liturgia della domenica 9 gennaio 2022

Editrice Shalom

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Autore: Editrice Shalom

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Liturgia del domingo: 9 de enero de 2022

Bautismo del Señor

Textos extraídos del Misalito “Sobre tu Palabra” enero-febrero de 2022

Bautismo del Señor (f) (C)
propia


PRIMERA LECTURA

Del libro del profeta Isaías (Is 40,1-5.9-11)
«Consolad, consolad a mi pueblo -dice vuestro Dios-. Hablad al corazón de Jerusalén y gritadle que su tribulación ha terminado, que su culpa está expiada, porque ha recibido de la mano del Señor el doble por todos sus pecados». Una voz grita: «En el desierto preparad el camino al Señor, allanad en la estepa la calzada para nuestro Dios. Todo valle sea elevado, todo monte y colina sean rebajados; el terreno accidentado se transforme en llanura y el escabroso en valle. Entonces se revelará la gloria del Señor y todos los hombres juntos la verán, porque ha hablado la boca del Señor». Súbete a un monte alto, tú que anuncias buenas noticias a Sión. Alza con fuerza tu voz, tú que anuncias buenas noticias a Jerusalén. Alza la voz, no temas; anuncia a las ciudades de Judá: «Aquí está vuestro Dios. Mirad, el Señor Dios llega con poder, su brazo gobierna. Mirad, viene con él su salario y su recompensa lo precede. Como un pastor apacienta el rebaño y con su brazo lo reúne; lleva en su pecho a los corderos y conduce con ternura a las ovejas madres». - Palabra de Dios.

Comentario a la primera lectura

Por fin, el tiempo del castigo (el exilio en Babilonia) ha terminado y se puede volver a casa. Es una especie de nuevo Éxodo, esta vez más gozoso, tanto que también la creación participa para hacer más fácil el camino: los valles se elevan, las colinas se rebajan, los barrancos se suavizan. Cuando el hombre arrepentido vuelve a Dios, todo canta. De ahí el mandato que Dios da al profeta: «¡Ve a consolar a mi pueblo con esta buena noticia!». ¡Y cuánto necesita hoy el mundo ser consolado! Muchas son las esclavitudes, innumerables los dolores. Pero el consuelo no consiste en prometer bienes terrenales, premios materiales o un bienestar mayor. Consiste siempre en saberse perdonado por Dios, después de haber pedido perdón. Cuando el escritor ruso Dostoievski fue llevado ante el pelotón de ejecución y, pocos instantes antes del fusilamiento, la pena fue suspendida por causas sobrevenidas, uno de los condenados enloqueció y a otro se le volvió blanco todo el cabello. «Esta es una alegría demasiado grande para un hombre», comentó el escritor. Esto, y mucho más, sucede cuando se pasa del pecado a la gracia.


SEGUNDA LECTURA

De la carta del apóstol san Pablo a Tito (Tt 2,11-14;3,4-7)
Hijo mío, ha aparecido la gracia de Dios, que trae la salvación a todos los hombres y nos enseña a renunciar a la impiedad y a los deseos mundanos y a vivir en este mundo con sobriedad, justicia y piedad, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo. Él se entregó por nosotros para rescatarnos de toda iniquidad y formar para sí un pueblo puro que le pertenezca, lleno de celo por las buenas obras. Pero cuando se manifestaron la bondad de Dios, nuestro Salvador, y su amor a los hombres, él nos salvó, no por las obras justas que hubiéramos hecho, sino por su misericordia, con un agua que regenera y renueva en el Espíritu Santo, que Dios derramó abundantemente sobre nosotros por medio de Jesucristo, nuestro Salvador, para que, justificados por su gracia, llegáramos a ser, en la esperanza, herederos de la vida eterna. - Palabra de Dios.

Comentario a la segunda lectura

Pablo escribe una carta al amado discípulo Tito, a quien dejó como joven obispo en la isla de Creta. El Apóstol le da muchos buenos consejos e indicaciones porque, como se puede suponer, todavía no había allí una Iglesia bien organizada y estructurada. Entre los diversos consejos prácticos, aparece de repente esta perla doctrinal que leemos hoy y que lo explica todo. ¿Por qué debemos comportarnos según el Evangelio? Porque Cristo se entregó por nosotros. Las buenas acciones son siempre consecuencia del encuentro con Jesús resucitado, que vive en nuestros corazones. Y vive en nuestros corazones porque nos dio el Espíritu Santo: fuimos bautizados. La santidad precede, por tanto, a toda acción, la fundamenta y la sostiene. Hay santos que no hicieron nada, pero convirtieron a miles de personas solo con su presencia. ¿Un ejemplo? San Francisco de Asís: no era sacerdote, no fundó ningún centro asistencial, no dio dinero a nadie, porque ni siquiera él lo tenía. Sencillamente, dio a Dios a las almas, porque Dios vivía en él y se veía. Podríamos decir: porque estaba bautizado. Y se veía.


EVANGELIO DEL DÍA

Del Evangelio según san Lucas (Lc 3,15-16.21-22)
En aquel tiempo, como el pueblo estaba expectante y todos se preguntaban en su interior si Juan no sería el Cristo, Juan respondió a todos diciendo: «Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que yo, a quien no soy digno de desatar la correa de sus sandalias. Él os bautizará en Espíritu Santo y fuego». Y sucedió que, mientras todo el pueblo era bautizado y Jesús, también bautizado, estaba en oración, se abrió el cielo y descendió sobre él el Espíritu Santo en forma corporal, como una paloma, y llegó una voz del cielo: «Tú eres mi Hijo, el amado; en ti me complazco». - Palabra del Señor.

Comentario al Evangelio del día

El bautismo del Señor Jesús es uno de los pocos episodios que aparece relatado por los cuatro evangelistas. Ni siquiera la institución de la Eucaristía en la última Cena es narrada por los cuatro, sino solo por tres. El bautismo debe de ser muy importante, si merece tanta atención. Es el gran acontecimiento trinitario que inaugura la vida pública: el Padre colma de amor al Hijo, el Espíritu Santo lo envuelve, el Hijo entra en el agua para dar el gran signo de su misión: hacerse solidario con los pecadores y pagar por ellos el precio del rescate. Observemos las palabras del Padre: son expresiones de amor. También Jesús, de algún modo, las “necesita” para afrontar la terrible prueba que está a punto de emprender: tres años de fatigas, predicación, conflictos y relación continua con el pueblo, hasta el sacrificio de la cruz. El amor del Padre llena el corazón, da confianza y fuerza, ayuda a superar tantas dificultades y tristezas, hace volar. Pues bien, esto también es verdad para nosotros, porque si estamos en Cristo, esas palabras permanecen también en nosotros. «El Padre mismo os ama», dirá más tarde Jesús. Así, el acontecimiento del bautismo es la gran manifestación del amor de Dios; por eso es tan importante.


Suscripción al Misalito
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