«Una sola palabra, gastada, pero que brilla como una moneda antigua: “¡Gracias!”», así reflexiona Pablo Neruda y nos hace reflexionar sobre la gratitud, sobre la importancia de dar las gracias.
Los exvotos, objetos donados para expresar agradecimiento, trazan una historia de gratitud que parece tender un hilo entre la tierra y el cielo; intentemos saber más.
¿Por qué exvoto?
El nombre de exvoto deriva de la elipsis de una expresión latina, “ex voto suscepto”, “según la promesa hecha”, y normalmente es una fórmula colocada en objetos ofrecidos en los santuarios para agradecer al destinatario del don (Dios, la Virgen María, un santo…) por haber escuchado una oración y concedido una gracia.

El significado de la ofrenda
Hay muchos tipos de exvotos porque lo que los define como tales no es el objeto en sí, sino el hecho de que sea donado. Ciertamente, pedir una gracia o la curación durante una enfermedad es uno de los principales motivos de los exvotos, pero hay muchas circunstancias de la vida cotidiana que motivan esta ofrenda: por ejemplo, algunos accidentes o las dificultades más variadas… En ese caso, el ser humano lanza un grito de ayuda al cielo y después, cuando el cielo responde, vuelve para dar las gracias, como aquel leproso que vuelve a dar las gracias a Jesús después de haber sido curado: «Uno de ellos, al verse curado, volvió atrás alabando a Dios a grandes voces; y se arrojó a los pies de Jesús para darle las gracias. Era samaritano. Jesús tomó la palabra y dijo: “¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios más que este extranjero?”» (Lc 17,15-18).
La historia: entre devoción y arte
Los exvotos, especialmente las pinturas, son una forma de devoción muy extendida desde el siglo XVI: al principio, este uso devocional pertenecía a las clases sociales más acomodadas, pero después se extendió también a las clases menos favorecidas.

Los autores de exvotos también son artistas de gran fama, como Rafael: suyo es la Virgen de Foligno, pintada en 1512 y expuesta en los Museos Vaticanos, considerada una de las formas más elevadas de exvoto, y que narra la gracia recibida por el comitente, Sigismondo dei Conti, por no haber sido alcanzado por un rayo caído sobre Foligno.
¡Es bonito redescubrir los exvotos como una forma de dar las gracias!
Elevar nuestro agradecimiento al cielo nos recuerda que somos hijos amados de un Padre bueno, que cuida de nosotros.
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