Niños

Regalar un objeto sagrado a un niño no es un simple gesto de cortesía, sino un acto de confianza. Ya sea un protector de cuna para proteger el sueño de un recién nacido o un rosario de colores para aprender los primeros misterios, estos objetos se convierten en «signos visibles» de la presencia de Dios en la vida del pequeño. En un mundo lleno de estímulos, rodear a los niños de imágenes que evocan el amor de Jesús y la protección del Ángel de la Guarda ayuda a desarrollar una profunda sensibilidad espiritual, capaz de perdurar en el tiempo.