¡Descubramos juntos el Santuario de Collevalenza, querido por Madre Speranza, en el corazón de Umbría!

SANTUARIO del AMOR MISERICORDIOSO
Congregaciones de los Hijos y de las Siervas del Amor Misericordioso
COLLEVALENZA (PG)
Tel. 075 89581
EL SANTUARIO
El Santuario de Collevalenza se encuentra en la localidad homónima del municipio de Todi, en la provincia de Perugia: es una pequeña ciudad rodeada de vegetación que, por obra del Señor, se ha convertido en destino de peregrinaciones.
Madre Speranza deseó profundamente la realización de este Santuario: un lugar sagrado donde los peregrinos se sientan envueltos en el abrazo de un padre que no juzga, sino que brinda amor. La misión de este Santuario refleja la de su fundadora: dar a conocer el rostro del Padre «lleno de misericordia, que no tiene en cuenta las miserias de sus hijos, sino que las perdona y las olvida».
¡Entremos en el Santuario! Una amplia escalinata nos conduce a la entrada. La arquitectura interior está concebida con una geometría que atrae la mirada del peregrino hacia el altar. Sobre él, unas pequeñas ventanas cuadradas dejan entrar la luz, que ilumina el Tabernáculo. Al levantar la mirada hacia estas hendiduras de luz, parece que uno se dirige hacia el infinito.
Detrás del altar se encuentra el Crucifijo del Amor Misericordioso: Jesús aparece todavía vivo en la cruz; su rostro transmite serenidad, a pesar del dolor y el sufrimiento que experimenta. Dirige su mirada hacia lo alto, al Padre, a quien pide perdón por nuestros pecados, sacrificando su vida por nuestra salvación.
Las Piscinas
Un lugar central del complejo del Santuario es el de las Piscinas, cuya historia resulta interesante conocer. En Collevalenza, la falta de agua es un problema antiguo; por eso todos se sorprenden cuando Madre Speranza ordena excavar un pozo, precisamente en el lugar que le ha indicado el Señor. Así narran el episodio las Siervas del Amor Misericordioso: «Nuestra Madre ha recibido la orden de construir algunas Piscinas para el baño de los enfermos y se le ha indicado el lugar donde encontrará el agua necesaria».
Las obras resultan difíciles tanto por la profundidad que se debe alcanzar (122 metros) como por las complicaciones técnicas que surgen. Después de diez meses de excavaciones, finalmente se encuentra la primera capa freática: el Señor ha respondido a las súplicas de Madre Speranza, que así le rezaba: «Da al agua la virtud de curar a los enfermos… Sea esta agua imagen de la gracia y de tu misericordia».
El entonces obispo da permiso para utilizar las Piscinas y el agua del Santuario, medio y símbolo de la gracia divina, comienza de inmediato a ejercer su acción milagrosa. En la fachada de este lugar están grabadas estas palabras: «Usa esta agua con fe y amor, seguro de que servirá de alivio para el cuerpo y de salud para el alma».
Con la construcción de este Santuario, el deseo de la Madre Esperanza se hizo realidad: en sus formas, así como en su nombre - Santuario del Amor Misericordioso -, está contenido su mensaje, el de un Padre misericordioso dispuesto a acogernos, a pesar de nuestros pecados.

MADRE ESPERANZA: UN BREVE PERFIL
¿Quién es la Madre Esperanza, a cuya obra se debe el Santuario del Amor Misericordioso?
Maria Josefa, la futura Madre Esperanza, nace en España en 1893, como la primera de nueve hijos, en una familia muy pobre. Crece en un entorno sencillo, pero rico en valores humanos. Sus padres, para apartarla de la miseria y permitirle recibir una buena educación, deciden confiarla al párroco.
Así, la niña, a los 6 años, deja a su familia y se traslada a la casa del párroco. Allí recibe formación cristiana y aprende a leer y escribir, así como a llevar una casa. Permanece en la casa del párroco hasta los 21 años, cuando decide emprender la vida religiosa entre las Hijas del Calvario, un instituto dedicado al cuidado de los enfermos. Lo que impresiona a las demás monjas es su espíritu de oración: a veces permanece tan absorta en la oración que la hermana que está a su lado tiene que sacudirla para devolverla a la realidad.
En la vida de la Madre Esperanza entra muy pronto la particular “misión” del amor misericordioso: a los 12 años, en efecto, santa Teresa del Niño Jesús, apareciéndosele en una visión, la exhorta a continuar lo que ella ha iniciado y a difundir la devoción al amor misericordioso.

La Madre Esperanza responde a la invitación y se pone a disposición de todos los proyectos del Señor: funda dos congregaciones de vida consagrada: la primera en Madrid, en 1930, las Siervas del Amor Misericordioso, cuya misión es dar a conocer el Amor Misericordioso de Dios mediante obras de caridad. La segunda, en Roma, en 1951: los Hijos del Amor Misericordioso.
Más tarde, la Madre Esperanza se traslada a Collevalenza, donde permanece durante los últimos treinta años de su vida: muere el 8 de febrero de 1983 y es beatificada en 2014. La memoria litúrgica de la Beata Esperanza de Jesús se fijó el 8 de febrero, día de su nacimiento al cielo.
Estas son las palabras que el Señor le dirigió como premonición sobre el Santuario: «Tú, con mi ayuda... organizarás el último y magnífico taller... Junto con este taller, habrá una gran y magnífica organización de un santuario dedicado a mi Amor Misericordioso».


