rolando rivi la forza della fede

Editrice Shalom

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Autore: Editrice Shalom

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¡Rolando Rivi: la fuerza de la fe!

Rolando Rivi

Rolando solo tenía 14 años cuando fue torturado y asesinado «in odium fidei» («por odio a la fe»), el 13 de abril de 1945, pocos días antes del final de la guerra. A los 11 años había entrado en el seminario y había vestido, como se acostumbraba entonces, la sotana, a causa de la cual sería asesinado bárbaramente.

Había nacido en San Valentino, municipio de Castellarano, en la zona de Reggio Emilia, el 7 de enero de 1931, en una familia sencilla, pero de profunda fe. En 1942, justo después de la Confirmación, había pedido entrar en el seminario para convertirse en misionero. Dos años después, en 1944, los alemanes habían ocupado el edificio y los seminaristas habían tenido que volver a casa: los sacerdotes eran mal vistos y se jugaban la vida cada día. Al regresar del seminario, Rolando había retomado su vida de antes, pero no había querido quitarse el hábito, a pesar de que su antiguo párroco acababa de ser trasladado a un lugar más seguro después de haber sido agredido y golpeado.

El 10 de abril de 1945, Rolando fue a estudiar a un bosque cerca de casa, como de costumbre. Por la noche todavía no había regresado. Sus padres encontraron sus libros y una nota dejada por los partisanos, en la que se decía que no lo buscaran. Después de varios días de búsquedas inútiles y agotadoras, el padre y el nuevo párroco, aún joven, emprendieron el viaje y, siguiendo las indicaciones de los propios asesinos, descubrieron la terrible verdad. Rolando había sido secuestrado, llevado a una casa rural en Piane di Monchio, en los Apeninos modenenses, torturado durante tres días y finalmente asesinado el 13 de abril, a las tres de la tarde. Sus asesinos habían usado la sotana negra para convertirla en un balón de fútbol y luego la habían colgado como un trofeo. Antes de morir, Rolando pidió que rezaran por su madre y su padre.

Rolando Rivi era solo un muchacho, pero demostró la fuerza de un gigante: su vida y su muerte todavía nos hablan hoy, y nos enseñan a afrontar con valor evangélico incluso las circunstancias más difíciles.


¡Rolando Rivi: la fuerza de la fe!

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