liturgia della domenica 30 ottobre 2022

Editrice Shalom

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Autore: Editrice Shalom

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Liturgia del domingo: 30 de octubre de 2022

Zaqueo

Textos extraídos del Misal “Sobre tu Palabra” septiembre-octubre de 2022

31.º domingo del Tiempo Ordinario (C)
3.ª semana del salterio


PRIMERA LECTURA

Del libro de la Sabiduría (Sab 11,22 – 12,2)
Señor, el mundo entero ante ti es como polvo en la balanza, como gota de rocío mañanero que cae sobre la tierra. Te compadeces de todos, porque todo lo puedes; cierras los ojos ante los pecados de los hombres, para que se arrepientan. Tú amas todo cuanto existe y no aborreces nada de lo que has hecho; pues, si hubieras odiado alguna cosa, no la habrías creado. ¿Cómo subsistiría algo, si tú no lo hubieras querido? ¿Cómo conservaría su existencia algo que tú no hubieras llamado? Pero tú eres indulgente con todas las cosas, porque son tuyas, Señor, amigo de la vida. Pues tu espíritu incorruptible está en todas ellas. Por eso corriges poco a poco a los que caen y los amonestas recordándoles en qué pecaron, para que, apartándose de la maldad, crean en ti, Señor. – Palabra de Dios.

Comentario a la primera lectura

«Te compadeces de todos… Señor, amigo de la vida». Podríamos pasar días y días contemplando solo estas palabras, que expresan al Dios verdadero, al auténtico Padre de Jesucristo. Cuántas veces, a lo largo de los relatos de los Evangelios, encontramos a Jesús compadeciéndose de los enfermos, de las multitudes a las que había que alimentar… Si una persona no cristiana nos pidiera que describiéramos a nuestro Dios, ¿qué diríamos? Quizá alguien se aferraría a los recuerdos lejanos de los tiempos de la catequesis; otros contarían pasajes de la Sagrada Escritura, sobre todo los escuchados recientemente; nosotros, los sacerdotes, tal vez nos sentiríamos perfectamente preparados con largos discursos cargados de filosofía y teología. Y si, en cambio, volviéramos a descubrir la delicadísima fuerza de la palabra «compasión»? Literalmente significa «padecer con». Sí, todos los sufrimientos que percibimos como propios, los que nos desgarran el corazón, son también sufrimientos de Dios. El Señor está cerca de nosotros, se hace prójimo en cada instante, incluidos los más difíciles. Pero no basta. Dios Padre, el Señor Jesús y el Espíritu Santo están a nuestro lado en cada alegría de la vida.


SEGUNDA LECTURA

De la segunda carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses (2 Ts 1,11 – 2,2)
Hermanos, oramos continuamente por vosotros, para que nuestro Dios os haga dignos de su llamada y, con su poder, lleve a término todo propósito de bien y la obra de vuestra fe, para que sea glorificado en vosotros el nombre de nuestro Señor Jesús, y vosotros en él, según la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo. A propósito de la venida de nuestro Señor Jesucristo y de nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar ni os alarméis por supuestas revelaciones, palabras o cartas atribuidas a nosotros, como si hubiera llegado ya el día del Señor. – Palabra de Dios.

Comentario a la segunda lectura

Pablo reconoce que eleva una oración incesante por todas las comunidades cristianas. Sin duda, con especial atención a las fundadas o conocidas por él. «Que sea glorificado en vosotros el nombre de nuestro Señor Jesús, y vosotros en él». La gloria de Dios llega a iluminar, transformar y cambiar por completo la existencia humana. Por otra parte, la vida del hombre y de la mujer puede convertirse realmente en glorificación de Dios. Esto no se realiza mediante un discurso sabio, sino ofreciendo un testimonio eficaz. Precisamente a través de nuestra vida concreta y de las decisiones de cada día podemos dar gloria a Dios. Intentemos reflejar humildemente, mediante gestos sencillos y auténticos, la gloria recibida de Dios. «Os rogamos, hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar ni os alarméis por supuestas revelaciones o palabras» que anuncian imprudentemente el regreso del Señor. Tanto en tiempos de Pablo como en los nuestros, ¡cuántos profetas de desgracias hay! ¡Cuántos se aprovechan de las almas sencillas y de buena fe y les infunden el terror de Dios! El temor de Dios no es miedo, sino amor.


EVANGELIO DEL DÍA

Del Evangelio según san Lucas (Lc 19,1-10)
En aquel tiempo, Jesús entró en Jericó y atravesaba la ciudad, cuando un hombre llamado Zaqueo, jefe de los publicanos y rico, trataba de ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la multitud, porque era de baja estatura. Corrió más adelante y se subió a una higuera para verlo, porque tenía que pasar por allí. Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó la mirada y le dijo: «Zaqueo, baja pronto, porque hoy tengo que alojarme en tu casa». Él bajó deprisa y lo recibió muy contento. Al ver esto, todos murmuraban, diciendo: «Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador». Pero Zaqueo, poniéndose en pie, dijo al Señor: «Mira, Señor, la mitad de mis bienes se la doy a los pobres; y si he defraudado a alguno, le restituyo cuatro veces más». Jesús le contestó: «Hoy ha sido la salvación de esta casa, pues también este es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido». – Palabra del Señor.

Comentario al Evangelio del día

Jesús entra en Jericó y la atraviesa, acompañado por la multitud. Pero el evangelista Lucas enfoca a un solo personaje: Zaqueo. Por lo que sigue comprendemos que era rico y ladrón, pero lo que interesa sobre todo es la intención arraigada ahora en su corazón: ¡quiere ver a Jesús! Este es un deseo, un anhelo, una esperanza, una necesidad de muchísimos hombres y mujeres también hoy. Jesús no está presente materialmente en nuestras calles, pero estamos nosotros, los cristianos, está toda la Iglesia. No debe entenderse solo como el papa, los obispos, los sacerdotes, los consagrados y las consagradas, sino como todos los bautizados, cada familia y comunidad. También en 2022, a través de muchísimas personas y ocasiones, Jesús sigue proponiendo eficazmente: «Baja pronto, hoy quiero alojarme en tu casa». A través de mí, a través de ti. Y aquí están las dos reacciones contrapuestas: todos murmuran contra Jesús y su decisión de tratar a Zaqueo como a un hijo extraviado que está a punto de ser encontrado. Y la decidida conversión de Zaqueo. Antes de juzgar a los demás sin remisión, intentemos realizar ese gesto de acogida y misericordia que puede abrir el corazón incluso de quien está perdido.


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