«La llena de gracia vivió una vida hermosa. ¿Cuál era su secreto? […]. La Palabra de Dios era su secreto: cerca de su corazón, luego tomó carne en su seno. Permaneciendo con Dios, dialogando con Él en toda circunstancia, María hizo hermosa su vida. No la apariencia, no lo pasajero, sino el corazón orientado hacia Dios hace hermosa la vida. Miremos hoy con alegría a la llena de gracia. Pidámosle que nos ayude a permanecer jóvenes, diciendo “no” al pecado, y a vivir una vida hermosa, diciendo “sí” a Dios».
En esta semana, hecha especial por la solemnidad de la Inmaculada Concepción, meditemos estas palabras del papa Francisco.

MIÉRCOLES 8 DE DICIEMBRE
Inmaculada Concepción de la beata Virgen María
La fiesta de la Inmaculada recuerda a la humanidad que solo hay una cosa que realmente contamina al ser humano: el pecado. Un mensaje sumamente urgente que debemos volver a proponer. Pero el dogma de la Inmaculada también nos dice algo sumamente positivo: que Dios es más fuerte que el pecado y que donde abundó el pecado sobreabundó la gracia (cf. Rm 5,20). María es el signo y la garantía de ello.
El dogma de la Inmaculada Concepción de María fue proclamado en 1854 por el papa Pío IX, pero ya los Padres de la Iglesia de Oriente habían exaltado a la Madre de Dios con expresiones que la situaban por encima del pecado original. En Occidente, sin embargo, se objetaba que, si María hubiera sido inmaculada, es decir, sin pecado original, no habría necesitado la redención y, por tanto, esta ya no habría podido considerarse universal. El beato Juan Duns Escoto logró superar este escollo doctrinal con una distinción sutil, pero convincente: también la Virgen había sido redimida por Jesús, pero mediante una redención preventiva, anterior y fuera del tiempo. Fue preservada del pecado original en previsión de los méritos de su Hijo.
Para profundizar:
• Letanías a la Virgen María
• Oraciones al Corazón Inmaculado de María
• Las glorias de María

VIERNES 10 DE DICIEMBRE
Beata Virgen María de Loreto
En este día en que celebramos a la beata Virgen María de Loreto, dirijámosle esta ferviente oración de Benedicto XVI:
«María, Madre del sí, tú escuchaste a Jesús
y conoces el timbre de su voz y el latido de su corazón.
Estrella de la mañana, háblanos de Él
y cuéntanos tu camino para seguirlo por la senda de la fe.
María, que en Nazaret viviste con Jesús,
imprime en nuestra vida tus sentimientos,
tu docilidad, tu silencio que escucha
y hagas florecer la Palabra en decisiones de verdadera libertad.
María, háblanos de Jesús, para que la frescura de nuestra fe
brillas en nuestros ojos y calientas el corazón de quienes nos encontramos,
como Tú lo hiciste al visitar a Isabel
que en su vejez se alegró contigo por el don de la vida.
María, Virgen del Magníficat,
ayúdanos a llevar la alegría al mundo y, como en Caná,
impulsa a cada joven, comprometido en el servicio a los hermanos,
a hacer solo lo que Jesús diga.
[…] María, Virgen de Loreto, puerta del cielo,
ayúdanos a elevar la mirada.
Queremos ver a Jesús. Hablar con Él.
Anunciar a todos Su amor».
Para profundizar:
• Misal “Sobre tu palabra” noviembre-diciembre de 2022
• Letanías lauretanas

DOMINGO 12 DE DICIEMBRE
Virgen de Guadalupe
El 9 de diciembre de 1531, el indígena Juan Diego tiene la visión de una Mujer. Ella lo llama por su nombre y le dice que es «la siempre Virgen María, la Madre del verdaderísimo y único Dios». Luego le ordena que vaya al obispo y le comunique que desea la construcción de un templo al pie del cerro. El indígena corre al obispo, pero no le creen. De regreso a casa, vuelve a encontrarse con María, que le pide que regrese al obispo al día siguiente. Este le pide una señal. La Virgen promete dársela al día siguiente. Pero al día siguiente, Juan Diego no puede regresar: un tío suyo está moribundo y debe buscar a un sacerdote; así que decide cambiar de camino para evitar el encuentro con la Señora. Pero la Señora está allí, delante de él: Juan Diego se postra a sus pies y le pide perdón por no poder cumplir el encargo que le había confiado, a causa de la enfermedad de su tío. La Señora lo tranquiliza: su tío está curado, y lo invita a subir al cerro para recoger unas flores. El indígena encuentra maravillado unas “flores de Castilla”: es el 12 de diciembre y ni la estación ni el lugar son adecuados para que crezcan flores de ese tipo. Recoge un ramo y se lo lleva al obispo como prueba de la verdad de las apariciones. Al llegar ante el prelado, abre su manto y al instante queda impresa en él la imagen de la Virgen, visible aún hoy después de cinco siglos. Ante tal prodigio, el obispo cae de rodillas y, con él, todos los presentes. A la mañana siguiente, Juan Diego lo acompaña al lugar donde la Virgen pidió que se le erigiera un santuario.
Para profundizar:
• La Virgen de Guadalupe
«En este camino de Adviento -nos recuerda el papa Francisco-, Dios desea visitarnos y espera nuestro sí. Pensemos: yo, hoy, ¿qué sí debo decirle a Dios? Pensemos en ello, nos hará bien. Y encontraremos la voz del Señor dentro de nosotros, que nos pide algo, un paso adelante. “Creo en Ti, espero en Ti, Te amo; que se cumpla en mí tu voluntad de bien”. Este es el sí. Con generosidad y confianza, como María, digamos hoy, cada uno de nosotros, este sí personal a Dios».
¡Buen camino!
