sognavo di diventare santo don tonino bello

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Autore: Editrice Shalom

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“Soñaba con ser santo” Don Tonino Bello

Don Tonino Bello

La figura de don Tonino Bello es realmente un descubrimiento siempre nuevo y continuo; el papa Francisco lo declaró venerable el 25 de noviembre de 2021. Queremos avivar su memoria 30 años después de su nacimiento al cielo (20 de abril de 1993-20 de abril de 2023). En estas palabras, pronunciadas en una entrevista con Vatican News, Trifone, el hermano de don Tonino, resume y condensa su recuerdo personal.

Un hombre de Dios, un hombre de la gente

«¿Sabes que cuando íbamos a visitarlo no estaba muy contento? Pero no porque no quisiera vernos a mí y a mis hijas. En absoluto… Era porque decía que de ese modo les quitaba tiempo a personas que lo necesitaban. Tonino era así: primero hacía y luego predicaba, no predicaba para después olvidarse de lo que decía. Amaba a la gente y a los pobres. El otro día logré encontrar una grabación en la que decía: “Todos nosotros, de jóvenes, tenemos un deseo; yo soñaba de pequeño con hacer una gran carrera, es decir, con convertirme en santo”. Mi hermano Marcello, que ya no está, y yo teníamos la sensación de que era un hombre de Dios, un hombre y un obispo de Dios. Ahora lo estamos viendo, todo se está cumpliendo…».

¿Quién fue don Tonino?

Un hombre de Dios, un hombre para los demás: don Tonino, que volvió a la casa del padre el 20 de abril de 1993 y a quien hoy queremos recordar en su trigésimo aniversario. Un hombre que fue verdaderamente sal de la tierra y supo dar sabor a muchas otras vidas, entregándose con humildad por los demás, primero como sacerdote y después como obispo. Nombrado párroco de Tricase, permaneció allí tres años, de 1979 a 1982, y revolucionó la parroquia con su compromiso dinámico y con decisiones nuevas y renovadoras. Don Tonino vio cómo su iglesia se llenaba de muchísimas personas, fascinadas y conquistadas por sus homilías y por su testimonio de vida y de fe.
Es 1980 cuando le proponen por primera vez el nombramiento como obispo, que rechaza para no dejar a su gente. Sin embargo, ante la tercera invitación, acepta y se convierte en obispo de Molfetta-Ruvo-Giovinazzo-Terlizzi el 10 de agosto de 1982. Así comentaba esta misión suya: «Cuando fui nombrado obispo, me pusieron el anillo en el dedo, me dieron el báculo entre las manos, la Biblia y me colocaron la mitra en la cabeza. Son los símbolos del obispo. Estaría bien que se entregaran al obispo una jarra, una palangana y una toalla para lavar los pies al mundo».

La estatua de don Tonino Bello en Tricase.

Es el verano de 1991 cuando le diagnostican un tumor de estómago que lo lleva a la muerte dos años después: «No sé por qué se muere. Sin embargo, estoy convencido de que el sentido de la muerte, como el de la vida, la amistad, la justicia y el sentido supremo de Dios no se encuentran al final de nuestros razonamientos, sino siempre al final de nuestro compromiso».

El cantor de María

La herencia espiritual de don Tonino está contenida en los muchos escritos que nos dejó y que nos hablan de una fe viva, sincera y concreta, que mira a Dios sin olvidar jamás al ser humano.
Don Tonino escribió mucho, pero nos gusta recordarlo como cantor de la Virgen María, en esa obra maestra que es María, mujer de nuestros días y que nos hace descubrir a María tan cercana a nosotros… una madre a la que acudir con plena confianza, seguros de que sabrá comprendernos en todos los pliegues de nuestra vida cotidiana.

«Mientras tanto, María vivía en la tierra.
No en las nubes. Sus pensamientos no estaban en el aire. Sus gestos tenían como residencia obligada los límites de las cosas concretas.
Aunque el éxtasis era la experiencia a la que Dios la llamaba a menudo, no se sentía dispensada del esfuerzo de mantener los pies en la tierra.
Lejos de las abstracciones de los visionarios, así como de las evasiones de los descontentos o las huidas de los ilusionistas, conservaba tenazmente su domicilio en la terrible cotidianidad.
Pero hay más: Vivía una vida común a todos.
Parecida, es decir, a la vida de la vecina de al lado. Bebía el agua del mismo pozo. Machacaba el grano en el mismo mortero. Se sentaba al fresco del mismo patio. También ella llegaba cansada por la noche, después de una jornada de trabajo.
A ella también un día le dijeron: “María, te están saliendo canas”. Entonces se miró en la fuente y también experimentó la dolorosa nostalgia de todas las mujeres cuando se dan cuenta de que la juventud se está marchitando.
Sin embargo, las sorpresas no han terminado, porque saber que la vida de María estuvo llena de preocupaciones familiares y de trabajo como la nuestra hace que esta criatura sea tan cercana a las fatigas humanas que lleguemos a sospechar que nuestra penosa cotidianidad no debe de ser tan banal como pensamos».
La tumba de don Tonino Bello en Alessano (LE).

El abrazo de la gente

No sorprende que hace 30 años, en su funeral, hubiera 70 mil personas que llegaban hasta el muelle del puerto. Así recuerda aquel día el hermano de don Tonino: «Oh, no me haga recordar aquel día. Salí de la catedral y vi a toda aquella gente llorando. Me dije: ¿por qué tanta gente? ¿Por qué lloran? ¿Qué ha hecho mi hermano? Poco a poco empecé a comprender qué había sido Tonino, qué es y qué será para la Iglesia, no solo de Italia, sino del mundo».


“Soñaba con ser santo” Don Tonino Bello

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