Sexta reflexión de la segunda semana de Cuaresma
En la segunda semana de Cuaresma nos dejamos interpelar por las meditaciones del padre Lorenzo Baldella. Sugerencias que… no pueden dejarnos indiferentes:
«“Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino” (Lc 23,42).
¿Se nos permite ahora escrutar el corazón de Cristo, pendiente de la cruz, y ver si se encuentra en él la alegría, precisamente en este momento? Creo que si intentamos entrar en su corazón, sin duda encontraremos allí la alegría.
El rostro del Padre, descrito por las parábolas, resplandece en Jesús precisamente en este momento en que está concediendo su perdón a sus burladores y al ladrón arrepentido. No debemos olvidar algo: Jesús está en el Padre y el Padre está en Jesús, también y sobre todo en este momento en que su amor se manifiesta de manera sublime en la cruz y desde la cruz. El Evangelio no lo dice expresamente, pero estamos seguros de que el perdón concedido por Jesús en la cruz fue recibido y acogido con inmensa alegría.
La alegría del Padre, la alegría de Jesús, no puede dejar de ser también nuestra alegría cuando, solos o junto con la comunidad, después de recibir el perdón, volvemos a los brazos de la misericordia de Dios. Si «habrá alegría en el cielo por un solo pecador que se convierte, más que por noventa y nueve justos que no necesitan conversión» (Lc 15,7), no se entiende por qué esta alegría no habría de tener lugar también en la tierra. El Padre y el Hijo dieron origen a esta alegría, de la que siempre participan el cielo y la tierra».
¿Pienso alguna vez que el Padre me espera para darme su abrazo y su perdón?
¡Te espero el lunes por la mañana para seguir reflexionando juntos!

