La semana que comienza es una semana especial, porque está dedicada a la oración por la unidad de los cristianos. El tema elegido este año es «Permanezcan en mi amor: darán mucho fruto». Acojamos la invitación de Jesús a permanecer firmemente con él; así seremos capaces de afrontar cualquier tormenta y, sobre todo, de sembrar su amor en el corazón de los hermanos, dando fruto.

LUNES 18 DE ENERO
Inicio de la semana de oración por la unidad de los cristianos
Hoy comienza la semana de oración por la unidad de los cristianos (que terminará el lunes 25 de enero, día en que la Iglesia recuerda la conversión de san Pablo). El material para esta semana de oración ha sido preparado por la Comunidad monástica de Grandchamp. El tema elegido por la Comisión Internacional del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y por la Comisión Fe y Constitución del Consejo Mundial de Iglesias está tomado del Evangelio de Juan 15,1-17: «Permanezcan en mi amor: darán mucho fruto».
De la presentación del subsidio preparado con vistas a esta semana, extraemos un punto de reflexión: «El Señor Jesús había dirigido estas palabras suyas (cf. Jn 15,5-9) a los discípulos en una hora de preocupación, incertidumbre ante el futuro y sufrimiento, justo antes de su Pasión... Hoy toda la humanidad atraviesa todavía un tiempo de gran sufrimiento, profundamente afectada por la epidemia de COVID-19 y sus devastadoras consecuencias sociales, económicas y morales... ¿Cómo reaccionar ante todo esto? ¿Sigue habiendo un futuro juntos? ¿Podremos dar fruto? Algunos han optado por ignorar las peticiones de auxilio de los enfermos (¡pensemos en tantos ancianos muertos en las residencias!), otros han decidido cerrar aún más sus fronteras y su corazón, otros se han dejado llevar por la inercia, y otros han expresado su frustración y su ira culpando a los demás. La respuesta de Jesús en la hora de la prueba es totalmente diferente. Pronuncia un discurso lleno de autoridad y, al mismo tiempo, de misericordia, indicando un camino inédito que, a la vez, tiene sus raíces más profundas en la Palabra de Dios... En estas palabras de Jesús hay una insistencia precisa, una llamada urgente dirigida a los suyos: “Permanezcan en mí”. Jesús pide a cada uno de nosotros que no huya, atrincherado en sus propias posiciones, aferrado a sus ideas, a la tentación de replegarse y encerrarse en sí mismo. No nos pide una agitación estéril ni un activismo desenfrenado, sino ante todo una relación firme y vivificante con su Palabra. “Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes...”. Permanecer como discípulos del Resucitado significa meditar cada día la Palabra de Dios, origen del amor, de la misericordia y de la unidad».
Para profundizar:
• En tu palabra enero-febrero de 2021

VIERNES 22 DE ENERO
Inicio de la novena a san Juan Bosco
«La alegría es la criatura más bella salida de las manos de Dios después del amor», decía san Juan Bosco. Recémosle durante estos nueve días que preceden a su memoria litúrgica (31 de enero), para que nos enseñe a vivir con verdadera alegría y profundo amor, a cultivar el sentido del asombro para reconocer y encontrar a Dios en cada cosa, persona y acontecimiento. La novena a don Bosco, si se vive con fe y abandono, se convertirá también en una ocasión realmente valiosa y hermosa para pedir al Señor una gracia especial. Regalémonos cada día un pequeño espacio, quizá por la mañana o por la noche; veremos que el Señor hablará ciertamente a nuestro corazón y responderá a nuestras peticiones.
Para profundizar:
• Don Bosco

SÁBADO 23 DE ENERO
Desposorios de María y José
La fiesta de los desposorios de la santísima María y san José se difundió en Francia a principios del siglo XV, sobre todo gracias a Juan Gerson (1363-1429), gran devoto de san José. Muchos institutos religiosos adoptaron la fiesta, y los primeros en incorporarla a su santoral fueron los franciscanos en 1537. Después les siguieron los Siervos de María y los dominicos, y luego los demás. Esta fiesta se difundió ampliamente posteriormente y la memoria litúrgica se fijó el 23 de enero.
Otro santo que desempeñó un papel decisivo en la consolidación de esta fiesta y de esta devoción es Gaspare Bertoni, quien, en Verona, dedicó el altar mayor de la Iglesia de las Sagradas Llagas a los santos esposos María y José, celebrando solemnemente, a partir de 1823, la fiesta de su matrimonio, tradición que los Estigmatinos han conservado siempre.
Al meditar sobre los Santos Esposos, María y José, podemos aprender qué significa ser esposos en una familia: significa, ante todo, estar dispuestos a escuchar la voluntad de Dios, vivir fielmente el sacramento del matrimonio según el proyecto divino y mostrar hacia el otro un cuidado capaz de grandes sacrificios. Nos dirigimos con confianza a los Santos Esposos y les encomendamos nuestras familias.
Oración a los Santos Esposos María y José
Como Dios Padre,
en su infinita sabiduría e inmenso amor,
confió aquí en la tierra a su Hijo unigénito Jesucristo
a ti, santísima María, y a ti, san José,
esposos de la Sagrada Familia de Nazaret,
así nosotros, convertidos por el Bautismo en hijos de Dios,
con humilde fe nos encomendamos y nos consagramos a vosotros.
Tened para nosotros, para nuestros hijos y para nuestras familias,
los mismos cuidados y ternuras que tuvisteis con Jesús.
Ayudadnos a conocer, amar y servir a Jesús
como vosotros lo conocisteis, amasteis y servisteis.
Conseguidnos amaros con el mismo amor
con el que Jesús os amó aquí en la tierra.
Proteged a nuestras personas,
defendednos de todo peligro y de todo mal.
Aumentad nuestra fe,
guardadnos fieles a nuestra vocación
y a nuestra misión: hacednos santos.
Al final de esta vida, acogednos con vosotros en el cielo,
donde ya reináis con Cristo en la gloria eterna.
Para profundizar:
• Los santos esposos María y José
• La Sagrada Familia de Jesús
• La novedad de los esposos cristianos

DOMINGO 24 DE ENERO
San Francisco de Sales
El 24 de enero se celebra la memoria de san Francisco de Sales (1567-1622), obispo y doctor de la Iglesia. Con sus escritos y con su labor de evangelización creativa y siempre llena de esperanza, fue un precursor de lo que el Concilio Vaticano II llamará la «vocación universal a la santidad». Tanto en sus obras más importantes como en su epistolario, Francisco exhorta, invita e impulsa a tomar conciencia de que todos los cristianos, por el hecho de estar bautizados, tienen la misma dignidad ante el Señor y comparten la misma vocación, que es la vocación a la santidad. La santidad no es prerrogativa de unos pocos ni está vinculada a un estado de vida particular: la santidad es un don que se ofrece a todos, sin excluir a nadie, y por eso constituye el rasgo distintivo de todo cristiano. Todo esto nos ayuda a comprender que, para ser santos, no es necesario ser obispos, sacerdotes o religiosos: ¡no, todos estamos llamados a ser santos! El papa Francisco lo señaló como modelo para los jóvenes, los esposos y los enfermos: «Que la figura de este santo sea para vosotros, jóvenes, un modelo de dulzura; para vosotros, enfermos, un estímulo para ofrecer vuestros sufrimientos por la causa de la unidad de la Iglesia de Cristo; y para vosotros, recién casados, un ejemplo para reconocer en vuestra vida familiar la primacía de Dios y de su amor».
Para profundizar:
• Filotea
• Lleva tu corazón mar adentro
• 24 pasos en la vida cotidiana
«El que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto, porque separados de mí no podéis hacer nada» (Jn 15,5).
Os recuerdo con esta frase que estamos viviendo la semana de oración por la unidad de los cristianos. Oremos, en este tiempo, para ser y sentirnos unidos bajo el único amor de Jesús, que nos reúne a todos y nos hace hermanos.
¡Os espero en los comentarios de la publicación!
¡Buen camino!
