un cuore materno che non smette di chiamare scoprite il messaggio eterno nel libro del cardinale comastri 2

Editrice Shalom

Tempo di lettura: 4 min
Autore: Editrice Shalom

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Es una pregunta que desde hace siglos resuena en el corazón de los creyentes y no solo en ellos, un interrogante que desafía a la razón y enciende la esperanza: «¿Por qué se aparece la Virgen?».
El cardenal Angelo Comastri, siempre enamorado de la Virgen, con la profundidad de su fe y la sensibilidad de su corazón pastoral, nos guía en un emocionante viaje al descubrimiento de esta misteriosa, pero sumamente real, presencia materna en el mundo. A través de las páginas de su nuevo libro, se revela no solo la historia de estas apariciones, sino también su mensaje vibrante y urgente para nuestra generación.

Un amor que nunca abandona

El cardenal Comastri nos recuerda que la Virgen, desde el momento en que Jesús le confió a Juan al pie de la Cruz - y, con él, a cada uno de nosotros -, se tomó en serio su papel de Madre universal. Su presencia no es un simple recuerdo del pasado, sino una «maternidad activa» que se manifiesta de manera extraordinaria, especialmente a través de las apariciones. Es un amor que se inclina ante los humildes, los pequeños, aquellos a quienes el mundo suele olvidar.

Lourdes: el triunfo de la humildad sobre la soberbia

Para comprender de qué manera la Virgen sabe ser Madre, basta sumergirse en el emocionante relato de Lourdes: el 11 de febrero de 1858, la Virgen eligió a Bernadette Soubirous, la hija de un molinero arruinado, hundida en la más profunda miseria. Una joven pobre e inculta a quien María reveló su nombre en el dialecto local: «Yo soy la Inmaculada Concepción». Esta elección no es casual: es un mensaje claro para todos nosotros. Lourdes es el lugar donde la Virgen ha hecho añicos «las orgullosas certezas de la Ilustración», recordándonos que el hombre no se basta a sí mismo, que «hay un más allá, hay Dios, hay un Paraíso, existe el riesgo de perder el Paraíso usando mal la libertad».
¿Y cómo no conmoverse ante la espectacular conversión del doctor Alexis Carrel, el médico ateo que fue a Lourdes para «desenmascarar las supuestas curaciones» y, en cambio, terminó cayendo de rodillas y exclamando: «¡Virgen bendita, has vencido! Has hecho añicos la coraza de mi orgullo. Ahora quiero creer y dedicaré mi vida a dar testimonio de mi fe». Un triunfo de la fe que aún hoy pone en cuestión la indiferencia contemporánea.

Virgen de Fátima

Fátima: un llamamiento a la conversión que abraza la historia

El cardenal Comastri nos lleva después a Fátima, reviviendo la emoción palpable del 13 de mayo de 2000, cuando el papa Juan Pablo II beatificó a Jacinta y Francisco, ante una «multitud interminable de peregrinos». Un momento en el que el «Magnificat de María» parecía «maravillosamente verdadero» y «palpable». Allí se reunía el «pueblo de los pequeños», los humildes que sentían que eran el cumplimiento de las palabras de la Virgen.

Un recordatorio materno de la verdad de la vida

Los mensajes de María, como subraya el cardenal Comastri, son expresiones de una «preocupación materna». Nos recuerdan la «verdad de la vida más allá de esta vida: ¡la otra vida existe!». Nos hablan del Paraíso, de un abrazo de bondad y felicidad que Dios desea ofrecer a todos. Y nos advierten del Infierno: «No es querido por Dios, sino que es el hombre quien puede quererlo» al elegir rechazar el Amor. Es un llamamiento a no perder el sentido de la vida en un mundo que a veces parece olvidar a Dios.

El recuerdo afectuoso y personal de san Juan Pablo II

El libro incluye también un apéndice dedicado a san Juan Pablo II, el «Papa de Fátima», cuya vida fue un himno de gratitud y fe ardiente. Comastri nos revela momentos conmovedores, como la oración sobre el «suelo desnudo» del joven cardenal Wojtyła, que atestiguaba su humildad y su total dependencia de Jesús; su pontificado, iniciado con el poderoso grito «¡Abrid, es más, abrid de par en par las puertas a Cristo!», fue un constante abandono en María. El libro concluye con los conmovedores testimonios dejados sobre su tumba, un coro de corazones que invocan su intercesión por la fe, la familia, la esperanza y el amor.


En estas páginas, el cardenal Comastri nos ofrece una invitación apremiante a redescubrir la ternura y la fuerza de un amor que no deja de llamar. Un libro que es un himno a la maternidad de María, un don para el alma y una esperanza para los tiempos inciertos que vivimos. No pierdas la oportunidad de dejar que este mensaje eterno te toque el corazón.



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