En este año especial, que el Santo Padre ha dedicado a san José, custodio de Jesús, el pueblo de Dios está demostrando una devoción y un afecto particulares hacia este Santo. En efecto, nadie más que san José conoció y valoró los privilegios de María, y nadie más que él, después de María, acogió el misterio del amor de Dios que se manifestó en Jesús.
La Editorial Shalom siempre ha cuidado con especial atención la difusión de la devoción al custodio del Redentor, mediante la publicación de libros de profundización y oración.
Uno de los volúmenes más queridos es, sin duda, “San José, custodio de Jesús”, escrito por la autorizada pluma del padre Tullio Locatelli, superior general de la Congregación de San José (Josefinos del Murialdo).
Acaba de publicarse la reimpresión, y el padre Tullio la ha enriquecido con algunas profundizaciones y con un artículo sobre la Carta apostólica “Patris Corde” del papa Francisco, con motivo del 150.º aniversario de la declaración de san José como patrono de la Iglesia universal.
Hemos hecho algunas preguntas al padre Tullio Locatelli para descubrir algo más sobre su libro “San José, custodio de Jesús”.
Padre Tullio, ¿puede contarnos cómo se le ocurrió la idea de este libro y cuáles son sus contenidos peculiares?
Desde hace tiempo publico artículos sobre san José para nuestras revistas de la Congregación. Por eso decidí recopilar algunos para elaborar un librito que difundí con ocasión de mis 40 años de sacerdocio. No digo cosas nuevas y, sobre todo, no hago disquisiciones teológicas o exegéticas, sino que intento dirigirme a cualquier lector posible, destacando más la reflexión que la investigación científica, que naturalmente he realizado personalmente.
En su libro aparecen todas las características principales de la figura de san José, el custodio de Jesús y de María. ¿Cuál considera que es la más importante y distintiva?
Creo que san José es el hombre adulto en la fe. En esto, su ejemplaridad se propone a todas las categorías de personas. Lo que llamamos obediencia solo es comprensible dentro de un proceso de crecimiento humano y religioso. Aceptar el proyecto de otro, aunque ese otro fuera Dios mismo, en efecto, no es fácil. Y luego, permanecer fiel a él suele ser muy difícil. San José hace suyo el proyecto de Dios y lo cumple con responsabilidad hasta el final.
El papa Francisco ha dedicado un año a san José, quizás demasiado olvidado a menudo. ¿Qué piensa de esta decisión?
El recuerdo de los 150 años de la proclamación de san José como patrono de la Iglesia universal no podía pasar desapercibido, tanto más cuanto que el papa Francisco ha invocado a san José para que proteja su servicio apostólico a toda la Iglesia. Por tanto, este año también es expresión de la devoción personal del Papa. Ciertamente, es también una oportunidad para retomar el tema de la devoción a este Santo, que a menudo se deja de lado y con frecuencia no se fundamenta de manera bíblica y espiritual.
Su libro ha tenido un gran éxito y se ha reimpreso con nuevas incorporaciones. ¿Confirma esto, en su opinión, la fuerza del amor de los fieles hacia san José incluso antes de la decisión del Papa?
La devoción a san José nunca ha faltado en el pueblo, y a menudo la devoción popular se ha adelantado a los dogmas, las teologías y otras cosas. Veo que en estos días hay cierto fervor en torno a san José: quizá también sea verdad que bajo la ceniza siempre está preparada la llama que puede volver a encenderse y a brillar. ¡Espero que no sea un fuego de paja! A esta sociedad quizá le cueste hablar de obediencia, buena muerte, silencio… pero siente la necesidad de ello, especialmente en estos días.
¿Qué recomendaciones quiere hacer a nuestros lectores para vivir mejor este año especial de san José?
Hay varias sugerencias relacionadas con “Patris corde” para obtener la indulgencia plenaria: aprovechemoslas. A los lectores les digo que lean poco a poco y, sobre todo, que pongan el corazón para captar esos matices afectivos y de simpatía que el conocimiento de la figura y de la misión de san José puede despertar. Y después de la lectura, contemplen las bellas fotografías, que a menudo hablan y dicen más que las palabras. ¡Feliz año de san José!
¡Gracias, padre Tullio, feliz año de san José también para usted!
¡Los espero en los comentarios!
Buen camino.
