liturgia della domenica 7 luglio 2024

Editrice Shalom

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Autore: Editrice Shalom

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Liturgia del domingo: 7 de julio de 2024

Última cena

Textos extraídos del Misalito “Sobre tu Palabra” julio-agosto de 2024

14.º domingo del Tiempo Ordinario (B)
2.ª sem. salterio


PRIMERA LECTURA

Del libro del profeta Ezequiel (Ez 2,2-5)
En aquellos días, un espíritu entró en mí, me hizo ponerme en pie y escuché al que me hablaba. Me dijo: «Hijo de hombre, yo te envío a los hijos de Israel, a una raza de rebeldes que se han sublevado contra mí. Ellos y sus padres se han levantado contra mí hasta el día de hoy. Aquellos a quienes te envío son hijos testarudos y de corazón endurecido. Tú les dirás: “Esto dice el Señor Dios”. Te escuchen o no te escuchen -pues son una raza de rebeldes-, sabrán al menos que hay un profeta en medio de ellos». - Palabra de Dios.

Comentario a la primera lectura

Toda persona desea transmitir a otros las verdades adquiridas que considera importantes, para que al compartirlas se cree una comunión de intenciones. Esto sucede en todos los ámbitos, también en el religioso, donde quienes anuncian las verdades fundamentales desean profundamente encontrar un ambiente receptivo y personas atentas a lo que se comunica con amor. No ocurre así con el profeta Ezequiel, enviado a transmitir la palabra de Dios a quienes son descritos con expresiones que van desde la dureza de corazón para no escuchar hasta la rebelión contra Dios mismo, como «hijos testarudos». Por eso el profeta, como «hijo de hombre», necesita el aliento y el estímulo de Dios para cumplir una misión que parece no dar resultados seguros. Al mismo tiempo surge la pregunta: ¿para qué ir y hablar si se tiene la certeza del rechazo? La respuesta está en que lo importante no son los frutos, sino la propia persona de Ezequiel, como testigo que hace presente al mismo Dios. Al identificarse como profeta con la expresión: «Esto dice el Señor», ya no podrán acusar a Dios de haberlos abandonado. 


SEGUNDA LECTURA

De la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios (2 Cor 12,7-10)
Hermanos, para que no me engría, se me ha dado una espina en la carne: un enviado de Satanás que me abofetea, para que no me engría. Por esto le rogué tres veces al Señor que la apartase de mí. Y él me dijo: «Te basta mi gracia; la fuerza, en efecto, se manifiesta plenamente en la debilidad». Por tanto, muy gustosamente me gloriaré de mis debilidades, para que resida en mí la fuerza de Cristo. Por eso me complazco en las debilidades, los insultos, las dificultades, las persecuciones y las angustias sufridas por Cristo: pues cuando soy débil, entonces soy fuerte. - Palabra de Dios.

Comentario a la segunda lectura

Pablo fue llamado a anunciar el Evangelio a los gentiles en ambientes difíciles. De ahí el deseo de ser enriquecido con gracias especiales para poder desempeñar mejor la tarea encomendada. Pero esto puede constituir un engaño, porque quien está dotado de dones puede sentirse superior, volverse presumido y dejar de distinguir su realidad humana de aquella enriquecida por los dones del Señor. Incluso quien acoge el Evangelio puede quedar fascinado por la persona del evangelizador, hasta considerar al hombre más importante que el amor y la fidelidad a Cristo. Por eso el pasaje en cuestión presenta una perspectiva insólita, afirmando que cuanto más débil es el apóstol, tanto más visible se hace la grandeza y el poder de Dios. Pablo pedía que le fuera apartada la espina de la carne, porque veía en ella un obstáculo para su apostolado. En realidad, era la condición más favorable para que el apostolado pudiera alcanzar su cumplimiento perfecto. En efecto, el poder de Dios no puede desplegar sus potencialidades ni alcanzar todos sus efectos sino en la debilidad del hombre como instrumento apostólico.


EVANGELIO DEL DÍA

Del Evangelio según san Marcos (Mc 6,1-6)
En aquel tiempo, Jesús fue a su patria y sus discípulos lo siguieron. Cuando llegó el sábado, se puso a enseñar en la sinagoga. Muchos, al escucharlo, quedaban asombrados y decían: «¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada? ¿Y esos milagros realizados por sus manos? ¿No es este el carpintero, el hijo de María, y hermano de Santiago, José, Judas y Simón? Y sus hermanas, ¿no viven aquí entre nosotros?». Y se escandalizaban a causa de él. Jesús les decía: «No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa». No pudo hacer allí ningún milagro, solo curó a algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se admiraba de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando. - Palabra del Señor.

Comentario al Evangelio del día

No son la sabiduría ni los milagros de Jesús lo que pone en crisis a los nazarenos, sino su procedencia, pues provienen de una persona bien conocida y familiar. Por una parte, no pueden negar lo que Jesús ha hecho y, por otra, Jesús es uno de ellos. No logran relacionar estos dos aspectos, que parecen contradictorios, y por eso se escandalizan. Todo profeta, llamado y enviado por Dios, mantiene una relación privilegiada con el Señor y puede hablar de lo que ha experimentado, visto y comprendido. En cuanto hombre, en cambio, está marcado por la debilidad, la pobreza y la limitación, viviendo como todos en una relación de amistad y fraternidad con los demás hombres. En la persona del profeta, el elemento humano se une al divino sin confundirse con él. Pero precisamente esta conexión sorprende hasta el punto de ser rechazada, porque estamos acostumbrados a separar el mundo de Dios del mundo humano. Aceptar al profeta significa acoger a Dios que se acerca y se hace presente. Por medio del profeta, y con mayor razón por medio del Hijo, el Señor se hace humano sin dejar de ser Dios, pues habla y actúa a través de las características propias de un hombre, al que no se le ahorran fatigas ni incomprensiones.


Suscripción al Misalito
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