En un artículo anterior hablamos del “tesoro” de las devociones, descubriendo las devociones que la Iglesia indica de enero a junio.
Continuamos ahora nuestro viaje descubriendo todas las devociones desde julio hasta finales de año.
Julio
El mes de julio está dedicado a la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo. Como nos recuerda el papa Francisco, «desde los inicios del cristianismo, el misterio de amor de la Sangre de Cristo ha fascinado a muchas personas, porque comprendieron a la luz de la fe que la Sangre de Cristo es fuente de salvación para el mundo. Dios eligió el signo de la sangre, porque ningún otro signo es tan elocuente para expresar el amor supremo de la vida entregada a los demás. Esta entrega se repite en cada celebración eucarística, en la que se hace presente, junto con el Cuerpo de Cristo, su preciosa Sangre, la Sangre de la nueva y eterna Alianza, derramada por todos para el perdón de los pecados».
Agosto

El mes de agosto está dedicado a Dios Padre, nuestro Creador. Padre es el apelativo privilegiado con el que Jesús se dirige a Dios. La mayor alegría de Dios es que lo llamen “Padre”, por eso, siguiendo la enseñanza de Jesús, invoquémoslo a menudo con este apelativo. «Dios es un Padre -¡tu Padre!- lleno de ternura y de amor infinito. Llámalo Padre muchas veces y dile -de tú a tú- que lo quieres, ¡que lo quieres muchísimo! Que sientes el orgullo y la fuerza de ser hijo suyo» (San Josemaría Escrivá de Balaguer).
Septiembre
En el mes de septiembre celebramos a los santos arcángeles y la exaltación de la Santa Cruz.

Los arcángeles
El papa Francisco nos recuerda que «están delante del Señor para servirlo, alabarlo y también contemplar la gloria del rostro del Señor: los ángeles son los grandes contemplativos, contemplan al Señor; sirven y contemplan. Pero también el Señor los envía para acompañarnos en el camino de la vida». ¡Los ángeles nos dicen que no estamos solos!
Exaltación de la Santa Cruz
Septiembre es el mes en el que la Iglesia nos invita a contemplar la cruz de Jesús. El día 14 de este mes se celebra, en efecto, la exaltación de la santa cruz. Es el símbolo del amor supremo de Jesús por todos nosotros: en la cruz dio su vida por todos los hombres.
Octubre
Octubre es el mes dedicado al santo Rosario, una de las oraciones más recitadas para alejar a Satanás. Rezar el Rosario permite obtener gracias y consuelos por intercesión de la Virgen María. El nombre rosario deriva de «corona de rosas». La rosa es, en efecto, la flor símbolo de María: en la Edad Media se adornaban las estatuas de la Virgen con coronas de rosas como signo de amor y devoción.

Octubre es también el mes dedicado al ángel custodio
El 2 de octubre recordamos a nuestros ángeles custodios. Por eso, durante este mes es hermoso sentir especialmente la cercanía de estos compañeros de viaje que Dios ha puesto a nuestro lado en el camino de la vida.
Noviembre
El mes de noviembre está dedicado a los santos y a las almas de los difuntos.
Santos
El mes de noviembre comienza con la solemnidad de Todos los Santos. Es hermoso detenernos a reflexionar sobre estos ejemplos luminosos, faros en nuestro camino que nos indican la senda que debemos seguir. Podríamos aprovechar la ocasión para profundizar en sus vidas leyendo alguna buena biografía y descubrir que todos podemos llegar a ser santos, todos estamos llamados a la santidad.
PARA PROFUNDIZAR EN EL TEMA DE LOS SANTOS
Almas de los difuntos en el Purgatorio
Noviembre es también el mes dedicado a las almas de los difuntos. La devoción se manifiesta mediante acciones de sufragio por los muertos y con una profunda meditación sobre la caducidad de la vida humana. Con nuestras oraciones podemos obtener indulgencias plenarias y, al mismo tiempo, ayudar a las almas del Purgatorio.
Diciembre
El mes de diciembre está dedicado a la Santa Navidad de nuestro Señor Jesucristo y a la Inmaculada.

Inmaculada Concepción
La Virgen, en su belleza inmaculada, es para nosotros un signo elevado en el cielo de santidad y pureza. Ella nos invita a redescubrir nuestra vocación universal a la santidad: aunque nosotros, a diferencia de María, somos concebidos en pecado original, con nuestra cooperación con la gracia podemos renacer y convertirnos en imagen de Dios.
Santa Navidad
La Navidad es una fiesta universal. Incluso quien no se profesa creyente puede percibir en esta celebración cristiana anual algo extraordinario y trascendente, algo íntimo que habla al corazón. Es la fiesta que canta el don de la vida y celebra el acontecimiento central de la historia: la encarnación del Verbo divino para la redención de la humanidad.
Las devociones acompañan el año, como diciendo que el cielo no quiere dejar de «inclinarse sobre la tierra» e invitarnos a levantar los ojos. ¡Acojamos la belleza de estas citas para saborear la verdadera alegría que viene de lo alto!



