Todos conocemos bien la complejidad y las dificultades de la sociedad en la que vivimos. Y somos conscientes de hasta qué punto, en este contexto, la educación cristiana de las nuevas generaciones es uno de los problemas más difíciles de afrontar. A menudo delegamos esta tarea en la parroquia, pero por sí sola nunca podrá lograrlo…
Ante este desafío solo hay una posibilidad de éxito: una vida santa en familia.

Los esposos que recordamos hoy, con su ejemplo y su intercesión, pueden ayudarnos mucho a aprender un “estilo” educativo que podamos vivir entre las paredes del hogar.
Luigi Martin y Zelia Guérin, padres de santa Teresa de Lisieux, canonizados por el papa Francisco el 18 de octubre de 2015, supieron “crear” una familia muy especial y santa, en la que las cinco hijas abrazaron la vida claustral.
La grandeza de Luigi y Zelia reside en haber sabido hacer de su familia una auténtica y pequeña Iglesia doméstica, estableciendo la vida familiar según el modelo evangélico y llevando a cabo una catequesis familiar sencilla pero completa, con el objetivo primordial de hacer crecer a sus hijos en la fe.
Supieron conciliar ternura y rigor, alegría y austeridad, autoridad y dulzura, construyendo día tras día un ambiente lleno de fe y amor.
Los esposos Martin fueron para sus hijas un modelo de honestidad en los negocios, dedicación al trabajo y desapego de los bienes materiales, conscientes de estar acompañados por un Padre providente.
La historia de esta santa pareja nos demuestra cuánta importancia tiene la familia y qué papel fundamental desempeñan los padres, con su ejemplo y su testimonio, en la educación humana y religiosa de los hijos.
Solo experimentando el amor de los padres, iluminado y orientado por la fe, los hijos podrán pasar con naturalidad y espontaneidad de lo natural a lo sobrenatural, de la experiencia del amor de papá y mamá a la experiencia del amor de Dios, padre y madre, fuente de vida y felicidad.
Desde hoy aceptamos un nuevo desafío: ¡acogemos a Jesús en nuestra familia, veremos maravillas!



