No se conoce mucho sobre la persona de san Marcos. Sin embargo, si queremos conocer verdaderamente quién es Marcos, su experiencia de vida y su interioridad, debemos leer su Evangelio.
Quién es Marcos
Para san Ireneo, obispo de Lyon, se trata de Juan, apodado Marcos, de quien hablan los Hechos de los Apóstoles; su madre María hospedaba a la comunidad cristiana de Jerusalén. Pedro, al salir de la cárcel, se dirigió precisamente «a la casa de María, madre de Juan, llamado también Marcos, donde se encontraba un buen número de personas reunidas en oración» (Hch 12,12). El doble nombre atestigua tanto su origen judío (Juan, en hebreo, significa «Dios concede su gracia») como cierta familiaridad con el mundo romano (Marcos, en latín, significa «el martillo»).
El libro de los Hechos de los Apóstoles nos habla de un tal Juan Marcos, colaborador de su primo Bernabé, compañero de Pablo en Antioquía (Hch 12,25). Él los acompañó en sus primeros viajes misioneros (cf. Hch 12,25; 13,13), hasta la «ruptura» entre ellos causada -según el relato lucano- precisamente por la presencia de Marcos (Hch 15,37-39). También en la carta a Filemón (v. 24) y en las cartas pastorales aparece el nombre «Marcos» entre los colaboradores de Pablo (cf. 2 Tim 4,11), al igual que en los saludos finales de Pedro, donde lo llama «hijo mío» (1 Pe 5,13), un término afectuoso reservado a sus colaboradores. Papías de Hierápolis recuerda, en efecto, que «Marcos, convertido en intérprete de Pedro, escribió diligentemente lo que recordaba».
Estas breves noticias dicen algo sobre la vida del evangelista; sin embargo, si queremos conocer verdaderamente quién es Marcos, su experiencia de vida y su interioridad, debemos leer su Evangelio.
El Evangelio de Marcos. Una guía para la lectura
Para Marcos, el Evangelio no es la simple narración de la vida de un personaje histórico, ni una biografía con intenciones más o menos apologéticas, ni tampoco un relato hagiográfico; para él es esencialmente el encuentro con el Hijo de Dios y su anuncio. A nosotros nos corresponde acoger su invitación a entrar con Él en una relación de amistad y confianza.
Es verdad que, en nuestra experiencia, no siempre es fácil acercarse a las páginas del Evangelio; por eso, también para quienes no tienen una preparación especial, puede ser muy útil el libro «El Evangelio de Marcos. Una guía para la lectura». Escrito por monseñor Nazzareno Marconi, eminente biblista y pastor, con un lenguaje deliberadamente sencillo, pretende precisamente ayudar a leer el Evangelio según Marcos.
Él, para que el lector preste aún más atención a la Palabra, ofrece una traducción distinta de la que se lee en la Iglesia cada domingo, pero muy cercana al texto griego, de modo que devuelve la viveza original del texto de Marcos, respetando su tono discursivo, familiar y hablado, tal como lo escucharon sus contemporáneos. Si pierde algo de elegancia, ciertamente gana en claridad y esencialidad. Así emerge un Evangelio que habla a todos.
Del mismo modo, las explicaciones que siguen al texto evangélico ayudan a orientar correctamente la lectura y la reflexión; aunque, por supuesto, no agotan el mensaje del Evangelio, siempre ponen en el centro lo más importante: conocer, amar y dar testimonio de Cristo.
El resultado es un «Marcos» insólito, muy cercano al texto griego y rico en valiosos estímulos.
Marcos y Jesús
El Evangelio según Marcos es el que mejor nos presenta la humanidad de Jesús: nos hace sentir la fuerza de su mirada, su compasión por la multitud, la tristeza ante la incomprensión de los fariseos y de sus familiares, la decepción por los apóstoles y los discípulos. De ahí surge una imagen muy humana. Jesús aparece, según el momento, tierno, decidido, fraterno, cercano y, de repente, misterioso, y plantea a cada uno la pregunta que nos interpela personalmente: ¿Quién soy yo para ti? ¿Qué significado tengo en tu vida?
¿Qué respondemos?
El Evangelio de Marcos, por tanto, debe leerse y meditarse con la conciencia de que sus páginas ayudan a conocer quién es Jesús y cómo se puede responderle cuando llama a ser sus discípulos. «A medida que te adentres en la fascinante historia de Jesús de Nazaret, descubrirás que no es un personaje del pasado. Sus palabras son la palabra de Dios, que también hoy puede iluminar el camino de tu vida; sus gestos son el signo del amor fuerte y paciente de Dios hacia ti. Así llegarás a creer y profesar, con una conciencia cada vez más clara y gozosa, que Dios te ama, Cristo ha venido por ti. Para ti, Cristo es camino, verdad y vida» (Juan Pablo II).
Versículo tras versículo te darás cuenta de que también por ti mismo sabrás descubrir cada vez mejor el mensaje que Jesús y san Marcos querían transmitir: este es el verdadero objetivo del libro.
Con esta ayuda debería resultar más fácil tomar el texto bíblico, leerlo con calma y atención, detenerse a reflexionar sobre lo que Jesús está diciendo o haciendo, extraer alguna idea para la propia vida personal y social, asumiendo compromisos o cambiando la propia manera de vivir, pero también y sobre todo para comprender cómo Él sigue presente y activo en nuestra vida, dónde podemos reconocer los signos de su presencia y de su amor y cómo, a nuestra vez, podemos encontrarlo y amarlo.
Un último consejo: dejemos que hable el texto, siguiendo las explicaciones de monseñor Marconi, y, sobre todo, pidamos al Espíritu Santo que abra nuestros corazones a la escucha, dejándonos arrastrar por el amor de Jesús, «Hijo de Dios» e «Hijo del hombre».
