«Reavivar el asombro»: esta es la tarea que el papa Francisco encomendó a los artistas la mañana del pasado 20 de febrero, cuando recibió en audiencia privada a los miembros de la Fundación Ente dello Spettacolo con motivo de la celebración de sus 75 años de actividad.
«Difundir los ecos y los reflejos de la Palabra y del Rostro de Cristo»
La Fundación fue creada por la Conferencia Episcopal Italiana en 1947 para difundir y promover la cultura cinematográfica en Italia. Actualmente está presidida por monseñor Davide Milani, quien al inicio del encuentro, al dirigir un saludo al papa Francisco, recordó que la misión de la Fundación consiste en «percibir y difundir los ecos y los reflejos de la Palabra y del Rostro de Cristo, de los que la cinematografía contemporánea es cada vez más rica».

Entre los cerca de doscientos artistas presentes en el histórico encuentro con el Santo Padre, celebrado en la Sala Clementina del Palacio Apostólico Vaticano, destacan los nombres del ganador del Óscar Giuseppe Tornatore y de Liliana Cavani. Ambos recibieron el Premio Bresson, respectivamente en 2000 y 2018, el único premio cinematográfico concedido por la Santa Sede (más precisamente por el Dicasterio para la Comunicación y el Dicasterio para la Cultura y la Educación) junto con la Fundación Ente dello Spettacolo.
El cine y el arte son expresión de Dios
El papa Francisco, después de entregar a monseñor Milani el discurso preparado para la ocasión, hablando improvisadamente dijo: «Me gusta el trabajo que hacen, el trabajo del cine, el trabajo del arte, el trabajo de la belleza como gran expresión de Dios, que siempre ha sido dejada de lado, o al menos relegada a un rincón». Luego añadió que «la belleza es esa obra del Espíritu Santo que hace armonioso todo: los contrarios, los opuestos, todo…».
Y concluyó diciendo: «Si queremos valorar las grandes obras del cine podemos decir que solo las obras que han logrado expresar la armonía, tanto en la alegría como en el dolor, la armonía humana, son las que pasan a la historia. Por eso les agradezco por su trabajo. Es un trabajo evangélico. También un trabajo poético, porque el cine es poesía: dar vida es poético. Y les agradezco mucho por su camino: sigan adelante, sigan adelante, detrás de los grandes. Ustedes, como italianos, tienen una historia gloriosa en esto, una historia gloriosa. Sigan adelante. Gracias».
«Reavivar el asombro»
El papa Francisco, en el texto entregado a los miembros del Ente dello Spettacolo y a cuantos trabajan de distintas maneras en el mundo del cine, se detuvo en la primera página de la Biblia; precisamente en el relato de la creación también se puede encontrar el sentido más profundo del trabajo cultural del artista y de su vocación: «En esta página sagrada, queridos amigos, directores, actores, mujeres y hombres que trabajan en el cine, también podemos encontrar el sentido de su trabajo cultural. Por una parte está la acción creativa y, por otra, la contemplación y la valoración. Me parece que pueden verse reflejados en este maravilloso fresco bíblico, que ha fascinado a tantos artistas y nunca deja de asombrar y de estimular la imaginación y la reflexión».
Finalmente, encomendó a los artistas la tarea de «reavivar el asombro». Este es un aspecto esencial para la evangelización, pues, como señala el Santo Padre, «el mundo atormentado por la guerra y por tantos males necesita signos, obras que susciten asombro, que dejen traslucir el asombro de Dios, quien nunca deja de amar a sus criaturas ni de asombrarse ante su belleza. En un mundo cada vez más artificial, donde el ser humano se ha rodeado de las obras de sus propias manos, el gran riesgo es perder el asombro».

«La belleza nos impulsa hacia adelante»
Entre los presentes también estaba Antonio Albanese, quien en una entrevista concedida a Avvenire, dice: «Estoy orgulloso de haber estado aquí con el Santo Padre y me llevo de verdad una gran emoción, de verdad: una emoción increíble. […] No debemos olvidar las palabras del papa Francisco. Debemos entender que la belleza nos impulsa hacia adelante, que es la belleza la que nos da la posibilidad de crecer, nunca de quedarnos atrás. Porque es la fuerza motriz, es energía, en una palabra, es… belleza. […] Hay que transmitir estas maravillosas palabras del Papa a los jóvenes, a nuestros hijos, y ese es el compromiso que debemos asumir».

