(Ri)scopri la Confessione come medicina del cuore — Il mondo Shalom
Redescubre la confesión como medicina del corazón
Tempo di lettura: 4 min
Autore: Editrice Shalom
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Quizá también tú, sin siquiera darte cuenta, te has encontrado haciendo frente a un corazón adormecido y herido. Y te has preguntado: ¿es realmente posible despertarlo, curarlo y transformarlo radicalmente? La respuesta es sí.
Existe una medicina poderosa, un verdadero sacramento de sanación capaz de transformar radicalmente tu vida: la Confesión.
El padre Leandro Cioverchia, ffb, en el libro «La Confesión, medicina del corazón. Redescubrir y vivir el sacramento de la Reconciliación», propone un «itinerario interior y sacramental original, sencillo y profundo» para redescubrir y vivir la gracia de este Sacramento, «medicina eficaz del corazón», a través de un «encuentro personal con Cristo Resucitado».
Sería más apropiado llamarlo «sacramento de la sanación», porque no consiste solo en admitir los errores o lamentar haberlos cometido, sino que su esencia reside en el encuentro con Jesús, que «hace nuevas todas las cosas» (cf. Ap 21,5), renovando nuestros corazones con su misericordia.
La cizaña del pecado
Para guiar al lector en este camino de comprensión del Sacramento, el padre Leandro Cioverchia, consagrado en la Fraternidad Franciscana de Betania y sacerdote desde 2013, recurre a la parábola del trigo y la cizaña (Mt 13,24-29), que, al revelar una sorprendente semejanza entre el «campo» y el alma del hombre, permite comprender nuestro corazón a través de las dinámicas del campo.
El sacramento de la Confesión se presenta así como aquello que «renueva nuestro campo, nuestro corazón y es la respuesta adecuada a sus necesidades, el don inestimable que Dios ofrece a nuestra existencia». Cada elemento de la parábola, desde la siembra hasta la obra del enemigo, pasando por la decisión del dueño, desvela el significado espiritual del sacramento, desde la preparación hasta la absolución final, con el objetivo de «acercarnos de nuevo con vivo deseo al confesionario».
Desde esta perspectiva, el sacramento de la Reconciliación ya no puede vivirse como un simple rito, una costumbre o una obligación, sino como una «necesidad profunda del alma», un «encuentro personal con Cristo resucitado» que, a través de la Iglesia, comunica la fuerza sanadora de su sangre y devuelve «la alegría de ser salvados».



