santagostino dai peccati alla santita 5 episodi che raccontano la sua trasformazione

Editrice Shalom

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Autore: Editrice Shalom

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A los 16 años, Agustín robó unas peras no por hambre, sino por el puro placer de transgredir. En las Confesiones, escribió que el pecado le dio placer «porque estaba prohibido». Un gesto sencillo, pero revelador de su atracción por el mal.

2. La esclavitud de la lujuria

Desde joven, Agustín estuvo dominado por el deseo sexual. A los 16 años ya se declaraba “esclavo de la lujuria”. Esta dependencia lo acompañó durante años, dificultando toda relación estable y profunda.

3. Un hijo fuera del matrimonio

De su relación con una mujer nació su hijo Adeodato. Agustín lo amaba profundamente, pero nunca quiso casarse con la madre. Cuando ella lo dejó, confesó: «Era más fuerte que yo». Un dolor que lo impulsó a buscar orden en su vida.

4. Otra amante, un corazón dividido

Mientras esperaba casarse con una joven prometida, Agustín tomó otra amante. Era incapaz de vivir sin relaciones, pero no lograba distinguir entre el amor y el deseo. Era un hombre en lucha consigo mismo.

5. El dolor de su madre Mónica

Santa Mónica, su madre, sufrió profundamente por su vida disoluta. Rezaba incesantemente por él, pidiéndole al menos que no sedujera a mujeres casadas. Su amor y su fe fueron fundamentales para la conversión de su hijo.

La redención es posible

Agustín no quedó prisionero de sus errores. Encontró la fuerza para cambiar, se reconcilió con su madre y crió a su hijo. Sus Confesiones son un acto de verdad y esperanza. Su vida nos enseña que nunca es demasiado tarde para empezar de nuevo.





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