Cada año, con emoción, cargados de recuerdos y de significados queridos para nosotros, nos preparamos para montar el belén. Subimos al desván o vamos a los trasteros donde guardamos nuestras queridas figuritas, la cabaña, el papel de aluminio... Vemos si todo está en orden, si nos falta algo que aún tenemos que comprar, quizá añadiendo un personaje o una ovejita.
Pero ¿alguna vez nos hemos preguntado cómo nace el belén? ¿Cuándo se hizo el primer belén, en el sentido moderno del término? Se atribuye a san Francisco; fue precisamente el Santo de Asís quien inauguró esta entrañable tradición que ha llegado hasta nosotros.
En los días previos a la Navidad de 1223, Francisco se encuentra en Greccio (Rieti) y se le ocurre organizar, para la noche de Navidad, una representación del nacimiento de Jesús. «Así nace nuestra tradición: todos alrededor de la gruta y colmados de alegría, sin ninguna distancia entre el acontecimiento que tiene lugar y quienes participan del misterio... San Francisco, con la sencillez de aquel signo, realizó una gran obra de evangelización. Su enseñanza penetró en el corazón de los cristianos y permanece hasta nuestros días como una forma genuina de volver a proponer la belleza de nuestra fe con sencillez» (papa Francisco, Admirabile signum).
Ahora repasemos los personajes cuyas figuritas sacamos cada año de las cajas y liberamos del papel con el que las envolvimos por miedo a que se rompieran. ¿Qué mensaje llevan consigo? ¿Qué nos recuerdan, por ejemplo, los pastores, el pastor dormido, la gitana, los Reyes Magos? ¿Y qué emociones despiertan en nosotros los demás personajes?
Los pastores nos recuerdan quizá algo profundamente verdadero: en la vida siempre hay que ponerse en camino y nunca hay que dejar de ser sencillos.
¿Y el pastor dormido? ¿Quién sabe qué estará soñando? Nos enseña que en la vida nunca hay que dejar de soñar. ¡Y piensa en la maravilla que vio a Jesús al despertarse!
¿En qué nos hace pensar el personaje de la gitana? Nos recuerda nuestra necesidad de conversión. Debemos abandonarnos completamente en Dios, renunciando a querer tenerlo todo bajo control, incluso nuestro futuro.
El ángel nos dice que Dios está con nosotros y nos trae una buena noticia: no estamos solos.
Los Reyes Magos nos enseñan que nunca hay que dejar de buscar la verdad.
Del buey y el burrito debemos aprender el apego a la realidad que nos trae nuestro Salvador.
Luego están ellos, los personajes principales: María, José y Jesús Niño: una sinfonía de amor que nuestros oídos nunca se cansan de escuchar, una fuente de luz que nuestros ojos nunca se cansan de contemplar.
Detrás de cada personaje hay una «historia» que habla de nosotros; la editorial Shalom te propone una serie de intensas meditaciones centradas en los personajes del belén, firmadas, entre otros, por don Luigi Maria Epicoco, don Dario Criscuoli, el padre Giulio Albanese, don Renzo Bonetti, etc. Las meditaciones están reunidas en una novena de Navidad que es una «pequeña obra maestra» (Costanza Miriano).
Amplia es también la oferta de productos que la editorial Shalom te presenta para prepararte de la mejor manera para este período tan especial del año.
¡Buen camino y buenas reflexiones!
