2.º domingo de Cuaresma (B)
Liturgia de las horas, 2.ª semana, salterio
Textos tomados del Misalito «Sobre tu Palabra» - enero-febrero de 2021.
En este segundo domingo de Cuaresma, la Iglesia propone a nuestra escucha el episodio de la transfiguración de Jesús, que Marcos describe en el noveno capítulo de su Evangelio. Como Pedro, Santiago y Juan, también nosotros subimos al monte de la oración y de la intimidad con Dios para contemplar y escuchar a su Hijo amado y ver el mundo con otra luz.
PRIMERA LECTURA
Del libro del Génesis (Gn 22,1-2.9a.10-13.15-18)
En aquellos días, Dios puso a prueba a Abrahán y le dijo: «¡Abrahán!». Él respondió: «Aquí estoy». Dios le dijo: «Toma a tu hijo único, al que amas, a Isaac, ve a la región de Moria y ofrécemelo en holocausto sobre uno de los montes que yo te indicaré». Cuando llegaron al lugar que Dios le había indicado, Abrahán levantó allí un altar y dispuso la leña. Luego Abrahán extendió la mano y tomó el cuchillo para inmolar a su hijo. Pero el ángel del Señor lo llamó desde el cielo y le dijo: «¡Abrahán, Abrahán!». Él respondió: «Aquí estoy». El ángel le dijo: «No extiendas tu mano contra el muchacho ni le hagas daño alguno. Ahora sé que temes a Dios, porque no me has negado a tu hijo único». Abrahán levantó la vista y vio un carnero enredado por los cuernos en un matorral. Fue a tomar el carnero y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo. El ángel del Señor llamó a Abrahán desde el cielo por segunda vez y le dijo: «Juro por mí mismo, oráculo del Señor: por haber hecho esto y no haberme negado a tu hijo único, te colmaré de bendiciones y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena de la orilla del mar. Tu descendencia conquistará las ciudades de sus enemigos. Todas las naciones de la tierra se bendecirán con tu descendencia, porque has obedecido a mi voz».
Comentario a la primera lectura
«Te colmaré de bendiciones y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena de la orilla del mar»: esta es la promesa que el Señor hace a Abrahán. Pensamos que Dios, a veces, exagera o usa metáforas muy alejadas de nuestra realidad. Sin embargo, sabemos que incluso la imaginación del Señor responde al único mandamiento que se ha dado y que naturalmente también nos ha dado: el mandamiento del amor. Es evidente que quien es fiel en el amor estará colmado de bendiciones: solo se puede «hablar bien» de quien ama como el Señor nos ama, de quien nos ama siguiendo el ejemplo de Jesús. Entonces pueden suceder cosas extrañas: del hijo único de Abrahán, una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y la arena de todas las playas; quien deja padre, madre, hijos, bienes... por mí, recibirá cien veces más y la vida eterna. Son lógicas comprensibles solo si se entra en la manera de razonar de Dios. Parece que solo él es capaz de multiplicar, dejándonos a nosotros el compromiso de dividir después, con los demás, cuanto nos da por amor. ¡Es un excelente profesor de aritmética, es más, el mejor de todo el universo!
SEGUNDA LECTURA
De la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (Rm 8,31b-34)
Hermanos, si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? El que no se reservó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿no nos dará todo junto con él? ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? Dios es quien justifica. ¿Quién condenará? ¿Acaso Cristo Jesús, que murió, más aún, resucitó y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros?
Comentario a la segunda lectura
«Hermanos, si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros?». ¡Qué reconfortante es este escrito de san Pablo! Él, condenado a prisión o al arresto domiciliario en una Roma bastante pagana, en la barca que lo llevó a Roma, llevó consigo a Aquel que era la causa de su prisión: el Señor Jesús, el Dios de la libertad. Por eso puede decir que, mientras los enemigos que nos persiguen sean los hombres, podemos estar tranquilos, porque lo importante es tener a Dios de nuestra parte. De hecho, Jesús, precisamente en el Evangelio de ayer, nos exhortó a orar por quien «está contra nosotros», por nuestros enemigos, por quien planea nuestra muerte. Pablo podría contar situaciones similares durante días y días: los judaizantes (cristianos de origen judío que conservaban la observancia de la ley mosaica) lo odiaban, pero él, después de la luz recibida en el camino de Damasco, comprendió bien que estar en compañía de Dios es la mejor seguridad que existe. Sigue siendo siempre verdad, no obstante, que vivir en el amor ofrece una seguridad incalculable, porque el amor no muere; la cruz de Cristo y el sepulcro vacío son garantía de ello. Y no hay guardia del templo capaz de controlar la fuerza arrolladora del Resucitado.
EVANGELIO DEL DÍA
Del Evangelio según san Marcos (Mc 9,2-10)
En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, Santiago y Juan, y los llevó aparte, solos, a un monte alto. Allí se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como ningún batanero del mundo podría blanquearlos. Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús. Pedro tomó la palabra y dijo a Jesús: «Maestro, ¡qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». No sabía qué decir, pues estaban asustados. Se formó una nube que los cubrió, y salió una voz de la nube: «Este es mi Hijo amado; escuchadlo». De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos. Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó que no contaran a nadie lo que habían visto hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos. Esto se les quedó grabado y discutían qué quería decir aquello de resucitar de entre los muertos.
Comentario al Evangelio del día
«Maestro, ¡qué bien se está aquí!». Señor, compartimos y sentimos como nuestra esta afirmación de Pedro. Es maravilloso estar en tu compañía, envueltos en la luz del amor del Padre. Deseamos estar contigo, porque sabemos que estamos en compañía del Amado y también nosotros nos sentimos los predilectos de este Padre tuyo y nuestro que nos ama. También deseamos escuchar tu Palabra, siempre según las indicaciones ofrecidas por el Padre. «¿Qué más se puede pedir a la vida?», dirían nuestros jóvenes; estar contigo es lo máximo de la vida. También nosotros, como Pedro, a veces tenemos la tentación de permanecer inmersos en una belleza y una dicha tan grandes, pero Jesús nos indica otro camino: bajar para dar testimonio, no solo para informar; decir con la vida y las obras que se ha encontrado al Salvador. ¿Cómo se puede hacer callar un corazón que estalla de alegría por las maravillas realizadas por Jesús? Quien ama no consigue callar, el amor es comunicativo por naturaleza: «No podré callar, Señor mío, las maravillas de tu amor, pero para que esto suceda es necesario estar contigo, Señor».

