Santi e Beati
María Goretti: cuando el amor vence «Quiero que venga conmigo al Paraíso»
Tempo di lettura: 4 min
Autore: Editrice Shalom
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La figura de María Goretti, la joven mártir que prometió el Paraíso a su asesino, sigue resonando hoy como un poderoso símbolo de pureza, valentía y, sobre todo, de perdón divino.
Una vida de sacrificios y fe profunda
Nacida en Corinaldo (Ancona) el 16 de octubre de 1890, María vivió una infancia marcada por las penurias y los sacrificios. Su familia, formada por sus padres Luigi Goretti y Assunta Carlini y otros cuatro hijos, decidió emigrar al Agro Pontino (Lacio) en 1897 en busca de trabajo; era una zona infestada de malaria que pocos se atrevían a habitar. La vida de Marietta, como la llamaban cariñosamente, estuvo marcada por el trabajo duro y una fe inquebrantable. Tras la muerte prematura de su padre Luigi a causa de la malaria en 1900, cuando María tenía solo 10 años, la familia Goretti se asoció por necesidad con los Serenelli, que vivían en la misma granja de Ferriere di Conca. María se dedicó abnegadamente a las tareas domésticas, cuidando de sus hermanos pequeños y apoyando a su madre. A pesar de las dificultades, era conocida como «un angelito de niña» y su religiosidad era profunda, hasta el punto de insistir en recibir la Primera Comunión antes de cumplir los 11 años, un año antes de lo que era habitual en aquella época. El día de su Primera Comunión, el 16 de junio de 1901, Marietta prometió: «Mamá, seré mejor».
Su vida fue un ejemplo de fe vivida en lo cotidiano, con una confianza espontánea en la Providencia. Tras la muerte de su padre, dijo a su abatida madre: «Mamá, no llores, ¡ánimo! ¿Qué miedo tienes? Ya estamos creciendo; basta con que el Señor nos dé salud. La Providencia nos ayudará, saldremos adelante, saldremos adelante».


