Que la Virgen de la Medalla Milagrosa, a quien recordamos el día 27, vele por todos nosotros y nos guíe por el camino que nos conduce a la Navidad. El domingo comienza, en efecto, el nuevo Año litúrgico. El tiempo de Adviento que nos disponemos a vivir es el tiempo fuerte del Año litúrgico que prepara para la Navidad. Que este sea un tiempo de alegría; que nuestro corazón esté verdaderamente habitado por la esperanza de que Dios no nos abandona. «El Adviento es un llamamiento incesante a la esperanza: nos recuerda que Dios […] está presente en la historia de la humanidad, es el “Dios con nosotros”, Dios no está lejos, siempre está con nosotros, hasta el punto de que muchas veces llama a las puertas de nuestro corazón. Dios camina a nuestro lado para sostenernos. El Señor no nos abandona; nos acompaña en nuestras vicisitudes existenciales para ayudarnos a descubrir el sentido del camino, el significado de lo cotidiano, para infundirnos valor en las pruebas y en el dolor. En medio de las tempestades de la vida, Dios siempre nos tiende la mano y nos libra de las amenazas» (papa Francisco).

JUEVES 25 NOVIEMBRE
Hoy se cumple el aniversario de bodas de los beatos esposos Beltrame Quattrocchi. Que su alegre testimonio sea un ejemplo luminoso para todas las parejas de esposos. Cuenta su hija Enriqueta: «Mamá decía que había que mirar la realidad desde los tejados hacia arriba, para intuir, a la luz del Espíritu, el sentido que tienen los acontecimientos como transmisores de mensajes divinos y evitar limitar la mirada al mundo, quedando atrapados en las preocupaciones de la vida». Entre las mil preocupaciones de cada día, que los esposos intenten realmente alzar la mirada para comprenderlo todo «a la luz del Espíritu». Que invoquen con confianza la intercesión de los beatos esposos Beltrame Quattrocchi.
Para profundizar:
• Novena a los beatos Luis y María Beltrame Quattrocchi

VIERNES 26 NOVIEMBRE
Beato Santiago Alberione
Hoy se cumple el 50.º aniversario de la muerte del apóstol de los medios de comunicación. Los testimonios de quienes lo conocieron coinciden en describir al padre Alberione como un hombre reservado, de pocas palabras, a quien no le gustaba estar bajo los reflectores. El secreto de todo el dinamismo de su vida era, ante todo, la pasión por Jesús y el deseo irrefrenable de darlo a conocer. «Nuestra piedad es, en primer lugar, eucarística -escribe el padre Alberione en 1960-. Todo nace, como de una fuente vital, del Maestro Divino. Así nació del sagrario la Familia Paulina, así se alimenta, así vive, así actúa, así se santifica».
El beato Alberione amaba a Jesús y, a imitación de san Pablo, quería que se hablara de Cristo en todos los areópagos del mundo, que se recorrieran todos los caminos para darlo a conocer y amar a los hombres de su tiempo. Pablo VI, tan sensible y atento al poder comunicativo de la palabra, nunca ocultó su admiración por este hombre. Lo definió como «maravilla de nuestra época» y, para gran sorpresa de todos, se presentó junto a su lecho pocos días antes de su muerte.
Que el beato Alberione interceda por cada uno de nosotros y custodie desde el cielo, por el bien de toda la Iglesia, la gran Obra que nació por medio de él.
Para profundizar:
• En oración con el beato Santiago Alberione
• Beato Santiago Alberione. Editor y apóstol del nuevo milenio

SÁBADO 27 NOVIEMBRE
Bienaventurada Virgen María de la Medalla Milagrosa
Muchos llevan al cuello la Medalla Milagrosa, querida por la Virgen mediante santa Catalina Labouré, pero no todos conocen la promesa vinculada a ella: «Todas las personas que lleven esta Medalla recibirán grandes gracias, especialmente si la llevan al cuello».
La Medalla Milagrosa es un escudo seguro e impenetrable bajo el cual refugiarnos en los momentos tristes, en las horas de dolor, en los momentos de peligro y angustia.
Nos protege de las tentaciones, nos fortalece en la lucha contra el mal, nos protege de los ataques del demonio, que de muchas maneras trata de hacernos caer y alejarnos de Dios.
Entre los numerosos santos devotos de la Medalla Milagrosa, recordamos a santa Teresa de Calcuta, que utilizaba la Medalla cuando necesitaba una nueva casa o un terreno en el que construir una estructura de acogida. En Los Ángeles, los Hermanos Misioneros de la Caridad tenían problemas con un monseñor que no quería que les cedieran el Centro San Vicente. Madre Teresa fue al Centro y dijo: «Hagamos una novena rápida a nuestra Señora», y comenzó a rezar nueve “Memorare”. Cuando terminó, colocó las Medallas Milagrosas en varias partes del edificio. Después acudió al cardenal Manning y le comunicó lo que había hecho. El prelado le dijo: «Madre Teresa, debe ir a poner otra Medalla en casa del monseñor». Así lo hizo la Madre y, dos semanas después, recibió la noticia de que podía hacerse cargo del Centro. Adondequiera que fuera, se aseguraba de llevar consigo una provisión de Medallas para regalárselas a la gente que encontraba. A cada uno le preguntaba cuántos hijos, hermanos y hermanas tenía, para darles un número suficiente de Medallas.
Para profundizar:
• La Medalla Milagrosa
• Un mes con la Medalla Milagrosa
• La Medalla Milagrosa y Catalina Labouré. Historia y prodigios

DOMINGO 28 DE NOVIEMBRE
Primer domingo de Adviento
Hoy comienza el tiempo de Adviento. «Durante estas cuatro semanas estamos llamados a salir de una manera de vivir resignada y rutinaria, y a hacerlo alimentando esperanzas, alimentando sueños para un futuro nuevo. El Evangelio de este domingo (cf. Lc 21,25-28.34-36) va precisamente en esa dirección y nos advierte del peligro de dejarnos oprimir por un estilo de vida egocéntrico o por el ritmo frenético de los días. Resuenan de manera especialmente incisiva las palabras de Jesús: “Estén atentos a ustedes mismos, no sea que sus corazones se emboten por los excesos, la embriaguez y las preocupaciones de la vida, y que ese día les caiga encima de improviso. […] Velen en todo momento orando” (vv. 34.36)» (papa Francisco).
Para profundizar:
• Misalito “Según tu palabra” noviembre-diciembre de 2021
• Adoremos al Santísimo Sacramento. Vol. 4 Oraciones para el Adviento y la Navidad

DOMINGO 28 DE NOVIEMBRE
Aniversario de las apariciones en Kibeho
Entre 1981 y 1989, la Virgen se apareció en Kibeho, en Ruanda, a tres jóvenes estudiantes del lugar, presentándose con el título de “Madre del Verbo”.
Dijo que había venido a recordar el «Evangelio olvidado», es decir, a hacer memoria de la vida, pasión y muerte de su Hijo Jesús. Pidió penitencias, ayunos y sacrificios «porque el mundo va mal… Deseo volver a ponerlos en pie, pero ustedes no me escuchan».
Predijo y mostró entre lágrimas a las videntes las dramáticas escenas del genocidio de 1994: los asesinatos, las cabezas separadas de los cuerpos, las fosas comunes… presagio de un destino de odio que -advirtió- puede golpear al mundo entero, que ha dado la espalda a Dios y hoy «se encuentra al borde del abismo».
Les mostró los lugares y estados de las almas en el más allá: el Infierno existe, pero también el Paraíso, el destino que todo hombre, querido y amado por el Padre de los Cielos, puede alcanzar libremente con su buena vida.
La Iglesia reconoció oficialmente las apariciones en 2001. Al aparecerse en Kibeho, en 1982, la Virgen dijo a Marie Claire, una de las videntes, que amara mucho el Rosario de los siete dolores de la Virgen María (forma parte de las devociones marianas, relativamente antiguas, de la Orden de los Siervos de María), porque a través de él se contemplan sus dolores y, al contemplar con ella la pasión de Jesús, al hombre de hoy le resulta más fácil arrepentirse de sus pecados: «Lo que les pido es que se arrepientan. Si rezan este Rosario meditándolo, tendrán la fuerza para arrepentirse. Hoy muchos hombres ya no saben pedir perdón. Vuelven a crucificar al Hijo de Dios».
El Rosario de los siete dolores de María (o Rosario de la Dolorosa) es un medio sencillo y directo para meditar con la Virgen la pasión de Cristo: «La terapia para un mundo que está en rebelión», dijo la Virgen en Kibeho.
Para profundizar:
• Las apariciones de la Virgen en África: Kibeho
• El Rosario de los siete dolores de la Virgen
• Oraciones a los dolores y las lágrimas de la Virgen

DOMINGO 28 DE NOVIEMBRE
San Jaime de la Marca
Hoy se recuerda a san Jaime de la Marca, fraile menor en la Porciúncula de Asís. Dotado de grandes dotes oratorias, obtiene abundantes frutos de conversiones y de reforma de las costumbres; inmensas multitudes lo escuchan en las iglesias y en las plazas. Dios le concede extraordinarios dones místicos: un día, mientras está predicando, de repente deja de hablar, se arrodilla y se recoge en oración durante un cuarto de hora, ante el asombro de los presentes; cuando se levanta dice que en ese momento había muerto su madre y que él había comenzado a rezar por su salvación eterna; el Señor escuchó su fervorosa oración, haciéndole ver el alma de su madre subir al Paraíso. Muere en Nápoles en 1476.
Para profundizar:
• San Jaime de la Marca
«Santísima María, mujer de la espera, acompaña nuestros pasos en este nuevo año litúrgico que comenzamos y ayúdanos a realizar la tarea de los discípulos de Jesús, indicada por el apóstol Pedro. ¿Y cuál es esta tarea? Dar razón de la esperanza que hay en nosotros (cf. 1 Pe 3,15)». Hagamos nuestras las palabras del papa Francisco en este tiempo de espera, alegría y esperanza.
¡Buen camino!
