Textos tomados del Misalito «Sobre tu Palabra», julio-agosto de 2025
14.º domingo del Tiempo Ordinario (C)
2.ª sem. salm.
PRIMERA LECTURA
Del libro del profeta Isaías (Is 66,10-14c)
Alegraos con Jerusalén, regocijaos por ella todos los que la amáis. Rebocijad con ella de alegría todos los que por ella estabais de luto. Así seréis amamantados y os saciaréis de sus consuelos; mamaréis y disfrutaréis del pecho de su gloria. Porque así dice el Señor: «Yo haré correr hacia ella, como un río, la paz; como un torrente desbordado, la gloria de las naciones. Seréis amamantados y llevados en brazos, y sobre las rodillas seréis acariciados. Como una madre consuela a un hijo, así os consolaré yo; en Jerusalén seréis consolados. Lo veréis y se alegrará vuestro corazón, y vuestros huesos florecerán como la hierba. Se dará a conocer la mano del Señor a sus siervos». – Palabra de Dios.
Comentario a la primera lectura
Dios nos consuela. Esta es una verdad bellísima que, sin embargo, a menudo olvidamos. Esto significa que él está cerca de cada uno de nosotros y sabe cuáles son las situaciones difíciles de nuestra vida. Por un motivo que solo él conoce, no nos ahorra el peso o el sufrimiento relacionados con ciertas situaciones de las que prescindiríamos gustosamente. Sin embargo, con su presencia y su bendición nos acompaña y nos fortalece. ¿Has pensado alguna vez que Dios se comporta contigo como la más solícita de las madres con su propio hijito? Él te cuida, te alimenta y se asegura de que puedas crecer hasta alcanzar la plenitud de la vida adulta: esto significa que te consuela y te anima en el camino de la vida. ¿Recurres a él en cada dificultad, o te quejas ingratamente de su ausencia?
SEGUNDA LECTURA
De la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas (Gál 6,14-18)
Hermanos, en cuanto a mí, que no haya otro motivo de orgullo que la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por la cual el mundo está crucificado para mí, como yo lo estoy para el mundo. Porque lo que cuenta no es la circuncisión ni la incircuncisión, sino ser una nueva criatura. Y sobre todos los que sigan esta norma, haya paz y misericordia, lo mismo que sobre todo el Israel de Dios. En adelante, que nadie me cause molestias: yo llevo en mi cuerpo las marcas de Jesús. Que la gracia de nuestro Señor Jesucristo esté con vuestro espíritu, hermanos. Amén. - Palabra de Dios.
Comentario a la segunda lectura
Las palabras de san Pablo son fuertes y, en ciertos aspectos, también difíciles. Después de haber experimentado la religiosidad judía y tras su conversión al mensaje de Jesucristo, afirma que no quiere gloriarse de ninguna otra cosa sino de su cruz. Esto significa que aquel instrumento de tortura infame y maldito se convierte, en cambio, en la mejor garantía del amor que Dios nos ha revelado en su Hijo Jesús. El sufrimiento y la humillación del Hijo de Dios son la firma del amor eterno que Dios tiene por cada uno de nosotros. Por eso Pablo puede alegrarse y cantar las alabanzas de la cruz de Cristo. A menudo Dios actúa precisamente partiendo de la humildad y del desprecio, porque aquello que los hombres rechazan con arrogancia puede tener un papel fundamental en los planes de Dios.
EVANGELIO
Del Evangelio según san Lucas (Lc 10,1-12.17-20)
En aquel tiempo, el Señor designó a otros setenta y dos y los envió de dos en dos delante de él a todas las ciudades y lugares adonde pensaba ir. Les decía: «La mies es abundante, pero los obreros son pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies que envíe obreros a su mies. ¡Id! Mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias, y no os detengáis a saludar a nadie por el camino. Cuando entréis en una casa, decid primero: “Paz a esta casa”. Y si allí hay un hijo de la paz, vuestra paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a vosotros. Quedaos en esa casa, comiendo y bebiendo de lo que tengan, porque el trabajador merece su salario. No paséis de una casa a otra. Si entráis en una ciudad y os reciben, comed lo que os ofrezcan, curad a los enfermos que haya en ella y decidles: “Está cerca de vosotros el reino de Dios”. Pero si entráis en una ciudad y no os reciben, salid a sus plazas y decid: “Hasta el polvo de vuestra ciudad que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos contra vosotros. Sabed, sin embargo, que el reino de Dios está cerca”. Os digo que aquel día Sodoma será tratada con menos rigor que esa ciudad». Los setenta y dos volvieron llenos de alegría, diciendo: «Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre». Él les dijo: «Veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad, os he dado poder para caminar sobre serpientes y escorpiones, y sobre toda la fuerza del enemigo; y nada podrá haceros daño. Pero no os alegréis de que los espíritus se os sometan; alegraos más bien de que vuestros nombres estén escritos en el cielo». -
Palabra del Señor.
Comentario al Evangelio
Los apóstoles y los discípulos sienten la tentación de presumir y alegrarse por tener los mismos poderes que Jesús. Pero el Señor los invita a ir a lo esencial: están llamados a alegrarse no tanto porque hacen lo que hace el Maestro, sino porque un día compartirán su misma gloria en el cielo. Dios no olvida a quienes hacen algo bueno por él; por tanto, tampoco puede olvidar a quienes consagran su tiempo y su vida al Evangelio y al anuncio de la palabra de salvación. No temas: nada de lo que hagas con recta intención, para agradar a Dios y para que otros conozcan su amor y su misericordia, será olvidado por él. También escribirá tu nombre en el cielo y nadie lo borrará jamás.
