Lo Spirito Santo: sconosciuto o compagno di viaggio?

Editrice Shalom

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Autore: Editrice Shalom

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Cada vez que se habla del Espíritu Santo vuelve a surgir la dificultad de comprender la verdadera esencia y lo que hace por nosotros la tercera persona de la Santísima Trinidad… Por desgracia, el Espíritu Santo es «el desconocido de nuestra fe» (Papa Francisco): conocemos a Jesús, con su evidente humanidad, y al Padre, a quien, con un poco de creatividad, imaginamos como un anciano de barba blanca, ¡pero no conocemos al Espíritu Santo! No sabemos quién es, qué hace y, como mucho, sabemos que es uno de los tres miembros de la Trinidad, pero nada más.

Redescubrir al Espíritu Santo es hoy más importante que nunca para vivir una auténtica experiencia de vida cristiana. Así pues, para intentar delinear el perfil de este “desconocido” y convertirlo en nuestro compañero de camino, dejémonos guiar por las preguntas adecuadas:
¿Quién es el Espíritu Santo?
¿Qué hace el Espíritu Santo?
¿Dónde se manifiesta el Espíritu Santo?
¿Cómo vive en nosotros el Espíritu Santo?

Las respuestas a estos interrogantes dan vida a cuatro “cuadros” estupendos que nos permiten vivir una experiencia del Espíritu Santo.
Imaginad que entráis en una especie de “pinacoteca”, donde podéis deteneros ante cada uno de los cuatro cuadros para admirar algunas pinceladas típicas y evocadoras de la representación de la tercera Persona de la Trinidad. De este modo tendréis la posibilidad de acercaros a la figura del Espíritu Santo, transfigurada en un dinamismo vibrante y actual.
Recordad que sin el Espíritu no somos cristianos, no existe la Iglesia ni su misión. Sin Él vivimos una doble vida: cristianos de palabra, “mundanos” en los hechos.

¿Quién es el Espíritu Santo?

¿Quién es el Espíritu Santo?

Este es el primer cuadro: representa directamente al Sujeto divino del Espíritu. Constituye la luz de la que todo cobra vida. Podemos entrever su misterio a través de símbolos o imágenes propuestos por la Escritura y por la tradición de la Iglesia. Los más habituales son el viento y el soplo; la paloma y el fuego; el aceite de la unción y el agua; el Paráclito; el don, el Espíritu y el amor; y muchos otros.

¿Qué hace el Espíritu Santo?

¿Qué hace el Espíritu Santo?

El segundo cuadro repasa las diversas actividades del Espíritu, que lo hacen actuar en favor de nosotros, criaturas humanas, renovando la faz de la tierra con su fecunda efusión de amor y de verdad.

¿Dónde se manifiesta el Espíritu Santo?

¿Dónde se manifiesta el Espíritu Santo?

El tercer cuadro amplía la perspectiva y muestra los lugares y las situaciones en los que se manifiesta su Persona: la Palabra de Dios, la oración y María. De una manera sorprendentemente rica y profunda, se exploran la presencia y la acción del Espíritu Santo en sus rasgos más auténticos, delicados e interiores, que suscitan la grata conciencia de que el Espíritu, aunque velado, ofrece, sin embargo, sorprendentes destellos de luz y belleza.

¿Cómo vive en nosotros el Espíritu Santo?

¿Cómo vive en nosotros el Espíritu Santo?

Por último, el cuarto cuadro ilustra vivamente las modalidades según las cuales el don divino, a partir del Bautismo, se inserta concretamente en la existencia humana y, sobre todo, en la vida cristiana y eclesial concreta, abriendo horizontes sugerentes e inesperados.

A través de este recorrido expositivo, en el oasis del corazón, se puede contemplar, conocer, amar y rezar al Espíritu de Dios, para dejar que su dulzura, riqueza y vitalidad penetren en nosotros y ser regados e iluminados, sanados y consolados.
Don Renzo Lavatori, con una profundidad e intensidad particulares y con un lenguaje que todos pueden comprender, de manera clara y detallada, propone este hermoso recorrido teológico e interior, pintando magistralmente los cuatro cuadros en el libro La perenne vitalidad del Espíritu Santo. Es una excelente herramienta que acompaña a cada creyente en la comprensión del Espíritu Santo para vivir una auténtica experiencia de vida cristiana; para la catequesis en las comunidades parroquiales y para la preparación de los adultos al sacramento de la Confirmación. Es un recurso útil para un itinerario personal hacia Pentecostés.

La perenne vitalidad del Espíritu Santo

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