Devociones del 12 al 18 de abril de 2021
«¡Paz a vosotros!», leeremos en el Evangelio el domingo. Es el saludo de Jesús. Él nos da la paz, la verdadera, la que solo él puede darnos. Acojámosla con alegría y gratitud.
He aquí «la buena noticia: Jesús no es un fantasma, es potencia de vida; me envuelve de paz, de perdón, de resurrección. Vive en mí, llora mis lágrimas y sonríe como nadie. A veces vive “en mi lugar” y me suceden cosas más grandes que yo, y todo se vuelve más humano y más vivo» (Padre Ermes Ronchi). Vivamos esta semana iluminados por la luz del Resucitado, bajo la mirada amorosa de María santísima, enriquecidos por los ejemplos de los santos que recordamos en estos días.

LUNES 12 DE ABRIL
Virgen de la Revelación
El 12 de abril de 1947 la Santa Virgen se aparece a Bruno Cornacchiola y a sus tres hijos. Bruno es un tranviario romano protestante que desea la destrucción de la Iglesia católica y se ha propuesto matar al papa Pío XII.
Aquel sábado 12 de abril, se dirige con sus tres hijos a los alrededores de la abadía trapense de Tre Fontane. Los hijos ven primero la aparición: arrodillados ante una gruta, murmuran uno tras otro: «Bella Señora…». Ella dice: «Yo soy la que soy en la Trinidad divina: soy la Virgen de la Revelación… Tú me persigues. Ya basta. Regresa al Santo Redil, corte celestial en la tierra. El juramento de Dios es y permanece inmutable: ¡los nueve primeros viernes del mes del Sagrado Corazón que hiciste, impulsado amorosamente por tu fiel esposa, antes de emprender el camino del error, te han salvado!».
Profundicemos en este extraordinario acontecimiento en el día del 74.º aniversario de la aparición de la Señora de las Tres Fuentes en Roma.
Para profundizar:
• Revelación de la Virgen en Tre Fontane

VIERNES 16 DE ABRIL
Santa Bernadette Soubirous
El 11 de febrero de 1858 ya no queda leña para quemar en la casa Soubirous. Bernadette había ido con su hermana a buscar ramas secas. Al quedarse sola cerca de la gruta de Massabielle, oye un gran ruido: ve que el roble arraigado en el peñasco de piedra se agita. De repente, la cavidad oscura se ilumina y, en medio de tanta luz dulce, una sonrisa la espera: una espléndida Señora aparece sobre la roca.
En la aparición del 25 de marzo de 1858, ella le revela su nombre: «Yo soy la Inmaculada Concepción». Terminadas las apariciones, Bernadette cruza el umbral de la casa madre de la Congregación de las Hermanas de la Caridad. Aquí es enfermera, a veces sacristana, pero con frecuencia está enferma ella misma. Es generosa, delicada y sabia al servir a los demás. Mientras tanto, el asma, la tuberculosis y un tumor óseo están debilitando gravemente su cuerpo. «Estoy molida como un grano de trigo», dice cuando finalmente se ve obligada a guardar cama. Muere a los 35 años, el 16 de abril de 1879. El papa Pío XI la proclama santa el 8 de diciembre de 1933.
Para profundizar:
• Santa Bernadette. Una de nosotros
• Lourdes. Rosario con santa Bernadette
«Al amanecer pasaré por las puertas de todos mis hermanos
y diré a cada casa: ¡paz!
y después rociaré la tierra con agua bendita
en dirección a los cuatro puntos del universo,
después nunca dejaré que se apague la lámpara del altar
y cada domingo me vestiré de blanco».
Así termina un poema de Davide Maria Turoldo dedicado a la Pascua. Ojalá la palabra «paz» sea también nuestro saludo. Llevémosla a los hermanos que encontremos por los caminos de nuestra vida.
¡Buen camino!
