entonces él les responderá: “En verdad os digo que cada vez que no lo hicisteis con uno de estos, los más pequeños, tampoco lo hicisteis conmigo”. Y estos irán al castigo eterno y los justos a la vida eterna». - Palabra del Señor.

Comentario al Evangelio del día

En el juicio universal seremos juzgados por los actos de caridad. El escritor francoestadounidense Julien Greene afirma que esta es una de las páginas más «terribles» de toda la Biblia, porque contiene la expresión: «Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno». En el Antiguo Testamento nunca aparece una expresión tan fuerte, a pesar de todas las páginas en las que el lenguaje del Señor es bastante vehemente. ¿Cómo entender ese «malditos»? ¿Es posible que Jesús maldiga a alguien? Él, el manso, que dio la vida por todos? Más allá de la palabra, debe impactarnos el fondo: quien no vive la caridad y pasa toda la vida satisfaciéndose a sí mismo sin pensar jamás en los demás, al final se encuentra en el estado de haber elegido él mismo la maldición, es decir, el camino de la perdición - también el libro del Deuteronomio (28) describe los dos caminos, el de la bendición y el de la maldición -. Jesús no hace más que confirmar una sentencia ya escrita por nosotros durante la vida terrena. ¿Es severo el rey? No, el amor es algo serio, hasta el punto de que Dios se encarnó, vino a la tierra y se sacrificó a sí mismo. Para hacer serio el amor de Dios en nosotros, amémonos unos a otros con el mismo amor de Jesús.


Suscripción al Misalito
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Liturgia del domingo: 26 de noviembre de 2023

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