Camminiamo insieme — dono rivoluzionario di Dio e alleato nella lotta — Non sei mai solo. Il tuo angelo custode
Nunca estás solo: tu ángel de la guarda, don revolucionario de Dios y aliado en la lucha
Tempo di lettura: 3 min
Autore: Editrice Shalom
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En una época en la que la búsqueda espiritual suele reducirse a emociones efímeras o a figuras mitológicas abstractas, la verdad sobre el ángel de la guarda corre el riesgo de quedar relegada a un dulce y lejano recuerdo de la infancia. Pero ¿y si les dijéramos que el ángel de la guarda no es un mito ni una fábula, sino una verdad luminosa de la fe católica, una presencia espiritual real? Redescubrir esta figura significa abrir los ojos a la realidad concreta del amor de Dios y a su providencia. Como afirmaba el papa Benedicto XVI, excluir a los ángeles significaría eliminar «una parte considerable del Evangelio». Es hora de desempolvar esta fe y verla tal como es: el ángel de la guarda es un compañero de viaje, un aliado poderoso y un signo vivo de que Dios nunca nos abandona.
El don personal de la providencia
La teología católica enseña que Dios, omnipotente y creador de todas las cosas visibles e invisibles, creó seres puramente espirituales, inmortales y personales, llamados «ángeles». El término «ángel» significa «enviado» o «mensajero». Pero el don más sorprendente de Su solicitud paternal es el ángel de la guarda, asignado personalmente a cada uno de nosotros.
La existencia de los ángeles de la guarda es una verdad de fe. Jesús mismo nos asegura su alta dignidad al afirmar que «sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos» (Mt 18,10). Este «ver siempre el rostro del Padre» constituye la manifestación más elevada de la adoración a Dios. Saber que tenemos a nuestro lado un ser que contempla incesantemente a Dios, pero se dedica totalmente a nosotros, es la señal tangible de que nuestra vida es valiosa a sus ojos.

