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Autore: Editrice Shalom

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La Santa de la maternidad. Santa María Francisca de las Cinco Llagas

Sor María Francisca de las 5 llagas

Santa María Francisca de las Cinco Llagas es la primera mujer canonizada del sur de Italia y es copatrona de Nápoles. En su historia -muy atormentada- resulta evidente la presencia de una providencia que todo lo encamina hacia el bien. Vivió en el siglo XVIII y todavía tiene mucho que decir a los hombres y mujeres de hoy. Descubramos más sobre ella.

María Francisca de las «Cinco Llagas»: ¿por qué este nombre?

María Francisca de las Cinco Llagas (de nombre secular Anna Maria Rosa Nicoletta Gallo) adoptó este nombre el día en que vistió el hábito de terciaria franciscana alcantarina. El nombre reflejaba el profundo amor y la particular devoción de la Santa por la pasión de Jesús, la Virgen María y san Francisco. Como el Santo de Asís, también María Francisca recibió los estigmas, y cada viernes y durante toda la Cuaresma sentía los dolores de la Pasión de Jesús. Durante los últimos tres días de la Semana Santa no comía nada. Recorría las iglesias para visitar los Sepulcros, sufriendo y encorvada como oprimida por un gran peso. El día de Pascua, de repente desaparecía todo su sufrimiento y, feliz, se ocupaba de preparar la capilla para participar en el triunfo de Jesús.

Milagros y acontecimientos extraordinarios

Desde pequeña, santa María Francisca de las Cinco Llagas se sintió fascinada por la devoción a la Pasión de Cristo y, junto a ella, veneraba el culto de la Natividad. Todos sus conocidos contaban el milagro de la estatuilla del Niño Jesús, que de repente cobró vida para que la Santa pudiera vestirla.
También se produjeron otros acontecimientos prodigiosos mientras aún vivía; la gente los consideraba verdaderos milagros. María Francisca también tenía dotes proféticas y, según algunos testimonios, predijo muchos acontecimientos a sacerdotes y personas de fe que acudían a ella como consejera y guía. Habría predicho la santidad a Francesco Maria Bianchi. También predijo, muchos años antes, el acontecimiento de la Revolución francesa.

Su espiritualidad

La espiritualidad de María Francisca se caracterizaba por una profunda humildad, penitencia y caridad hacia los pobres. Había convertido su casa, en los Quartieri Spagnoli, en un cenáculo de caridad y oración; acogía a pobres y enfermos, a hombres desesperados y atormentados por las dudas; mujer contemplativa en la acción, se sentía atraída por la belleza del rostro de Jesús, que veía reflejado en el pobre sin patria, sin techo y sin alimento.

Acuden a Nápoles desde todos los rincones del mundo

En esa misma calle, santa María Francisca sigue haciendo el bien a todos los que pasan por allí. En el santuario dedicado a ella sigue escuchando a todos e intercede por ellos ante Dios. En particular, María Francisca es la «Santa de la maternidad» y son muchísimas las mujeres que acuden a ella para pedir la gracia de ser madres. Acuden a Nápoles desde todos los rincones del mundo. Hacen cola para sentarse en la silla donde la Santa pasó su vida rezando y bordando.

Pero no solo acuden jóvenes esposas que esperan un hijo o desean tenerlo; también acuden madres o padres que necesitan la intercesión de la Santa por sus hijos, para obtener de Dios la curación de una enfermedad, un trabajo u otras gracias. Hace falta mucha fe; no se trata de un rito propiciatorio. La mayor afluencia de fieles se produce durante la primera semana de octubre. Son muchas las gracias obtenidas por intercesión de la Santa; las paredes de la pequeña habitación donde se encuentra su estatua están llenas de lazos rosas y azules, y baberos.
En la catedral de Nápoles hay una capilla dedicada a ella, especialmente querida por el pueblo, porque de él procedía y por él se entregó por completo hasta su último aliento.

Fuente de inspiración para los hombres y mujeres de hoy

María Francisca de las Cinco Llagas aceptó conformar su vida a la del Crucificado, y de este sacrificio por amor brotó su victoria: una humanidad nueva que todavía hoy atrae, consuela y protege. A los hombres y mujeres de hoy les enseña a tener una mirada contemplativa sobre el mundo, aun inmersos en mil ocupaciones cotidianas.
La vida de María Francisca de las Cinco Llagas es extraordinaria y merece la pena conocerla más a fondo. Quizá también nazca en nosotros el deseo de visitar los lugares donde vivió. La Santa nos enseña que, a pesar de las dificultades que podemos encontrar en la vida, existe un maravilloso designio de Dios que quiere que seamos alegres anunciadores de esperanza. Pongámonos todos en camino junto a ella por las calles del mundo, llevando con alegría, como hacía ella, el mensaje del Evangelio.


La Santa de la maternidad. Santa María Francisca de las Cinco Llagas

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