El Jubileo de 2025 se inaugurará oficialmente en diciembre de 2024, con la apertura de la Puerta Santa, y tendrá como hilo conductor el lema: “Peregrinos de esperanza”: «Debemos mantener encendida la antorcha de la esperanza que se nos ha dado y hacer todo lo posible para que cada uno recupere la fuerza y la certeza de mirar al futuro con ánimo abierto, corazón confiado y mente previsora», escribió el papa Francisco en la carta dirigida a monseñor Fisichella.

Una preparación de dos años
Un acontecimiento como el Jubileo debe prepararse no solo desde el punto de vista organizativo, sino también -y sobre todo- desde el punto de vista espiritual. Por eso el papa Francisco pidió que los dos años de preparación para el Jubileo (2023-2024) se dedicaran, el primero, al redescubrimiento de la enseñanza conciliar y, el segundo, a la oración.
2023 – Redescubramos los documentos conciliares con los Cuadernos del Concilio
«Las cuatro Constituciones del Concilio Ecuménico Vaticano II, junto con el magisterio de estas décadas, seguirán orientando y guiando al santo pueblo de Dios, para que progrese en la misión de llevar a todos el gozoso anuncio del Evangelio».
Con este fin, están disponibles unos materiales muy ágiles, titulados “Cuadernos del Concilio”, escritos en un lenguaje no académico con el objetivo de apoyar un proceso de redescubrimiento de los contenidos centrales del Vaticano II. Al emprender este viaje, se descubre hasta qué punto la Iglesia es siempre Madre, previsora y acorde con los tiempos, dispuesta a renovarse para poder comunicar a todos el mensaje siempre nuevo del Evangelio, mensaje de vida y esperanza

2024 – Año de la Oración
2024 será el año de preparación para el Jubileo dedicado a la oración. «La oración es el aliento del alma», nos recuerda el papa Francisco, y no hay mejor ocasión para redescubrir su fuerza y belleza.
La indulgencia
El Jubileo es un Año Santo para la Iglesia y, para que sea verdaderamente una fiesta, no puede faltar la dimensión de la misericordia de Dios. La indulgencia es precisamente una manifestación concreta de la misericordia de Dios, que supera los límites de la justicia humana y los transforma.
Durante el Jubileo, esta experiencia de misericordia se traduce en algunas acciones espirituales que indica el Papa: por ejemplo, la indulgencia está vinculada al paso por la Puerta Santa, símbolo del propio camino de conversión: Cristo es la Puerta siempre abierta para quien se convierte. Quien, por enfermedad u otro motivo, no puede peregrinar, está igualmente invitado a participar en el movimiento espiritual que acompaña este Año, ofreciendo su sufrimiento y su vida cotidiana y participando en la celebración eucarística.
Es una novedad de estos días la oración que el Papa ha escrito para el Jubileo; recémosla con confianza, hagámonos ya peregrinos de esperanza.

Oración del Jubileo
Padre que estás en los cielos,
la fe que nos has concedido en el
tu hijo Jesucristo, nuestro hermano,
y la llama de la caridad
derramada en nuestros corazones por el Espíritu Santo,
despierten en nosotros la bienaventurada esperanza
para la llegada de tu Reino.
Tu gracia nos transforme
en cultivadores diligentes de las semillas evangélicas
que hagan fermentar a la humanidad y al cosmos,
en la espera confiada
de los cielos nuevos y de la tierra nueva,
cuando, vencidas las potencias del Mal,
se manifestará para siempre tu gloria.
La gracia del Jubileo
reavive en nosotros, Peregrinos de esperanza,
el anhelo de los bienes celestiales
y derrame sobre el mundo entero
la alegría y la paz
de nuestro Redentor.
A ti, Dios bendito por la eternidad
sea alabanza y gloria por los siglos.
Amén.
Francisco
