Tercera reflexión de la Primera Semana de Cuaresma
En la primera semana de Cuaresma nos dejamos interpelar por las meditaciones del padre Bruno Tarantino. Reflexiones que… no pueden dejarnos indiferentes:
PEDRO
«No sé si el canto del gallo tenía como objetivo despertar en Pedro sentimientos de culpa. No sé si era la prueba definitiva e irrefutable para poder acusarlo de alta traición. Solo sé lo que me dicen los Evangelios: Pedro se acordó «y, saliendo fuera, lloró» (Lc 22,62). No eran sugestiones las experiencias vividas por Pedro durante los años con Jesús. Él le demuestra, una vez más, que es Señor de toda la realidad, que la conoce hasta el fondo y que se compadece de ella.
Hay tiempo para una última mirada, ante la cual Pedro desahoga su dolor en un llanto liberador. Era todo verdad, Jesús, lo que hemos vivido juntos, si, incluso en los últimos instantes de tu vida, todavía logras mirar hacia mí. Tu mirada me dice que tú ya lo sabías todo y, a pesar de ello, me amaste y me elegiste. Ahora estoy preparado para dejarme amar por completo; por fin me he liberado de la presunción de ser yo tu salvador, de la lógica de la violencia, de la ilusión de poder controlar los tiempos y las maneras de la obra de Dios en el mundo. Ahora mi vida se vuelve eucarística, es decir, acción de gracias, por haberme sentido amado y por haber sido amado, más allá de mis límites y mis méritos, por ser amado simplemente por el hecho de existir».
¿Me ha sucedido mirar con misericordia a una persona que me había herido?
¡Te espero mañana por la mañana para seguir reflexionando juntos!

