Tercera reflexión de la segunda semana de Cuaresma
En la segunda semana de Cuaresma nos dejamos interpelar por las meditaciones del padre Lorenzo Baldella. Sugerencias que… no pueden dejarnos indiferentes:
«Entonces el Señor se volvió y fijó la mirada en Pedro» (Lc 22,61)
El cristiano debe ponerse siempre bajo la mirada de Dios. Entra y permanece en comunión con el Señor durante los acontecimientos sacramentales, como la Eucaristía y el Sacramento del perdón. Pero el acontecimiento sacramental pasa, aunque sus efectos permanezcan.
La otra manera en que el cristiano se pone bajo la mirada del Señor es la oración.
Aquí constata cada vez más que su vida depende de Dios: se ve pobre y descubre a Dios, rico y generoso; escucha las enseñanzas y las inspiraciones de Dios, pide perdón, alaba, implora la ayuda de Dios para sí mismo y para los demás. En la oración, el cristiano, al repasar su historia personal, descubre los beneficios de Dios en su favor y da gracias.
Si el cristiano deja de permanecer en la presencia de Dios y bajo la mirada de Dios mediante los acontecimientos sacramentales y la oración, fácilmente se olvida de Dios y cae ante la primera tentación. Es imprudente e incauto, como Pedro.
Por desgracia, hay infidelidades y caídas en nuestro camino. Entonces urge volver a ponernos bajo la mirada del maestro, como Pedro, llorar nuestra caída y volver a dar testimonio de nuestra fidelidad al Señor».
¿Siento la mirada del Señor sobre mí?
¡Te espero mañana por la mañana para seguir reflexionando juntos!

