A menudo sucede que vivimos con prisa, entre tantas “cosas que hacer”, sin siquiera darnos cuenta de que vivimos instante a instante dentro de un don infinito que nos repite continuamente el amor de Dios: el tiempo es una oportunidad que día tras día se nos ofrece; es la invitación del Señor a vivir plenamente.
En este inicio de septiembre, cuando muchos retoman el trabajo y sus ocupaciones cotidianas, detengámonos a reflexionar sobre el valor del tiempo del que están tejidos nuestros días.
Escribe Kahlil Gibran: «Me consideran loco porque no quiero vender mis días a cambio de oro. Y yo los considero locos porque piensan que mis días tienen un precio».
Y sí, los días no tienen precio porque son el regalo más hermoso que el Señor nos ofrece, como recuerda el papa Francisco: «Nuestra vida está hecha de tiempo. Y el tiempo es un don de Dios. Por tanto, debemos emplearlo en acciones buenas y fructíferas».
Podríamos formular un propósito, en nuestro corazón, para este final de 2021 y para el año que nos espera: vivir saboreando cada instante como un don de Dios. Es precisamente en el horizonte de la valoración del tiempo y de la vida donde se sitúan las propuestas de Shalom para las agendas y los calendarios de 2022: muchas opciones adecuadas para las necesidades más diversas, pero unidas por una idea: vivir el tiempo como un don para poder decir, en cada momento, «no existe otro tiempo que este maravilloso instante» (Alda Merini).
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Tempo di lettura: 2 min
Autore: Editrice Shalom
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